Este es un Salmo de David, el hombre conforme al corazón de Dios. No sabemos lo que estaba pasando en su vida cuando lo escribió, pero es obvio que este gran rey, guerrero, y varón de Dios estaba angustiado. ¿Eso te sorprende, como me sorprendió a mí la primera vez que lo leí? David tenía poder, mucho dinero, mujeres hermosas, e hijos bien parecidos. Nadie sabía la angustia del mundo interior de David (hasta que publicaron sus salmos). Al igual tú puedes envidiar al hombre que parece confiado y exitoso, pero es muy probable que por adentro él tiene los mismos temores y luchas como tú.
Temor de la ira de Dios
1 Oh Señor, no me reprendas en tu enojo
ni me disciplines en tu ira.
David sabía como es sufrir bajo la ira y la reprensión de Dios, y sabía que esa ira significa disciplina. A veces, con la visión clara, aceptamos que la disciplina es para nuestro bien, pero cuando estás angustiado como David, puede ser abrumador. No sabemos si en realidad Dios estuviera enojado con David en este momento, pero en el dolor es fácil sentir así.
¿Has conocido la reprensión de Dios? ¿Tienes la comunicación abierta con Dios para que sepas si está enojado contigo? ¿Es posible que estás experimentando la disciplina de Dios en este momento? ¿Te alienta saber que un gran hombre como David también experimentó la ira y la disciplina de Dios? ¿Has pensado que Dios está enojado contigo porque la vida es tan dura? Si Él está juzgándote o disciplinándote, te revelará la razón por lo cual.
Ten misericordia, Señor. ¡Estoy angustiado!
2 Ten compasión de mí, Señor, porque soy débil;
sáname, Señor, porque mis huesos agonizan.
Tal vez parte de su problema fue alguna enfermedad. Dificultades y obstáculos se engrandecen cuando estás enfermo. Aun cuando la enfermedad no está grave, a veces te sientes como vas a morir. David está sufriendo mucho dolor. Él está débil, y no puede hacer nada al respecto. Dios es su única esperanza. Él cree que Dios puede sanar. Él sabe que Dios es misericordioso. Sin embargo, no está seguro si recibirá esa misericordia o curación. Sabe que no la merece, pero todavía la pide.
¿Has conocido la misericordia de Dios? ¿Eres consciente que no mereces todas sus bendiciones? ¿Te sientes enfermo, o débil, o agonizado? ¿Crees que Dios puede sanarte? ¿Lo puedes pedir con fe en este momento? No para exigir o mandar la curación, sino confiando en el cuidado amoroso de Dios para ti.
¿Hasta cuándo?
3 Mi corazón está angustiado;
¿cuánto falta, oh Señor, para que me restaures?
Su dolor no es sólo físico; él está luchando con algo mucho más profundo que la enfermedad, algo que puede causar síntomas físicos. Su alma está angustiada; no está seguro cuánto más puede soportar. A menudo es difícil ver cómo el dolor terminará; parece que la angustia siempre dura demasiado tiempo.
¿Has conocido angustia del alma? ¿Qué era la fuente de ella? ¿Cómo la has aliviado? Yo no sé cuánto tiempo tu angustia puede durar, pero estoy seguro que Dios es soberano, y Él no se deleita en verte tan angustiado. A veces estamos angustiados porque somos cabezones. A veces la respuesta a «¿Hasta cuándo?» es: hasta que te arrepientes de verdad, hasta que te humillas y pides perdón, hasta que entregas tu vida a Dios. Eso suena duro. Cuando tu alma está en angustia lo que deseas es consuelo y alivio. El Espíritu Santo es el Consolador, que camina a tu lado y mora dentro de ti, pero también es el que te convence del pecado y te trae al Padre.
¡Sálvame!
4 Vuelve, oh Señor, y rescátame;
por tu amor inagotable, sálvame.
