Al finalizar la enseñanza acerca de la sumisión, Pedro ha compartido algunas instrucciones muy claras sobre cómo tener una vida feliz; el problema para sus lectores es que han vivido una pesadilla de persecución e incluso la muerte que los ha dejado perplejos. Es un dilema viejo: Si Dios es soberano, ¿por qué permite que los justos sufran? ¿Por qué tengo que someterme a un amo o marido cruel? Tal vez después de leer estas promesas tú hayas pensado: “Lo he hecho, y todavía no veo la bendición.” Ahora vamos a ver que nuestra fe nos permite hacer el sometimiento máximo: a Cristo. Y esa perspectiva impacta toda la vida.
Sufrir por causa de la justicia
13 Y a ustedes, ¿quién les va a hacer daño si se esfuerzan por hacer el bien?
¿Y la respuesta de ellos? “¡Muchos! ¡A veces parece que cuanto más me acerco a Jesús, más sufro!” Y Pedro responde (él sabe por su propia experiencia): “Vivimos en un mundo cruel, bajo el dominio del maligno. No hay garantía de que no te lastimarán a ti, una persona buena. ¡Mira lo que hicieron al Hijo de Dios!” Por supuesto, no hay lógica en dañar a alguien que sana y salva, o al cristiano que quiere bendecir a otros, pero esa es la naturaleza de este mundo caído.
14 ¡Dichosos si sufren por causa de la justicia! «No teman lo que ellos temen, ni se dejen asustar».
Hay tres palabras de consolación y ánimo que Pedro nos ofrece:
- Eres dichoso. Posiblemente Pedro lo sacó de las Bienaventuranzas: Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece. Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes (Mateo 5:10-12). Dios sabe todo. Confía en Él por tu bendición y recompensa.
- No temas lo que ellos temen. La traducción del griego aquí es complicada. Dios Habla Hoy sigue el pensamiento de la Reina Valera: No tengan miedo a nadie. Dios quiere quitar todo temor de nuestros corazones. Aquí es más complicado entender la NVI, lo que nos lleva a pensar en lo que los perseguidores temen, y no tener temor de eso. Esa versión refleja la cita de Isaías 8:12, que, en su contexto, nos da una buena perspectiva de la voluntad de Dios: 11 El Señor me dio una firme advertencia de no pensar como todos los demás. Me dijo: 12 «No llames conspiración a todo, como hacen ellos, ni vivas aterrorizado de lo que a ellos les da miedo. 13 Ten por santo en tu vida al Señor de los Ejércitos Celestiales; él es a quien debes temer. Él es quien te debería hacer temblar. 14Él te mantendrá seguro. No pensamos como el mundo.
- No te dejes asustar. Es útil saber de antemano que habrá persecución y oposición en este mundo; no es ninguna sorpresa.
Debido a que confiamos en la bendición de Dios y estamos libres del temor, Pedro nos dice lo que debe ser nuestra actitud: No luchamos contra nuestros perseguidores ni nos defendemos, sino honramos a Cristo y damos testimonio de Él.
Honra en tu corazón a Cristo como Señor
15 Más bien, honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. 16 Pero háganlo con gentileza y respeto, manteniendo la conciencia limpia, para que los que hablan mal de la buena conducta de ustedes en Cristo se avergüencen de sus calumnias. 17 Si es la voluntad de Dios, es preferible sufrir por hacer el bien que por hacer el mal.
Primero, tenemos que honrar a Cristo como Señor en nuestros corazones. ¿Qué significa eso? Somos suyos. Como nuestro Señor, Él ocupa el trono de nuestros corazones y dirige nuestras vidas, pero también nos cuida como sus ovejas. Cristo es nuestro amigo, pero también es Señor, y siempre tenemos que honrarlo. Cuando Él gobierna nuestros pensamientos y emociones, nada de lo que haga el enemigo nos moverá. La sumisión a las autoridades de este mundo es importante, pero es la sumisión al señorío de Jesús lo que nos permite superar las pruebas de esta vida.
