Pablo ya ha demostrado que sí, hay una resurrección, porque sabemos que Cristo resucitó. Ahora, para terminar el capítulo, él explica la naturaleza del cuerpo resucitado.
- Los judíos creían que el cuerpo resucitado sería el mismo cuerpo que tenemos ahora.
- Los griegos no creían en una resurrección.
- Los corintios estaban tan “en el Espíritu” que algunos creían que ya tenían su nuevo cuerpo.
¿Qué dice la Biblia?
35 Tal vez alguien pregunte: «¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo vendrán?» 36 ¡Qué tontería! Lo que tú siembras no cobra vida a menos que muera. 37 No plantas el cuerpo que luego ha de nacer sino que siembras una simple semilla de trigo o de otro grano. 38 Pero Dios le da el cuerpo que quiso darle, y a cada clase de semilla le da un cuerpo propio. 39 No todos los cuerpos son iguales: hay cuerpos humanos; también los hay de animales terrestres, de aves y de peces. 40 Así mismo hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero el esplendor de los cuerpos celestes es uno, y el de los cuerpos terrestres es otro. 41 Uno es el esplendor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas. Cada estrella tiene su propio brillo.
El cuerpo resucitado
¿Cómo aparecerá tu cuerpo nuevo? Este cuerpo es sólo una semilla; el nuevo será semejante, pero tal como muchas plantas son muy diferentes de sus semillas, también puede serlo con nuestros cuerpos.
42 Así sucederá también con la resurrección de los muertos. Lo que se siembra en corrupción, resucita en incorrupción; 43 lo que se siembra en oprobio, resucita en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucita en poder; 44 se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, también hay un cuerpo espiritual.
La semilla sembrada:
En corrupción
En oprobio
En debilidad
Un cuerpo natural
El cuerpo resucitará:
En incorrupción
En gloria
En poder
Un cuerpo espiritual
Ser un cuerpo espiritual no significa que no habrá sustancia, sino imaginar un cuerpo sin las limitaciones, el dolor y las enfermedades de este cuerpo; ¡un cuerpo glorioso! Todos tenemos algo en el cuerpo que nos gustaría cambiar. ¡Éste será un cuerpo perfecto!
45 Así está escrito: «El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente»; el último Adán, en el Espíritu que da vida. 46 No vino primero lo espiritual sino lo natural, y después lo espiritual. 47 El primer hombre era del polvo de la tierra; el segundo hombre, del cielo. 48 Como es aquel hombre terrenal, así son también los de la tierra; y como es el celestial, así son también los del cielo. 49 Y así como hemos llevado la imagen de aquel hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial. 50 Les declaro, hermanos, que el cuerpo mortal no puede heredar el reino de Dios, ni lo corruptible puede heredar lo incorruptible.
El primer hombre (Adán):
Se convirtió en un ser viviente
Del polvo de la tierra
Los de la tierra son como él
Llevamos su imagen
No puede heredar el reino de Dios
No puede heredar lo incorruptible
El 2ndo hombre (Jesús):
Es un Espíritu que da vida
Del cielo
Los del cielo son como Él
Llevaremos su imagen
Heredará el reino
Heredará lo incorruptible
Aquí en la tierra tenemos el cuerpo natural que heredamos de Adán. El nuevo cuerpo se conformará a la imagen de Cristo, la imagen del celestial.
Un misterio revelado
51 Fíjense bien en el misterio que les voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, 52 en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados. 53 Porque lo corruptible tiene que revestirse de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad. 54 Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria.»
En la Biblia un misterio es algo que no podemos discernir naturalmente; es algo desconocido que Dios ha revelado. Éste es uno de varios misterios en la Biblia:
- No todos moriremos (muchos sí, pero algunos estarán aún vivos cuando Cristo venga).
- Todos seremos transformados (todos vamos a recibir un cuerpo nuevo; lo corruptible revestido de lo incorruptible; lo mortal, de inmortalidad).