David reconoció y confesó su necesidad de liberación y salvación. Si alguien tenía los medios para liberarse a sí mismo, parece que sería el que como muchacho mató a Goliat, pero Dios lo ha llevado a un lugar donde él sabe que su única salvación viene de Dios. David ha conocido el amor de Dios, y ahora se aferra a ese amor, en la esperanza que Dios lo salvará una vez más, como lo había hecho tantas veces en el pasado.
Es difícil para los hombres llegar al final de sí mismo, darse por vencido, y pedir a Dios para liberación y salvación. A veces la liberación que necesitamos es de enemigos físicos, pero a veces necesitamos liberación de las fuerzas espirituales de maldad que nos oprimen y nos encadenan. Tu hayas intentado muchas veces a librarte en tu propia fuerza, pero Dios puede hacer la situación tan insoportable que por fin tienes que dejarle ayudarte.
¿Crees que el amor de Dios nunca falla? ¿Lo ha fallado para ti alguna vez? ¿Puedes recibir ese amor? ¿Es difícil para ti creer que realmente Dios te ama? ¡Dios te ama al extremo de enviar a su propio Hijo a morir en la cruz por tu salvación!
¡No quiero morir!
5 Pues los muertos no se acuerdan de ti;
¿quién puede alabarte desde la tumba?
David cree que está en una lucha de vida y muerte; todavía cree que será más útil para Dios vivo que muerto. Él sabe que unos de los propósitos más importantes de la vida son proclamando la grandeza de Dios y alabándolo. David no puede hacer eso si está muerto, y lo usa para negociar con Dios.
¿Cómo te va proclamando el nombre de Dios? ¿Es tu vida un buen testimonio para tu Salvador? ¿Es importante para ti proclamar su nombre? ¿O esperarás hasta que estás casi muerto para negociar con Dios? He visto a un sinnúmero de presos decir que servirán a Dios para el resto de su vida si sólo Él les sacara de la cárcel. ¿Has hecho ese tipo de promesa a Dios? ¿La has cumplido?
¿Cómo va tu alabanza? No estoy hablando de mirar al grupo de alabanza en la iglesia o aun cantando con ellos. Estoy hablando de una adoración sincera que quiere glorificar a Dios en toda tu vida. ¿Es el deseo de tu corazón ver a Jesucristo exaltado?
El varón llorón
6 Estoy agotado de tanto llorar;
toda la noche inundo mi cama con llanto,
la empapo con mis lágrimas.
¿Cómo podría David el bailador, el escritor de Salmos tan hermosos, David que tenía tanto a su favor, sufrir de tal depresión? ¿Cómo pudiera un tipo fuerte como David ser un llorón? Es difícil salir de una depresión tan profunda. Las lágrimas pueden ser un gran alivio, pero parece que no es el caso aquí. Los siguientes versículos nos dan una pista de lo que está causándole estar tan abajo.
¿Has conocido depresión? ¿Has sentido que estabas mal porque estabas tan deprimido? ¿Ha estado tan profundo tu gemido que sacó tus fuerzas y te debilitó? ¿Cuándo fue la última vez que tuviste un buen llanto? ¿Fuese útil expresar tu dolor en lágrimas?
Enemigos sinnúmero
7 El dolor me nubla la vista;
tengo los ojos gastados a causa de todos mis enemigos.
El dolor añade a la depresión; siente como una profunda tristeza. A menudo, cuando estamos deprimidos nos sentimos tristes por nuestra situación y todos los problemas que vemos a nuestro alrededor. ¡Realmente puede afectar la vista, hasta decir que tienes los ojos gastados! Y por fin vemos porque David está clamando por auxilio: una multitud de enemigos. Casi toda su vida ha sido una lucha; tal vez ya está cansado.
¿Cuáles enemigos estás enfrentando? Pueden ser personas, circunstancias, espíritus malignos, o cosas dentro de ti mismo. ¿Te sientes como son demasiados para derrotar? ¿Te has permitido sentir dolor o tristeza? Muchos no quieren “confesar” esos sentimientos, creyendo que es una mala confesión o una falta de fe. Muchos hombres lo cubren con actividad y entretenimiento, pero es saludable enfrentar tu dolor. El setenta por ciento de este Salmo ha sido un lamento. Algunos pudieran condenar a David por ser demasiado negativo y hacer una confesión negativa. No pueden soportar su dolor, y quieren arreglarle o callarle. Pero antes de tomar un paso adelante muchas veces tenemos que completamente expresar nuestro dolor.
