Dos testimonios

Me jubilé como capellán en el sistema federal de prisiones en 2008. No puedo olvidarme de los veinte años que celebré Semana Santa en la cárcel. No hay nada igual al servicio de jueves santo, con la traición, el arresto, el juicio amañado – y la pena de muerte. Y como respondían los internos cuando un obrero federal – en este caso, su capellán y pastor – lavó sus pies. O servicios del amanecer el domingo de resurrección en el patio de recreo. Así que naturalmente me sentí atraído a esta historia prisión.

No sé si alguien más notó la ironía en la edición de abril 2014 de la revista Christianity Today. El testimonio de la parte posterior regocijaría el corazón de cualquier capellán (pastor) de la prisión. Shon Hopwood, cuyos padres habían comenzado una iglesia en Nebraska rural, tomó el camino equivocado, robando cinco bancos, y, a los 23 años, fue sentenciado a 12 años en la prisión federal. Por supuesto, sus padres seguían orando para él, pero en lugar de buscar al Señor, él consiguió un trabajo en la biblioteca legal de la prisión, y tuvo éxito impresionante ayudando a los internos con casos legales; el clásico abogado de la cárcel.

Pero de repente su amigo en la siguiente celda encontró a Jesús, y Shon no podía negar la transformación en su vida. Él escribe: «Robert no era ni el primero ni el último preso que vi experimentar una transformación total y absoluta. Estos reclusos tenían un gran impacto en mí, porque yo vi cómo la gracia puede transformar todos, incluso a los presos – quizás especialmente los presos.»
Shon nunca se rindió a Cristo en la cárcel, pero Dios continuó trabajando en él y mostrándolo favor. Al salir de la prisión, encontró un buen trabajo y se comprometió con su novia de la escuela. Fue entonces que la gracia de Dios por fin lo alcanzó. Ahora tiene la vida de sus sueños: dos hermosos hijos, una beca completa para la facultad de derecho de la Fundación Bill y Melinda Gates, y trabajando para un juez de la Corte de Apelaciones de los EE.UU. en Washington, DC. ¡Gloria a Dios! Ese es el tipo de testimonio que he escuchado tantas veces, el cual hizo todos los dolores de cabeza de ser un capellán de la prisión vale la pena.

Y eso me lleva a un pequeño articulo enterrado en la sección de noticias de la misma revista titulado: «Fraudbuster roba $3 millones de su iglesia.» Fue sentenciado a cinco años en la cárcel federal – además de los cinco que él ya está sirviendo para una convicción para abuso de información privilegiada. Es posible que hayas oído hablar de él. Su rostro era una vez en la portada de la misma revista Christianity Today. Apareció en el show 60 Minutos. Trabajó con el FBI para exponer los planes de inversión fraudulentos – en especial los que se dirigen a los cristianos. También fue pastor de la Iglesia Bíblica de la Comunidad de San Diego. Y estaba haciendo millones.

Conocí a Barry Minkow cuando llegué como capellán en la Institución Correccional Federal en Englewood (Denver), Colorado, en 1991. Fue uno de esos líderes naturales que se destacaron del resto de los internos en la iglesia. Todavía era joven en su fe (no más de un par de años), pero ya creía que sabía toda la verdad, y era un evangelista y predicador incansable dotado. Estaba a punto de comenzar sus estudios en  Liberty University, y obviamente era inteligente.

También él era en parte responsable para una división profunda en la iglesia entre los carismáticos y no carismáticos. Él estaba muy opuesto a las manifestaciones del Espíritu Santo, o cualquier cosa que era abiertamente sobrenatural. Para muchos meses yo prediqué de  Romanos, y poco a poco el cuerpo de Cristo se sanó. Barry se mudó a un campamento de mínima seguridad, donde siguió desempeñando un papel activo. Un par de años más tarde lo visité en el campo de prisioneros en California donde había sido trasladado.

