Los apóstoles cometen cuatro errores; Hechos 1:1-14

Nuestra meta en esta serie de cuatro libros es andar como Jesucristo: El que dice que permanece en [Jesús], debe andar como él anduvo (1 Juan 2:6, RVR). Hemos estudiado el ejemplo y las enseñanzas del Maestro para aprender cómo anduvo. Ahora vamos a ver que la iglesia primitiva hizo exactamente eso.

Los apóstoles tenían 3 años de aprendizaje. En el último volumen vimos la gran comisión y la preparación que Jesús dio a sus discípulos para cumplirla. Jesús volvió a la gloria del cielo, dejando a esos apóstoles para establecer la iglesia y cumplir con esa comisión. Pero ellos no están solos. Este libro, un estudio de los Hechos de los Apóstoles, va a demostrar si Jesus hizo un buen trabajo al prepararlos.

Este primer capítulo de los Hechos es glorioso; es un puente entre los evangelios y el ministerio maravilloso del Hijo de Dios, y la poderosa obra del Espíritu Santo en la iglesia primitiva. Es el final de la vida más increíble que cualquier hombre haya vivido en esta tierra. Cristo murió, ¡pero resucitó! ¡Cristo vive! Durante cuarenta días se presentó vivo a sus discípulos con muchas pruebas convincentes, y les prometió algo transformador: El bautismo del Espíritu Santo con poder sobrenatural. Cumplió su misión, entregó a los apóstoles una Gran Comisión para hacer discípulos de todas las naciones, y luego ascendió a la gloria del cielo para reinar y sentarse a la diestra de su Padre.

De ninguna manera quiero pasar por alto estas maravillas, pero el tema de esta serie de libros es “Andar como Jesús anduvo.” Estos discípulos andaban tres años con Cristo. Puede que hayas estado caminando con el Señor por varios años. Es posible que ya hayas leído los primeros libros en esta serie y estés haciendo discípulos en obediencia a la Gran Comisión. Pero la verdad es que aún es posible fracasar. Allí, en la misma presencia de Jesús, y luego de dos ángeles, los apóstoles cometen cuatro errores. Después de toda la preparación de esos años de andar con Jesús, ellos muestran una falta de comprensión de la misión de su Señor y la tarea que Jesús les encomendó. Estos primeros errores son menores, pero en el mismo capítulo (capítulo dos de este libro), sin la presencia física de Jesús o los ángeles, y aún sin la plenitud del Espíritu, toman su primera decisión como iglesia, y cometen otro error, más grave (aunque no tuvo consecuencias graves).

Lo que hizo Jesús

En los primeros tres versículos, Lucas cubre los puntos más importantes de la vida de Jesús, los cuales nos dan una base para lo que él va a registrar en este libro.

1Estimado Teófilo, en mi primer libro me referí a todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar hasta el día en que fue llevado al cielo, luego de darles instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido. Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios. 

Lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar.

El autor, un médico llamado Lucas, está hablando de su Evangelio. Ese primer libro, igual a este, fue escrito para un Teófilo. El nombre significa “Amante de Dios” y puede ser para una persona específica o cualquier persona que ama a Dios. Lucas señala las dos cosas que siempre eran parte del ministerio de Jesús: hechos y palabras. Pero, ¿por qué dice Lucas que sólo comenzó a hacer y enseñar estas cosas? Es cierto que Cristo dijo que había terminado su trabajo aquí en este mundo, pero siempre está trabajando hasta el día de hoy, por medio de su Cuerpo, la iglesia. Este libro es el registro de los hechos y enseñanzas de los apóstoles. Ya estaban haciendo las mayores cosas que Jesús dijo que haríamos (Juan 14:12). Aunque el libro se llama “Los Hechos de los Apóstoles,” podría llamarse “Los Hechos y las Palabras de los Apóstoles,” porque ellos siguen el patrón de su Maestro, haciendo y enseñando.

Padeció muerte.

Jesús hizo milagros y enseñó sobre el reino de Dios, pero el propósito principal de su vida fue morir como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. Ahora, en este libro, el enfoque es lo que sucedió después de su muerte.

Se les presentó dándoles muchas pruebas de que estaba vivo.

Las pruebas eran convincentes. Jesús hizo lo que fuera necesario para dejarlos sin duda de que estaba vivo. En comparación con todos los hechos y las enseñanzas antes de su muerte, su ministerio en esos cuarenta días fue muy limitado: Sólo se les apareció a aquellos que creyeron en Él  para darles esas pruebas, algunas instrucciones finales y más enseñanza sobre un solo tema:

Durante cuarenta días les habló acerca del reino.

Era uno de los temas principales de su ministerio, y para esos días habló sólo del reino (el tema del segundo volumen en esta serie); no habló sobre los detalles de cómo establecer la iglesia o la vida cotidiana del creyente. ¿Qué parte ocupa el reino en tu enseñanza y predicación?

Instrucciones dadas a los apóstoles.