Una vez más, Pedro dice que el sufrimiento es parte de la vida en este mundo, e incluso puede ser la voluntad de Dios para nosotros; mejor sufrir por hacer el bien que por hacer el mal.
La enseñanza radical de Pedro aquí es que siempre tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por ellos. No nos escondemos en la seguridad de la iglesia, ni nos apartamos del mundo para protegernos de sus ataques injustificados. Parte de honrar a Cristo es ser su embajador ejemplar en este mundo. Queremos que las estafadoras también conozcan a Cristo.
- En medio de la persecución, quedará claro que nosotros tenemos una esperanza más allá de una vida mejor en este mundo; eso atraerá la atención de los inconversos.
- Algunos nos van a preguntar la razón de nuestra esperanza (y cómo es posible estar gozosos en medio del sufrimiento); puede ser que el Espíritu Santo abra su corazón a Cristo. ¿Sabes cómo compartir lo que Cristo ha hecho en tu vida, es decir, tu testimonio?
- Tenemos que prepararnos de antemano para no sorprendernos o desconocer nuestra esperanza y el Evangelio. Estudia la Biblia y libros de apologéticos, y toma clases de evangelismo si es posible.
- No siempre tenemos las ganas de evangelizar, pero las palabras son muy claras: “siempre,” y a “” ¿Tienes esa disposición?
- Hazlo con gentileza (humildad y mansedumbre) y respeto (reverencia). Parece extraño que Pedro tenga que incluir eso. ¿No deberíamos hablar siempre con gentileza y respeto? Pero estoy seguro de que tú también has conocido a cristianos que no respetan a personas de otras religiones o estilos de vida muy mundanos.
- Siempre mantener la conciencia limpia en tu trato con gente del mundo.
- Habrá gente que hable mal de tu buena conducta; la meta es que ellos se avergüencen de sus calumnias.
¡Imagínate el impacto si cada cristiano obedeciera esta palabra para dar testimonio de Cristo!
Cristo obtuvo nuestra salvación a través de su sufrimiento
18 Porque Cristo murió por los pecados una vez por todas, el justo por los injustos, a fin de llevarlos a ustedes a Dios. Él sufrió la muerte en su cuerpo, pero el Espíritu hizo que volviera a la vida.
Cristo es el ejemplo supremo de sufrimiento por hacer el bien. Aunque vivió una vida perfecta, Él murió la muerte más cruel posible; no por su propio pecado, sino por tu pecado y el mío. En el amor, el justo murió por los injustos. El pecado es la causa de todo sufrimiento, el de Cristo, y el nuestro. Pero incluso en el caso de su Hijo amado, fue la voluntad de Dios que sufriera así, para cumplir un propósito mayor.
¡Nosotros necesitamos ese mismo amor por los injustos en este mundo! ¡Y no tenemos que morir por ellos; solo compartir las buenas nuevas de la salvación con ellos! Gracias a Dios, Cristo murió por el pecado del mundo de una vez por todas. Así nos restaura a Dios, nos lleva a la presencia de Dios. Para ayudar a gente necesitada que nos rodean, lo mejor que podemos hacer es llevarlos a Dios, llevarlos a una vida nueva a través de la salvación en Jesús.
¡Tu sufrimiento no es en vano! ¡Dios siempre puede redimir la situación y glorificarse a sí mismo en ella! A diferencia del sufrimiento de Cristo, no es de una vez por todas; puede ser muchas veces, pero no se compara con la intensidad del sufrimiento de Cristo en la cruz. El mismo Espíritu que lo trajo de vuelta a la vida hará lo mismo por ti después de pasar por el sufrimiento.
¿Espíritus encarcelados?
