Muchos hombres tienen visiones y empiezan proyectos. Pocos los terminan. ¿Dudaste en algún momento si Nehemías podría terminar un proyecto tan ambicioso y con tanta oposición como reedificar las murallas de Jerusalén? Pues, la mayoría de nosotros ya sabemos la historia. Pero fue un milagro, un gran ejemplo de lo que una sola persona ungida por el Espíritu puede hacer.
¡Se la terminaron!
15 La muralla se terminó el día veinticinco del mes de elul. Su reconstrucción había durado cincuenta y dos días. 16 Cuando todos nuestros enemigos se enteraron de esto, las naciones vecinas se sintieron humilladas (DHH: tuvieron mucho miedo y se vino abajo su orgullo), pues reconocieron que ese trabajo se había hecho con la ayuda de nuestro Dios.
La reconstrucción duró cincuenta y dos días; ¡menos de dos meses! ¡Increíble! Sus enemigos fueron humillados y avergonzados por sus mentiras y ataques. Su orgullosa auto-confianza dio paso al temor. Vieron la mano de Dios. Sabían que habían perdido la batalla.
¿Cuántas veces hoy es tan obvio que algún proyecto solo fue posible con la ayuda de Dios, y le dan la gloria? La triste realidad es que tenemos la capacidad de hacer mucho sin la ayuda de Dios, y mucho hacemos en la carne. ¿Crees que hay algunas murallas que Dios quiere reedificar hoy? ¿Podría un milagro silenciar a nuestros críticos y humillarlos con un temor de Dios?
Nueva intimidación
No es sorprendente que los problemas de Nehemías no acabaron con la terminación de la muralla.
17 En aquellos días los nobles de Judá se mantuvieron en estrecho contacto con Tobías, 18 pues muchos judíos estaban aliados con él en vista de que era yerno de Secanías hijo de Araj, y de que su hijo Johanán era yerno de Mesulán hijo de Berequías. 19 En mi presencia hablaban bien de mí, pero luego le comunicaban todo lo que yo decía. Tobías, por su parte, trataba de intimidarme con sus cartas.
Aunque era contra la ley de Dios, los judíos contrajeron matrimonios arreglados por Tobías. Formaron alianzas y aun le hicieron votos. ¡El mismo enemigo de Dios estaba muy integrado en la comunidad judía! Nehemías estaba claramente fuera de este grupo, ya que él no comprometería la palabra de Dios. Los nobles lo toleraban, pero estaban aliados con Tobías. Eran espías con dos caras; hablaron bien de Nehemías en su presencia, pero le comunicaron a Tobías todo lo que Nehemías había dicho, incluso sabiendo que Tobías seguía enviando cartas para intimidarlo. Él vio a Nehemías como un competidor; no podía parar la construcción de las murallas, pero estaba ganando la batalla por los corazones del pueblo.
Siempre habrá política y dinámicas personales que tienes que navegar. Hay que reconocerlos, pero ten cuidado de no ser dominado por ellos y comprometer lo que Dios te ha llamado a hacer. Satanás los usará para desviarte de lo que sea verdaderamente importante.
Aquí hay algunos ejemplos de lo que puede suceder:
- Tú (y ojalá tu esposa) son los únicos evangélicos en la familia de ella. Son muy católicos, y temen tu religión y tu influencia en su hija y nietos. Tú esposa está en una posición muy difícil: dividida entre ti, su familia y el Señor. Necesitas mucha sabiduría y amor para ganarte la confianza de tus suegros, apoyar a tu esposa, dar un buen testimonio y ser fiel a Dios. ¡No es fácil!
- Tú eres el nuevo pastor en una iglesia dividida por el ex pastor. Hay algunos aliados con ese pastor; otros tienen la expectativa de que tú vas a arreglar todo. Hay mucha política; no caigas en ella. Todavía hay mucho potencial para las divisiones. Tú eres el pastor de toda la iglesia. Ten mucho cuidado de alianzas con algunos para la exclusión de otros. El arrepentimiento y la reconciliación son casi siempre mejores que la separación (incluso en un matrimonio). Acuérdate que, como en ese matrimonio, siempre hay dos caras de la historia.
- Has recibido una promoción en tu trabajo, pero algunos están celosos porque ellos no la recibieron. Otros están aliados con el ex jefe. Navega estas aguas con mucho cuidado. Necesitas el apoyo de todos para ser exitoso en tu nueva posición. No te metas en política y chismes que son muy comunes en muchos trabajos.
Intimidación
En todas estas situaciones nos enfrentamos a la intimidación. Es un tema importante en este capítulo.
- En el verso 13 Sambalat y Tobías pagaron a un profeta para intimidar a Nehemías. Su propósito era hacerle pecar.
- En el verso 14 Nehemías reconoce que varios “profetas” querían intimidarlo. El diablo puede usar a la gente de la iglesia para intimidarte.
- En el verso 19, cuando Tobías no pudo tocarlo por la intimidación de los profetas, envió cartas para intimidarle.
Intimidar significa “infundir miedo o asustar.” La intimidación es “la generación o provocación de miedo.” La palabra hebrea aparece 332 veces en el Antiguo Testamento, y casi siempre se traduce como “miedo.” Hay un temor natural y saludable, dado por Dios, para advertirnos del peligro. Pero hay mucho temor que no es de Dios, y su amor perfecto echa fuera ese temor. Ten cuidado, porque el miedo y la intimidación son las herramientas favoritas del diablo. Él quiere paralizarte, para que te sometas a él. Quiere controlarte. La intimidación produce desánimo, confusión y frustración. Pierdes tu perspectiva. Todo parece abrumador. Te deja desesperado.
¿Estás experimentando la intimidación ahora? ¿Por quién? ¿Estás tentado a pecar como resultado de esa intimidación? ¿Cómo puedes responder a ella?
- No te preocupes mucho por la intimidación de tus adversarios.
- Trátalos bien, pero reconoce quién está detrás de ellos. Mantén una estrecha vigilancia sobre tu corazón.
- Fíjate en el Señor y pelea en el Espíritu. El amor perfecto de Dios echa fuera el temor.
- No caigas en el pecado ni pierdas de vista lo que Dios te ha llamado a hacer.
- La intimidación engendra el temor de hombre. No queremos ser rechazados o lastimados. Renuncia a ese temor como pecado, y teme a Dios.
Sigue el ejemplo de Nehemías:
- Párate sobre la Palabra de Dios y la autoridad que Él te ha dado. La verdad quebranta el espíritu de intimidación.
- El denuedo y la fe que hemos visto en Nehemías superan la intimidación. Reconoce que estás en una batalla. Ponte tu armadura espiritual y levántate y pelea contra ella.
Si quieres estudiar más sobre la intimidación, hay un libro muy bueno de John Bevere: Quebranto de la Intimidación.
Oracion me llamo Shirley estoy pasa Do por lo mismo , en mi trabajo cuido a una senora de edad Alzheimer pero las muchachas que la cuidan de Dia me an Puesto trAtan de verme mal pero dios me esta dando las fuerzaz para que la envidia sea fuera , mentira Dios me de las fuerzaz para seguir adelante I la armadura .Amo mi trabajo cuidar ancianos .