¿Por qué vino Jesús a este mundo?

Hoy celebramos la gloriosa victoria de Jesucristo sobre el pecado, la muerte, y el pecado. Leyendo la historia de todo lo que paso en la última semana de su vida, me puse a pensar: ¿Cómo sucedió este milagro de Dios mismo andando aquí en esta tierra y muriendo en la cruz?

Primero, reflexioné en Filipenses 2:5 a 11. En estos 7 versos – sí, 7, el número de perfección, tenemos un resumen de toda la vida de nuestro Señor Jesús:

  • Desde la eternidad el Hijo del Padre
  • Su nacimiento, muerte, y resurrección
  • Y ahora su exaltación

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

Tenemos que andar como Jesús anduvo, con el mismo sentir y la misma actitud. Esta es una manera divina de pensar. Nos cuesta, porque nuestros pensamientos no son los pensamientos de Dios.

Ningunos de nosotros hicimos una decisión para entrar en esta vida. Para nacer y ser parte de alguna familia. Era la decisión (o falta de autodominio) de nuestros padres.

Pero algo sucedió en el salón del trono del cielo. Era una decisión costosa y dolorosa para Jesús; una de la decisiones más radicales de toda la historia. Sería mucho más fácil y más cómodo para él quedarse en el cielo.

Ahora, como adultos, usted y yo tenemos el mismo privilegio de evaluar y reflexionar en nuestras vidas, y hacer decisiones de lo que vamos a hacer en el futuro. Entonces podemos humillarnos, y nacer de nuevo, y comenzar de nuevo, y ser como niño otra vez. Qué maravilla, ¿verdad? ¿Ha nacido de nuevo usted?

¿Fuese posible que Dios está llamándole a hacer una decisión tan radical?

  • Algo parecido a los pescadores abandonando todo para seguir a Jesús.
  • O un hombre rico vendiendo todo para ser un discípulo de Jesús.

el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

¿Cómo comenzar este proceso? Evaluamos todo lo que somos y lo que tenemos. No negamos quien somos. En el caso de Cristo:

  • Él era en forma de Dios.
  • Era igual a Dios.
  • Era Dios.
  • Moraba en la gloria del cielo, adorado por ángeles.
  • Su pasatiempo era creando nuevos universos.

Nosotros también reflexionamos en todo lo que tenemos:

  • El estatus
  • La educación
  • Nuestros bienes
  • Incluso la familia

Y conscientemente decidimos no aferrarnos a ellos. Decidimos hacer algo radical. En el caso de Cristo, fue motivado por amor. Fue motivado por la visión de un reino de príncipes y sacerdotes reinando con él sobre este universo. No pudo estar tranquilo en el cielo sabiendo que él tenía la oportunidad de pagar el precio por nuestra salvación. Jesús quería más. Quería hacer algo grande con su vida.

Todo el mundo diría que estuvo loco para dejar esa vida y descender a esta tierra:

  • Comenzó como una semilla en el vientre de una muchacha.
  • Ella dio a luz en condiciones muy feas.
  • Jesús tenía una vida muy humilde.
  • Nació como un bebe completamente dependiente de sus padres.
  • En ese pesebre Jesús solamente estaba pensando en la leche de su mamá.
  • Tenía que crecer poco a poco y aprender quien fue.

¿Y usted? ¿Está listo para algo más en esta vida?

sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

Se rebajó voluntariamente. Son pocos que voluntariamente se despojan a sí mismo. Parece locura. ¿Quién quiere ser un siervo? Casi siempre, si alguien pierde su posición y sus riquezas es resultado de un divorcio, una enfermedad, o perdiendo su trabajo. Alguna tragedia. ¿Pero voluntariamente?

Qué lindo es cantar canciones de navidad, y tener un portal bonito, y dar presentes a la familia. Eso es bueno. Pero Dios nos llama a algo mucho más profundo. Si queremos comprender el nacimiento, si queremos conocer a este Jesús, tenemos que humillarnos. Tenemos que servir a otros. Cristo era un siervo de todos.

Es la costumbre en muchas iglesias lavar los pies jueves santo. De hecho, Cristo nos mandó hacer eso. Él dijo que el que quiere ser grande tiene que ser el siervo de todos. Y lavó los pies de sus discípulos para demostrar eso. Pero no es solamente lavando los pies una vez al año. Es una actitud de servicio toda la vida. En cada momento buscamos la oportunidad para servir. Muchos hombres quieren ser servidos por sus mujeres; el ejemplo de Jesús es para el hombre servir a su mujer.