Fuerzas renovadas
8 Váyanse todos los que hacen el mal,
porque el Señor ha oído mis sollozos.
Al igual con muchos de los Salmos de David, cuales comienzan angustiados o con muchas inquietudes, este salmo termina con una fe renovada y nueva confianza en Dios. Muchos hombres tienen miedo de ser honestos acerca de sus dudas y temores; David se enfrentó a ellos, no para regodearse en su depresión, sino para confrontar lo que siente con la verdad. Nuevas fuerzas comienzan a fluir dentro de David, y exige que los malhechores retrocedan; no van a dominarlo. Él todavía tiene la autoridad para decirles que se vayan. ¿Por qué? Porque él sabe que Dios ha oído su llanto y está a su lado. Algunas personas no encuentran esta fuerza porque no son permitidas llorar o confesar su dolor.
¿Eres capaz de hablar con la autoridad de Dios – y tu autoridad como un hombre – a los que intentan hacer daño a ti, tu familia o tu iglesia? ¿Sabías que tus sollozos son una forma de comunicación con Dios? A veces no tienes que decir nada – tus lágrimas son suficientes. ¿Crees que Dios ha oído tu llanto?
¡Dios me ha oído!
9 El Señor ha escuchado mi ruego;
el Señor responderá a mi oración.
La fuerza sigue a infundir este gran varón de Dios. No se queda en la profundidad de su depresión. Clamó por misericordia y oró a Dios, y tiene la certeza que Dios le ha escuchado y responderá a su oración. Eso no significa que todo necesariamente saldrá como a él le gustaría, pero hay mucho aliento que viene al saber que Dios te ha escuchado y ha aceptado tu oración como legítima.
A veces estamos tan desanimados que ni siquiera oramos ni pensamos que Dios oiría un grito por misericordia, pero ¿puedes tomar el primer paso, clamando aÉl? ¿Hay algo que tienes que arreglar con Dios para tener más certeza que Él escuchará tus oraciones? ¿Le has dado gracias por su misericordia y por Jesús, tu gran sumo sacerdote que está intercediendo para ti?
¡Liberación!
10 Que todos mis enemigos sean deshonrados y aterrorizados;
que retrocedan de golpe, avergonzados.
Estos enemigos han hecho su vida miserable. Las Escrituras revelan que muchos de sus enemigos eran de su propia casa y asesores cercanos, ¡incluso su propio hijo! Eso duele. Pero ahora la fe de David se ha renovado y puede proclamar con confianza que todos sus enemigos no sólo se apartarán de él, sino que también serán avergonzados y turbados. La venganza es de Dios, y David no tiene ningún plan para aterrorizarlos. Su confianza es que Dios los llevará a este punto.
¿Cuáles son tus enemigos que te hacen la vida imposible? ¿Puedes entregarlos al Señor? ¿Te molesta que tienes enemigos? ¿Te ayuda saber que incluso un gran hombre como David tenía a muchos enemigos? Estamos en una batalla de por vida. Lo siento, pero siempre vas a tener enemigos. Satanás no está de dar la vuelta y aligerar sus ataques. Jesús nos dijo que en este mundo tendríamos tribulación, pero no te desanimes, porque Él ha vencido al mundo. Eso nos permite descansar en el amor de Dios y confiar que Dios es justo, y juzgará a nuestros enemigos como merecen. Mientras tanto, eres libre para levantarte y seguir sirviendo a tu Señor. David ofrece un gran ejemplo de cómo se puede pasar de las profundidades de la depresión a un lugar de confianza y fuerza renovada.
Excelente
Excelente enseñanza. Gloria a Nuestra Trinidad Divina.
Excelente la explicación del salmo 6, bendiciones.