Jesús dijo que no habló ni hizo nada por su propia cuenta. Incluso les dio estas instrucciones por medio del Espíritu Santo, el mismo Espíritu que pronto bautizaría a los apóstoles, quien se manifiesta poderosamente en este libro y nos inspira hoy para hablar y hacer la obra del reino. Lucas deja en claro que los apóstoles fueron escogidos por Jesús.

El día que fue llevado al cielo.

En el libro anterior de esta serie hablamos de la importancia del trabajo. Jesús estaba trabajando y haciendo la obra de su Padre hasta el día en que ascendió a Él.

Los apóstoles continúan lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar.

Ese es el tema de este libro. Jesús solo puso los cimientos. Él es la piedra del ángulo. Ahora les toca a los apóstoles establecer la iglesia, hacer las obras de Jesús y enseñar su Palabra.

La última instrucción: Esperen

La Nueva Versión Internacional coloca este mandato mientras comían, aunque ese detalle no está claro en el griego.  Lo que está claro es que las comidas y el tiempo compartido alrededor de la mesa son importantes para Jesús. En Galilea, les preparó un desayuno en la playa cuando restauró a Pedro (Juan 21). No hay certeza de que estaban comiendo; lo que es cierto es que estaban juntos.

Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó: —No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.

Sería un desastre para ellos dejar el compañerismo y la relativa seguridad de Jerusalén sin el bautismo del Espíritu Santo. Pero, ¿no fueron suficientes tres años de discipulado con el Hijo de Dios? ¿No son suficientes tres años en un instituto bíblico? Él sopló sobre ellos y dijo “recibe el Espíritu Santo” (Juan 20:22). ¿Qué más necesitan?

Necesitan lo que el Padre prometió. Este bautismo no es opcional o solo para algunos creyentes súper espirituales. No tenemos que rogarle al Padre que lo reciba. Es una promesa. Lo que tenemos que hacer es esperar. Hay muchas promesas de Dios, pero no las recibimos todas a la vez. Tenemos que esperar a muchas de ellas. En este caso, no sería una espera larga; será dentro de pocos días.

Jesús compara esta plenitud con el bautismo de Juan el Bautista. Ese bautismo de arrepentimiento es distinto del bautismo del creyente en agua, lo cual Jesús mandó en la Gran Comisión. Este bautismo no es en agua, sino en el Espíritu Santo; es una inmersión, un llenado del Espíritu.

¿Eres bautizado en el Espíritu Santo? Si eres, responderás “sí” con mucha confianza y gozo, pero muchas veces yo escucho respuestas como:

  • “Sí…creo que sí.”
  • “Alguien me dijo que todos los creyentes son llenos del Espíritu.”
  • “Yo no soy de una iglesia Pentecostal.”
  • “Fui bautizado en agua y me dijeron que a la misma vez el Espíritu vendría sobre mí.”
  • “Claro, yo voy a una iglesia Pentecostal.” ¡Pero yo conozco a muchos (tal vez la mayoría) en iglesias carismáticas y Pentecostales que no han recibido el bautismo del Espíritu!

Todas esas excusas realmente no importan. Tampoco importa lo que lo llames. No es el propósito de este libro promover una cierta doctrina de cómo recibir el Espíritu Santo. Solo podemos decir y creer lo que claramente está escrito en este libro de Hechos. Lo esencial es tener este poder y presencia del Espíritu en tu vida. Algunos llaman a este libro los Hechos del Espíritu Santo, porque es el Espíritu quien hizo la obra en la iglesia primitiva. Es la promesa del Padre. Dios quiere bautizarte en el Espíritu.

La respuesta de los apóstoles al recibir esa promesa

Parece increíble. Jesús acabó de darles una promesa preciosa y no expresan anticipación o gratitud. No le preguntan más detalles acerca de cómo recibirán el Espíritu.

 6 Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron: —Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?

—No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre —les contestó Jesús—. 

Después de contarles tanto sobre el reino de los cielos, podría ser muy desalentador para Jesús saber que ellos nunca captaron ese mensaje. Aún estaban pensando en este mundo. Como muchos cristianos hoy pierden la bendición del Espíritu porque se centran en la prosperidad y las bendiciones en este mundo, pierden por completo esta gloriosa promesa. Mientras Jesús les habló sobre el reino, ellos estaban pensando en la independencia y la gloria del reino anterior de la nación de Israel, y probablemente su parte en él. Sí, su respuesta puede ser desalentadora, pero Jesús conoce un secreto: pronto el Espíritu Santo soberanamente descendería sobre ellos y les revelaría muchas verdades acerca del reino. Mientras tanto, Jesus tiene que corregir estos errores.