Pero incluso es fácil servir. Jesús fue mucho más allá de unos actos de servicio.

y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Hay tres palabras muy importantes y profundas aquí: se humilló, obediente, y muerte.

Hay que humillarse para confesar que usted es un pecador que necesita un salvador. Hay que humillarse para arrepentirse y nacer de nuevo como un niño. Pero humildad va mucho más allá de esas cosas importantes. Humildad es un estilo de vida. Hebreos dice que Jesús aprendió obediencia por lo que padeció. Y nosotros tenemos que aprender obediencia. Obedecer es someterse a otros. Voluntariamente. Si no es voluntariamente es esclavitud. Decidimos que vamos a obedecer las leyes y vamos a obedecer al jefe. Hijos van a obedecer a sus padres y mujeres van a obedecer a sus maridos. Y más importantes, todos vamos a obedecer a Dios. Si el hombre no ofrece ese modelo de humillación y obediencia, él no puede esperar lo mismo de los demás.

El ejemplo de Jesús es una humillación extrema: Hasta la muerte, y la muerte más cruel posible. Dos días atrás todo se paró en el país, supuestamente para recordar la muerte de Jesús. Había procesiones y mucha lamentación. Está bien recordar lo que Cristo hizo para nosotros. Hay que recordar que nació para morir. Pero si lo dejamos allí no sirve para mucho. Hay que tener el mismo sentir de Cristo. Hay que andar como Cristo anduvo.

¿Qué significa para nosotros ser obedientes hasta la muerte? Comienza crucificando la carne y sus deseos. Clavando el viejo hombre y la vieja mujer a la cruz. ¿Pero saben qué? Se puede crucificar la carne y todavía vivir una vida muy cómoda y prospera. Pero el ejemplo de Cristo no permite eso. Cristo llama al marido poner su vida por su mujer. Y Jesús manda a todos a entregar la vida por sus hermanos. Puede ser feo. La cruz no es nada bonita. La cruz no es un adorno en la pared o en una cadena. Es la muerte más agonizante posible.

No había mucho gozo cuando Cristo murió. No hay mucha victoria si todo se acaba allí con la muerte. Pero tenemos que pasar por la humillación y la muerte para llegar al próximo versículo. Nuestra obediencia suelta el gran poder de Dios

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

Cristo resucitó de los muertos. Su victoria es una garantía de victoria y nueva vida para nosotros también. Cuando entregamos la vida a Dios y la dejamos en sus manos, él puede hacer maravillas.

De lo más humilde nacimiento en un pesebre en un pueblito pequeño de una madre muy joven Dios le exaltó hasta lo sumo. Le dio un nombre sobre todo nombre.

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Hay resultados muy lindos cuando nos humillamos a nosotros mismos, y Dios recibe la gloria. ¿Está usted dispuesto a experimentar humillación y prueba y aun muerte para que Dios sea glorificado en su vida?

Hermano, doble la rodilla para dar reverencia a este Jesús. Adórele. Dele gracias por todo lo que hizo para usted. Y entonces confiéselo como Señor de su vida.

Otro pasaje que habla de quien Cristo era antes de la encarnación es Juan 1:1-18.  Juan no nos cuenta detalles del nacimiento como Mateo y Lucas. Para él, esas cosas no son tan importantes. Él quiere ir mas adentro, a decirnos quien es que vino a este mundo. Vamos a ver varios nombres importantes para Jesús en estos versículos.

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.

Jesús es el Verbo. El verbo es la comunicación de Dios con nosotros. Varias traducciones dicen “Palabra.” Él es la Palabra viva de Dios. Dios se ha revelado en la Biblia (la palabra escrita), y también se reveló perfectamente en Jesucristo (la Palabra viva). Si usted quiere ver a Dios, mire a Jesús.

En el principio era el Verbo. Desde toda la eternidad Jesús ha existido.

TLA: Antes de que todo comenzara
ya existía aquel que es la Palabra.

No hay ningún tiempo cuando Jesús no existía. Él es Dios. Siempre estaba con su Padre. ¡Nunca estaba separado de su Padre! Para dejar esa gloria y venir a esta tierra era algo muy radical.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Jesús es el Creador. Génesis 1 dice: Y dijo Dios: Que sea luz. ¡Todo fue creado por la Palabra, el Verbo, nuestro Señor Jesucristo!

Para mí, es aún más impresionante que el que hizo todas estas maravillas se rebajó voluntariamente para nacer en un pesebre en Belén.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Jesús es la Vida. Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad, y la vida. El vino para traer la vida sobrenatural del cielo aquí a la tierra. Solo Jesús ofrece la vida abundante.