19 Por medio del Espíritu fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20 que en los tiempos antiguos, en los días de Noé, desobedecieron, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se construía el arca. En ella solo pocas personas, ocho en total, se salvaron mediante el agua, 21 la cual simboliza el bautismo que ahora los salva también a ustedes.
Estos son versos difíciles; la Biblia no habla de esto en ningún otra parte. Esto es lo que dicen:
- La gente era de “los tiempos antiguos, los días de Noé.” Parece que no se aplica a la gente de hoy.
- Son aquellos que desobedecieron y motivaron a Dios a destruir todo el mundo. Noé estaba construyendo el arca, y aún tenían la oportunidad de entrar al arca y salvarse, pero se burlaron de Noé. Sin embargo, Dios estaba esperando pacientemente su arrepentimiento.
- Sus espíritus quedaron encarcelados. ¿Esperando el gran juicio? ¿En algún lugar especial? ¿Todavía tenían la oportunidad de arrepentirse? Muchas veces, cuando usan la palabra “espíritu” en el Nuevo Testamento, se refiere a los ángeles o demonios. En este caso, serían demonios, porque están encarcelados. ¿Cómo respondieron cuando Cristo los predicó?
- Siguen siendo importantes a Dios, y Cristo fue a través del Espíritu y les predicó (¿durante su vida aquí en la tierra? ¿durante los tres días que fue sepultado?). No dice nada de cómo respondieron.
- Aunque no contestan todas las preguntas, estos versículos que Pedro escribió en su segunda carta (2 Pedro 2:4 y 5) pueden ayudarnos a entender estos “espíritus”: Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al abismo, metiéndolos en tenebrosas cavernas y reservándolos para el juicio. Tampoco perdonó al mundo antiguo cuando mandó un diluvio sobre los impíos, aunque protegió a ocho personas, incluyendo a Noé, predicador de la justicia.
Pedro aprovecha la experiencia de Noé para introducir el tema del bautismo. Hay varias cosas en el Antiguo Testamento que son tipos o símbolos de realidades en el Nuevo Pacto. En esta imagen, Cristo sería el arca que nos salva. Pero Pedro también dice algo que se tiene que tomar en el contexto de toda la enseñanza bíblica acerca del bautismo: dice que el bautismo nos salva. Sabemos que el bautismo es el símbolo de la decisión que tomamos de aceptar a Cristo como Señor y Salvador. El bautismo es importante; no es opcional que el creyente sea bautizado en agua como símbolo de la muerte de la vieja naturaleza y el nuevo nacimiento. Pero el bautismo en sí no te salva.
El bautismo
El bautismo no consiste en la limpieza del cuerpo, sino en el compromiso de tener una buena conciencia delante de Dios. Esta salvación es posible por la resurrección de Jesucristo, 22 quien subió al cielo y tomó su lugar a la derecha de Dios, y a quien están sometidos los ángeles, las autoridades y los poderes.
Hay varias descripciones en la Biblia del significado del bautismo. Está claro que es espiritual; no tiene nada que ver con la limpieza del cuerpo. Es un pacto que hacemos con Dios, un compromiso, de andar conforme a la voluntad de Dios, con una buena conciencia.
Pedro luego pasa de hablar de la experiencia actual de estos creyentes, y quiere exaltar al Señor Jesucristo. Lo que hace nuestra salvación posible es la victoria de Jesús sobre la muerte en su resurrección, de la cual Pedro fue testigo. Cristo entonces ascendió al cielo y está a la diestra del Padre. Todo ser espiritual (ángeles, autoridades, poderes, demonios – incluso el mismo diablo que está atacándolos) está sujeto a Dios. Así, el capítulo termina con la misma palabra que aparece en el primer versículo: sometidos. Es la realidad en el cielo, debe ser la realidad para nosotros y nosotros debemos someternos a toda autoridad en la tierra también. ¿Estás sometido al señorío de Jesucristo? ¿Estás practicando la sumisión a autoridad que este capítulo nos ha enseñado?