No soy un gran aficionado de películas, y por lo general no permito películas clasificadas “R” (con mucho sexo o violencia) en nuestra casa. Pero no soy un legalista tampoco, y hay algunas películas de gran alcance. Machine Gun Preacher proporciona un material excelente para una discusión en un grupo de varones. Es la verdadera historia de Sam Childers, un tipo rudo de Pensilvania (Estados Unidos) que sale de la cárcel para descubrir que su esposa ha dejado su trabajo bailando desnuda y ha aceptado a Jesús. Él experimenta una conversión radical y pronto se une a un viaje misionero a Sudán en África. Allí se siente abrumado por el salvajismo del Ejército de Resistencia del Señor (definitivamente no es un grupo cristiano) y el increíble sufrimiento de los niños. Establece un orfanato en el Sudán y vuelve a Pensilvania para iniciar una iglesia para la gente de la calle. Dado su historia y la extrema volatilidad en Sudán, Sam frecuentemente se encuentra con una ametralladora para matar a los rebeldes y rescatar a los niños. Puedes leer más sobre él en su sitio web, MachineGunPreacher.org.
Algunos temas de discusión de la película
- ¿Qué es el balance en tu llamada a servir a Dios y tus responsabilidades familiares? Él utilizó la mayor parte de su dinero para su misión, pasó meses fuera de casa, y puso su matrimonio bajo tremendo estrés. Por la gracia de Dios, su esposa se quedó con él.
- Cuando te enfrentas a trauma diaria, con personas muriéndose a tu alrededor, ¿cómo te mantienes sano emocionalmente y espiritualmente?
- Él no tenía casi ninguna supervisión. La mayoría de las organizaciones probablemente le habrían dicho que estaba loco y nunca le permitiría hacer lo que hizo. ¿Cómo consejas a un visionario audaz y entusiasta? ¿Cómo liberas a gente para hacer lo que Dios les ha llamado, a la misma vez que proporcionas la cobertura necesaria? ¿Qué habrías hecho si estuvieras supervisando su ministerio?
- ¿Cuándo se convierte la fe audaz en presunción y pones a Dios a la prueba? ¿Son la mayoría de nosotros cobardes?
- ¿Está justificada la violencia por la causa digna de rescatar a los niños? Los cristianos perseguidos por los musulmanes radicales en África se presionan a los límites de «poner la otra mejilla».
La lucha con el materialismo y riquezas
La película también muestra el contraste de las riquezas y abundancia de algunos países, y la pobreza de gran parte del mundo. Una vez que has visto cómo viven los demás, como hizo Sam en el Sudán, es difícil justificar nuestro exceso. Hay una escena intensa donde Sam acaba de llegar a casa y no puede desprenderse de la imagen de una pila de cuerpos quemados. Eran niños que no él pudo rescatar porque le faltaba un segundo vehículo. Su hija entra en la sala y le pregunta si puede conseguir una limusina para llevarla al baile de graduación. La desconexión es abrumadora, y él explota.
¿Es pecado contratar una limusina? Probablemente no. Pero a la luz de niños que mueren porque no hay transporte disponible, parece absurdo. No es fácil discernir lo que es un estilo de vida legítimo para los cristianos ricos. Dios no quiere motivarnos con la culpa; está bien disfrutar de la abundancia de Dios nos ha dado: Además, a quien Dios le concede abundancia y riquezas, también le concede comer de ellas, y tomar su parte y disfrutar de sus afanes, pues esto es don de Dios (Eclesiastés 5:19). El problema es que muchas veces ni siquiera somos capaces de disfrutar de lo que tenemos, porque estamos tan atrapados en querer más o tan lejos de Dios.
¿Cómo podemos justificar la gula de los mejores alimentos cuando hermanos en Cristo están muriéndose de hambre? Tenemos que abrir los ojos a la realidad de nuestro mundo. El ejemplo de la iglesia primitiva era: Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar. Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían. Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos, pues no había ningún necesitado en la comunidad (Hechos 4:32-34).
El materialismo no hace una persona feliz. De hecho, parece que cuanto más tenemos, más infelices somos. Hemos sido engañados. Dios nos llama a la simplicidad. ¿Te acuerdas de las palabras de Jesús en Mateo 6:19-21 y 24? “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.”
¿Qué hacer?
Podemos empezar con oración y evaluando la forma en que gastamos nuestro dinero. ¿Realmente necesitas comprar eso? ¿Puede el dinero ser mejor utilizado en otra parte? ¿Cómo puedes ahorrar dinero?
Poco dinero puede hacer maravillas en muchos países. Por ejemplo, el Harvester Mission Bible College en Birmania, que prepara a estudiantes de las zonas tribales para volver a la tribu y plantar iglesias. Por solo $25US se puede respaldar plenamente a un estudiante por un mes. Si estoy pensando en cenar en un restaurant para unos $25, y luego pienso en lo que ese dinero puede hacer en Birmania, para mí la decisión es obvia. ¿Está mal ir de vez en cuando a cenar? Por supuesto que no. Pero eliminar una visita a un restaurant al mes, para que un misionero puede ser entrenado para plantar iglesias, parece razonable.
Vale la pena ver Machine Gun Preacher si tienes la oportunidad (el DVD está subtitulado en español). Lo que Sam Childers vio en el Sudán rompió su corazón, e él hizo algo al respecto. Jesús ama a los niños, y muchos están sufriendo, muriendo en masa y vendidos como esclavas sexuales. Se debe romper nuestros corazones. Podemos, y debemos, hacer algo al respecto.