Jesús también es la Luz. La vida de Jesucristo es la luz que necesitamos.

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Jesús dijo: Tú eres la luz del mundo. Nuestra luz también resplandece. Las tinieblas tratan de apagar la luz – pero no pueden.

¿Está usted dispuesto a compartir la vida? Hay mucha gente muriéndose, andando en las tinieblas. Jesús le ofrece a usted ríos de agua viva. Pero el propósito del rio no es tener un lago o presa dentro de usted. ¡Que Dios nos libre de nuestro egoísmo! Cristo vino por amor de todos. Ahora, a veces nosotros tenemos que arriesgar algo. Tenemos que dejar nuestra comodidad para el bien de otros.

Estamos en una lucha con las fuerzas de oscuridad. A veces hay tinieblas en nuestras mentes, en nuestros corazones. Jesús quiere brillar su luz. A veces le parece que las tinieblas prevalecerán contra la luz. Usted puede ser una sola vela pequeña en un mundo muy oscuro, pero una vela alumbra un gran salón.

Una de esas luces era Juan Bautista.

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

¿Es usted un testigo de la luz? ¿Pueden otros ver la luz de Jesús en su vida? Nuestra tarea es dar testimonio de la luz. Dios quiere que todos creyesen por medio de Jesús. ¿Tiene usted esa carga para su ciudad? ¿Para el mundo entero?

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

Cristo alumbra a todo hombre (y mujer). Jesús es la única verdadera luz. Hay muchas luces en el mundo. A veces es difícil discernir la verdadera luz. Incluso hay iglesias con tantas luces que es difícil ver a Jesús. Pero solo la verdadera luz puede alumbrar el corazón

10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

En su nacimiento, ¿quién conoció a Jesús? Unos pastores, unos magos de otro país. Muy pocos se dieron cuenta de que el Hijo de Dios estaba andando entre ellos. Estaba trabajando como carpintero. Iba a la misma sinagoga. Pero no lo conoció. Qué raro, verdad, ¿que el mismo mundo que él hizo no lo conoció?

Hay muchos que asisten iglesias edificadas por Jesús, donde él está todos los domingos. Pero no le conocen.

11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

La palabra dice que no quieren estar en la luz porque sus obras son malignas.

  • No quieren someterse.
  • No quieren humillarse.
  • Son orgullosos y andan en tinieblas.
  • No quieren sus corazones revelados por la luz de Jesús.

Usted sepa cómo es no ser recibido por su familia. Ser rechazado por su fe. Jesús sabe cómo es no ser recibido por los suyos.

El Cristo resucitado está aquí esta mañana. Pero usted tiene que recibirlo. ¿Y qué pasa cuando lo recibe?

12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

¡Aleluya! ¡Que increíble ser engendrado por Dios! ¡Nacer de nuevo! ¡Ser adoptado en su familia! Cristo nació para hacerlo posible. La oferta es para todos. Todos que reciben a Jesús y creen en su nombre. Dios da potestad a usted de ser hecho hijo e hija de Dios. Y ahora volvemos otra vez al nacimiento de Jesús.

14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Este es el testimonio de uno de los discípulos más amados de Jesús. Uno de los tres más íntimos. Juan estuvo allí en el Monte de la Transfiguración y vio la gloria de Jesús. Le tocó. Le conoció. Y a través de su testimonio en este evangelio y en sus tres cartas nosotros podemos conocer el Verbo también.

15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.

Juan era un fiel testigo. Preparó el camino para Jesús. El Señor necesita a muchos como Juan hoy en día. Cristo viene otra vez. Tenemos que dar testimonio y preparar la iglesia y todo el mundo para la venida del Señor.

16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

DHH: una bendición inmerecida tras otra.

Ese rio de agua viva está aquí. Hay una plenitud para todos.

17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

¡Jesús le ha dado a conocer el Padre! Esta es la introducción a su evangelio. Lea, estudie, medite en este evangelio de Juan. Y usted también conocerá mejor al unigénito Hijo de Dios.

¿Ha tomado usted de su plenitud? ¿Necesita tomar de nuevo de su plenitud? ¿Necesita esa gracia sobre gracia? El Cristo resucitado ya no es un bebe en un pesebre. Ya no está colgado en una cruz. El reina en poder. Tome de su plenitud. Él quiere llenar su vida, con su vida abundante. Él quiere brillar su luz en la oscuridad dentro de su corazón. Venga a la cruz. Venga a Cristo. Venga a recibir gracia de nuestro Salvador vivo.