Tres errores

  1. Le preguntaron a Jesús si iba a “restablecer” el reino; estaban pensando en un reino territorial. ¡Pero el reino de Dios es espiritual! ¡No es de este mundo! Su reino se establecerá cuando Cristo venga. A lo largo de los siglos, ha habido muchos que han querido establecer un reino territorial en esta tierra, y siempre han terminado desilusionados. No funciona. Hay una tendencia fuerte en la iglesia hoy a perseguir este mismo error.
  2. Pensaban en un reino de una nacionalidad, de un solo país o grupo de personas. Jesús responde que el reino incluye a los despreciados samaritanos y a la gente de toda nación y raza del mundo. La perversión de lo que Cristo pretende para su reino ha llevado a la tragedia de toda clase de racismo, prejuicio y abuso en el mundo de hoy, incluso en la iglesia.
  3. Ellos desean el reino “ahora.” Es cierto que podemos experimentar muchos beneficios del reino ahora, pero el reino crece gradualmente hasta que Cristo venga para establecerlo físicamente. Se requiere mucha paciencia y fe para mantener una visión del reino y perseverar mientras el mundo nos persigue y se opone. Hay muchos libros, videos en YouTube y sitios web dedicados a temas del anticristo, la gran tribulación y cuándo podría venir Cristo. Siempre hay gente que quiere establecer fechas para su regreso, pero no nos corresponde conocer esos detalles. Algunos dicen: “Aquí Jesús habló sobre la hora y el momento, pero, sí, podemos saber el día o el año.” Ellos pierden el claro mensaje de Jesús. Es cierto que tenemos que observar lo que está sucediendo en el mundo y ser sabios, pero la mayoría de estas cosas las tenemos que dejar en manos de Dios. Hay cosas más importantes para nosotros.

Lo importante: Recibir poder y ser testigos

Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

Esto es lo que debemos hacer: ser testigos de Jesucristo, o, en otras palabras, obedecer la Gran Comisión. No podemos hacer eso sin el poder del Espíritu. ¿Tienes ese poder? Si eres bautizado en el Espíritu y tienes su poder, vas a testificar acerca de Jesús. Él te dará muchas oportunidades. Será natural; Él  quitará todo el temor. El Espíritu nos enviará hasta los confines de la tierra. Si sientes que no tienes poder y casi nunca testificas acerca de Jesús, deberías examinarte para ver si eres bautizado en el Espíritu. Evangelizar es para cada creyente lleno del Espíritu, no solo para el pastor o evangelista.

La ascensión

Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista. 10 Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente, se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

11 —Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse.

Están en estado de shock. No esperaban esto. Esas fueron sus últimas palabras para ellos. Ascendió a su Padre y en este momento reina en el cielo a su diestra. Cuando dice que “vendrá de la misma manera,” no significa que vendrá al Monte de los Olivos o que vendrá a un grupo de solo once apóstoles. Así como subió, vendrá en una nube, pero todo ojo le verá (Apocalipsis 1:7).

¿Tienes esa esperanza de que Cristo vendrá otra vez? Es preciosa, pero no nos enfocamos en eso, sino en la tarea que Cristo nos asignó.

Cuarto error

Los apóstoles se quedaron boquiabiertos, mirando fijamente al cielo, y los ángeles estaban incrédulos: ¿No oyeron lo que dijo Jesús? Hay algunos cristianos mirando al cielo. No quieren tener nada que ver con este mundo, pero el mundo necesita a Jesús, y vamos a ver en este libro el poder que tenemos para transformarlo.

Los discípulos corrían el riesgo de caer en dos extremos: demasiado centrado en el mundo (restablecer el reino político de Israel) y demasiado centrado en el cielo (quedarse mirándolo fijamente). Hay un equilibrio saludable, con la consciencia de que somos ciudadanos del cielo con la esperanza de la vida eterna, pero aprovechando cada oportunidad para predicar y establecer el reino de Dios en este mundo.

De regreso a Jerusalén

12 Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, situado aproximadamente a un kilómetro de la ciudad. 13 Cuando llegaron, subieron al lugar donde se alojaban. Estaban allí Pedro, Juan, Jacobo, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hijo de Jacobo. 

¡Imagina los sentimientos en esta caminata desde el monte de los Olivos hasta Jerusalén! Esta vez no están desesperados, sino maravillados de lo que habían visto. Compartieron esta experiencia con las mujeres, la familia de Jesús y los demás discípulos, 120 personas en total. Alternaban entre ese Aposento Alto y tiempos en el templo (Y estaban continuamente en el templo, alabando a Dios, Lucas 24:53).

14 Todos, en un mismo espíritu, se dedicaban a la oración, junto con las mujeres y con los hermanos de Jesús y su madre María.

Los hermanos de Jesús, que antes lo despreciaban, ya creían. Todos obedecen a Jesús: esperan, están juntos, tienen el mismo espíritu y se dedican a la oración. Es un buen consejo para una iglesia hoy que quiere recibir el poder y el bautismo del Espíritu Santo, y algunos obedecen esa parte, pero luego agregan algo que Jesús nunca mencionó. Nosotros lo hacemos mucho: Agregamos otros requisitos o cosas al ministerio que Jesús nunca intentó. En el próximo capítulo vamos a ver de qué se trataba el quinto error de los apóstoles.