- Esa transformación es en un instante.
- Viene al toque final de la trompeta (ve Mateo 24:31 y Apocalipsis 11:15).
- En ese momento los muertos resucitarán con un cuerpo nuevo (incorruptible).
La victoria final sobre la muerte, el fin de la muerte
55 «¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?»
56 El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley.
Cuando pierdes a un ser querido, el aguijón de la muerte (y su victoria) parecen muy reales. Duele mucho, pero tenemos que fijar nuestros ojos en la eternidad y en la victoria que Cristo ganó en la cruz y en su resurrección. No son meras palabras, es real y deben llenarnos de esperanza. Es una palabra poderosa que el mundo necesita, especialmente aquellos que están cerca de la muerte. Comparte con ellos el evangelio de Jesús y la realidad de la vida eterna.
El aguijón de la muerte que nos lastima todos los días es el pecado. El pecado trajo la muerte a nuestra raza, pero Jesús nos liberó del pecado, y cuando vencemos al pecado, ese aguijón se debilita.
El poder del pecado era la ley, pero ya no estamos bajo la ley. Estamos bajo la gracia, llenos del Espíritu de Dios y caminando con Jesús. Cuando volvemos a caer en el legalismo, el pecado se fortalece, especialmente si queremos ser “buenos cristianos” en nuestra propia fuerza. Este capítulo nos ha dado una nueva imagen de la vida que Dios quiere para nosotros.
Tu trabajo en el Señor no es en vano
57 ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo! 58 Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano.
La resurrección no es solo una buena teología. La certeza de que Cristo resucitó y la esperanza de nuestra resurrección deben impactar la vida diaria. Dios nos da la victoria por medio de Jesús. Aún luchamos contra el pecado y la muerte y Satanás, pero la victoria es tuya. ¿Estás viviendo en esa victoria? Es un don, solo disponible por medio de una relación con Jesús. Tú puedes tener amigos y familiares que no conocen a Jesús y están en camino de ser derrotados. ¡Cuéntales sobre la victoria disponible en Jesús!
Mantente firme e inconmovible (constante). La falsa doctrina, la tentación y el desánimo vendrán como las olas del mar para afligirte y confundirte. Mantente firme en las verdades bíblicas, y sobre todo en Jesús. Edifica tu vida sobre la roca, y no la arena, poniendo en práctica las palabras de Jesús (Mateo 7:24). ¿Cuáles son las tormentas que te azotan en este momento? ¿Qué te quita la confianza en Jesús? ¡No te muevas! Y párate con otros creyentes de la misma mente; ¡es más difícil mover un grupo unido que un individuo!
¿Estás progresando y creciendo en la obra del Señor? ¿Estás avanzando o retrocediendo? Dice que debes progresar siempre. Servir al Señor es una parte integral de la vida diaria, y debes crecer en ese trabajo. Eso significa que no harás la misma obra que hiciste hace cinco o diez años. Si no estás progresando, puede ser la razón por la que ya no te interesa trabajar para Jesús.
¿Cómo puedes seguir trabajando frente al desánimo? Tu trabajo para Jesús no es en vano.
- Dios Habla Hoy dice “en unión con Jesús;” ¿estás trabajando en unión con Jesús? ¿O sirviéndole a tu manera? Lo que hagamos en la carne no permanecerá.
- ¿Te sientes desanimado? ¿Te parece que has trabajado duro, con poca fruta? Reclama esta promesa, que ningún trabajo que hagas en unión con Jesús es en vano.
- Examínate en la presencia del Señor para ver si realmente estás trabajando en unión con Cristo.
- Luego sigue fielmente en obediencia a tu llamado, y deja los resultados en las manos del Señor. Solo sabrás cuán grande fue tu impacto a la luz de la eternidad.
¡Gloria a Dios! ¡Jesús resucitó! ¡Tú resucitarás! ¡Dios tiene un futuro glorioso para nosotros!