¿Qué es la esperanza?

Pablo dijo que tres cosas permanecen: la fe, la esperanza y el amor. La mayoría de los cristianos tienen alguna idea de lo que son la fe y el amor. La fe puede crecer; varias veces hemos visto a Jesús hablar de alguien con gran fe recibiendo un milagro, o careciendo de la fe para recibirlo. Muchos creen que son buenos amantes, aunque el amor verdadero requiere mucho trabajo y auto sacrificio. Es más difícil comprender qué es la esperanza, y cómo tener más. La Biblia no habla de alguien con mucha esperanza o poca esperanza, o de cómo crecer en esperanza. Por lo tanto, quiero hacer algo diferente para este capítulo, y estudiar varias escrituras para ayudarnos a entender la esperanza; luego en el próximo capítulo veremos un ejemplo de esperanza en acción.

La esperanza bíblica

El diccionario dice que “esperar” significa: “Tener esperanza de conseguir lo que se desea, creer que ha de suceder alguna cosa, o desear que algo ocurra.” Pero no hay certeza ninguna en esa esperanza. Muchas veces decimos algo como “Ojalá que no llueva hoy” o “Espero que mi matrimonio mejore.” Conforme al diccionario, es una esperanza, pero en realidad es un mero deseo.

La esperanza bíblica es:

  • Una expectativa confiada, en particular con referencia al cumplimiento de las promesas de Dios. La esperanza es la expectativa de un resultado favorable bajo la guía de Dios, la confianza de que lo que Dios ha hecho por nosotros en el pasado, garantiza nuestra participación en lo que Dios hará en el futuro (Diccionario Bíblico Holman).
  • Una expectativa fuerte, positiva y segura de una recompensa futura.

Los diccionarios seculares dicen que esta definición es «arcaica,» obsoleta, y ya no es relevante para el mundo de hoy. ¡Yo creo que esta esperanza es exactamente lo que necesitamos!

Verdadera esperanza

El cristiano tiene esperanza en Dios, y la esperanza proviene de Él: Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza (Salmo 62:5).

No tienes que fabricar esperanza; Dios te la da, basada en los planes que tiene para bendecirte: Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza  (Jeremías 29:11).

 

La Biblia es el fundamento de nuestra esperanza:

  • Los que te honran se regocijan al verme, porque he puesto mi esperanza en tu palabra (Salmo 119: 74).
  • De hecho, todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de que, alentados por las Escrituras, perseveremos en mantener nuestra esperanza (Romanos 15:4). La experiencia de otros en el pasado y las promesas de Dios para el futuro, nos alientan a perseverar y mantener una esperanza viva.
  • Pablo tenia esperanza que las promesas hechas a sus antepasados, específicamente acerca de la resurrección de los muertos, se cumplirían: Y ahora me juzgan por la esperanza que tengo en la promesa que Dios hizo a nuestros antepasados (Hechos 26:6).  Esta esperanza era lo suficiente para permitirle soportar los abusos, la prisión, y, al fin, la muerte.

La Biblia te promete que si conoces a Dios, tu esperanza no es en vano: Conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí (Isaías 49:23).

Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó, y de este modo llegó a ser padre de muchas naciones, tal como se le había dicho: «¡Así de numerosa será tu descendencia!» Su fe no flaqueó, aunque reconocía que su cuerpo estaba como muerto, pues ya tenía unos cien años, y que también estaba muerta la matriz de Sara (Romanos 4:18-19).  La esperanza que Abraham tenía en Dios y sus promesas fortaleció su fe que Dios puede hacer lo imposible. A pesar de toda la evidencia en su contra, con esa combinación de fe y esperanza, perseveraba.

Esperanza falsa

Los cristianos no son los únicos con esperanza, pero la nuestra es cierta, basada en nuestra fe en Dios. La esperanza del inconverso es muy incierta: Tal es el destino de los que se olvidan de Dios; así termina la esperanza de los impíos (Job 8:13).

El pecador no tiene mucha esperanza: El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece (Proverbios 10:28).

¡Qué triste esperar en algo que nunca sucederá!

  • Hay muchas cosas que parecen seguras y dignas de nuestra esperanza, pero son ilusorias: Vana esperanza de victoria es el caballo; a pesar de su mucha fuerza no puede salvar (Salmo 33:17).
  • A pesar de perder mucho en el mercado de valores o en bienes raíces, muchos siguen esperando en su dinero: A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos (1 Timoteo 6:17).  Es más fácil esperar en Dios si no tienes nada; si tienes muchos recursos, es una tentación fuerte confiar en ellos.

A veces líderes espirituales pueden promulgar una esperanza falsa: Así dice el Señor Todopoderoso: «No hagan caso de lo que dicen los profetas, pues alientan en ustedes falsas esperanzas; cuentan visiones que se han imaginado y que no proceden de la boca del Señor (Jeremías 23:16).