A través de los años he oído retazos sobre Barry, y vi artículos sobre él en Time y otras revistas. Definitivamente había obtenido fama. Pero otros internos que lo habían conocido me dijeron que habían recibido una palabra de ciencia de parte de Dios para él – y no quiso escuchar la advertencia. El líder de alabanza en su iglesia, que era uno de sus más fieles discípulos y había dirigido la adoración en la prisión, fue declarado culpable de abusar sexualmente a niños pequeños, y fue enviado de vuelta a la prisión. Él tampoco no quiso prestar atención a las advertencias del Espíritu Santo dadas por otros hermanos.

Así que, aunque me entristeció profundamente, no estaba muy sorprendido cuando me enteré de los problemas recientes de Barry. Lo he visto tantas veces. No sé cuántos son, pero hay un grupo importante de ex reclusos que encontraron a Cristo en la cárcel y están en el ministerio, haciendo grandes cosas para Dios. He perdido contacto con otro grupo más grande, pero de vez en cuando recibo noticias de ellos, como el pastor en Tijuana quien me contactó en Facebook y dijo: «Usted me bautizó en Puerto Rico en 1999» – y se adjuntó una foto de su certificado de bautismo.

Pero hay otro grupo, que lamentablemente incluye a Barry Minkow. Ellos son los que vuelven a la cárcel, o se apartan del Señor y vuelven al crimen, o, aún peor, mueren. Aunque algunos son una verdadera sorpresa, después de 21 años como capellán podía ver las señales:
• No enseñable.
• Orgulloso.
• Líder natural.
• Personalidades carismáticas.
• Rechazo de la obra del Espíritu Santo – o al otro extremo, con manifestaciones cuestionables del Espíritu.
• Persistentes luchas con el pecado – sin la humildad para confesarlas.

Muchos de ellos, como Barry, nunca manifiestan un arrepentimiento o quebrantamiento genuino. Ellos simplemente toman las estafas que jugaron en el mundo a la iglesia. Su búsqueda de fama se encuentra ahora en cantar o predicar. Algunas personas bien intencionadas les empujen hacia el liderazgo y la fama mucho antes de que sean capaces de manejar la situación. Y no está claro si tienen una verdadera relación con Jesús.

Hay otro grupo realmente trágico. Ellos son los que salen de la prisión y han sido abandonados por sus esposas y familias. Iglesias en la calle no tienen la misma dinámica de la iglesia de prisión, o no los acepten. No pueden encontrar trabajo. Están solos y se desesperan. Agarran la primera mujer que pueden conseguir, hacen lo que puedan para obtener un poco de dinero, y a menudo vuelven a las drogas. Demasiados son encontrados muertos.

Doy gracias a Dios por Shon Hopwood. En sus tiernos cinco años como un creyente, Dios ha hecho maravillas para él. Yo sé que Dios le puede sostener y mantener fiel. Pido a Dios que todas las bendiciones y notoriedad no van a la cabeza. Dios advirtió a los israelitas de la tentación de olvidar y no darle las gracias y alabanzas cuando experimentaron las bendiciones de la Tierra Prometida – pensando que eran responsables sí mismos. Definitivamente, no es demasiado tarde para Barry. No he estado en contacto con él, pero no me sorprendería si él estaba tomando un papel de liderazgo en la iglesia en la prisión, y dando dolores de cabeza a los capellanes. Siempre yo era muy cuidadoso de no dar cualquier liderazgo a los cristianos que cayeron de nuevo a la cárcel. Otros reclusos tenían que saber que no es una puerta giratoria de acercarse a Cristo en la cárcel y ser un líder, luego salir y volver a su vida anterior, y luego volver al liderazgo cuando cae de nuevo en la cárcel. Eso sucede con demasiada frecuencia. Esperemos que esta sea la última vez por Barry. Pero parece que muchos de nosotros necesitamos algo extremo para por fin rendirnos verdaderamente a Cristo.