Los beneficios de la esperanza

  • Salud física y emocional; quienes no tienen sus esperanzas cumplidas sufren emocionalmente y físicamente: La esperanza frustrada aflige al corazón; el deseo cumplido es un árbol de vida (Proverbios 13:12).
  • Energía y fuerza: Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán  (Isaías 40:31).
  • Denuedo: Y si vino con gloria lo que ya se estaba extinguiendo, ¡cuánto mayor será la gloria de lo que permanece! Así que, como tenemos tal esperanza, actuamos con plena confianza (2 Corintios 3:11-12).
  • Motivación para servir a Dios: Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen (1 Timoteo 4:10).
  • Ánimo: Lo hizo así para que, mediante la promesa y el juramento, que son dos realidades inmutables en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un estímulo poderoso los que, buscando refugio, nos aferramos a la esperanza que está delante de nosotros (Hebreos 6:18).
  • Estabilidad: Tenemos como firme y segura ancla del alma una esperanza que penetra hasta detrás de la cortina del santuario (Hebreos 6:19).
  • Perseverancia: Los recordamos constantemente delante de nuestro Dios y Padre a causa de la obra realizada por su fe, el trabajo motivado por su amor, y la constancia sostenida por su esperanza en nuestro Señor Jesucristo (1 Tesalonicenses 1:3).
  • Purificación: Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro (1 Juan 3:2-3).

Cuando no hay esperanza, uno se siente como Israel, seco y perdido: Luego me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son el pueblo de Israel. Ellos andan diciendo: “Nuestros huesos se han secado. Ya no tenemos esperanza. ¡Estamos perdidos!”’ (Ezequiel 37:11)

Lo que esperamos

  • El regreso de Jesucristo: Mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo (Tito 2:13).
  • La vida eterna: Para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna (Tito 3:7). La esperanza es el resultado natural de una relación salvadora con Jesucristo; al experimentar la gracia de Dios en nuestra justificación (cuando Dios nos declara no culpable), tenemos la base de ser hijos y herederos de Dios, y eso nos da una esperanza segura de vida eterna.
  • La gracia: Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo (1 Pedro 1:13). Cuando Cristo venga, vamos a experimentar la plenitud del favor inmerecido de Dios.

El Espíritu Santo y la esperanza

La esperanza debe abundar si estás lleno del Espíritu y su poder. Nuestra fe libera a Dios (el Dios de la esperanza) para llenarte con su gozo y paz: Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo (Romanos 15:13).

Otro foco de la esperanza es tu justicia.  Hay ansias y anticipación, como un niño esperando para navidad, pero el Espíritu te da la fuerza y la gracia para perseverar y esperarla: Nosotros, en cambio, por obra del Espíritu y mediante la fe, aguardamos con ansias la justicia que es nuestra esperanza (Gálatas 5:5).

En lo natural, no puedes comprender la esperanza, pero el Espíritu ilumina el corazón y revela tu esperanza: Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado (Efesios 1:18).

Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras esperando la adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo.  Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene?  Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, con paciencia lo aguardamos  (Romanos 8:23-25). Aquí otra vez, como en Gálatas, la esperanza te capacita para esperar por lo prometido. Hay beneficios de la salvación ahora, pero como dice Pablo en 1 Corintios 15:19: Si nuestra esperanza en Cristo solamente vale para esta vida, somos los más desdichados de todos. El enfoque de tu salvación es la esperanza de un futuro maravilloso que Dios te ha preparado:

  • La redención del cuerpo, glorificado y libre de dolor y enfermedad.
  • Tu adopción como su hijo, con todos los privilegios de un heredero de Dios.

El Espíritu Santo es el depósito, la garantía y las primicias de lo que vendrá. A veces es difícil esperar, y gemimos, pero si tenemos una esperanza firme, esperamos con paciencia y ansia. Cuando recibes lo que esperabas, ya no necesitas esperanza. La esperanza siempre tiene que ver con algo que todavía no tienes.

En conclusión

Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes (1 Pedro 3:15). Para dar la razón, tenemos que entender qué es la esperanza. ¿La entiendes mejor ahora? ¿Sabes que es la razón de tu esperanza?

Ninguna escritura se refiere a “esperanza” como las cosas buenas de esta vida, como, por ejemplo, la esperanza de que los problemas matrimoniales se resolverán. Esa esperanza es importante, pero la esperanza bíblica se centra en la vida después de la muerte. Esa esperanza puede fortalecer nuestra fe en las promesas de Dios para la vida de hoy, pero, a diferencia de la certeza absoluta de las cosas que Dios nos ha prometido en el futuro, no tenemos garantías en esta vida para enfermedades sanadas, matrimonios restaurados o hijos convertidos al Señor. Sin embargo, nuestra esperanza nos da la gracia de perseverar en medio de la desilusión.

¿Qué has aprendido aquí sobre la esperanza? ¿Has sido engañado por esperanzas falsas? ¿Cuánto piensas de la bendita esperanza de la venida de Cristo y la vida después de la muerte? ¿Estás experimentando algunos de los beneficios asociados con esta esperanza? ¿Estás sufriendo porque has perdido la esperanza? ¿Cómo es tu paciencia y perseverancia? ¿Cómo es tu fe, esperanza y amor?

Le pido al Espíritu Santo que te inunde con esperanza, mientras experimentas la paz y el gozo del Señor y la confianza segura de lo que Dios ha preparado para ti.