Josué 3: Cruzar el Jordán

1Muy de mañana, Josué y todos los israelitas partieron de Sitín y se dirigieron hacia el río Jordán; pero, antes de cruzarlo, acamparon a sus orillas. 

Josué dio la orden de prepararse para entrar a la tierra; muy de mañana al día siguiente ya llegaron al río Jordán. Posiblemente durante los tres días que acamparon allí, los espías se fueron y volvieron. Josué ya hizo todo lo necesario para avanzar; tal vez solo quería un poco más información de los espías antes de dar ese paso.

Sigue el arca del pacto

Al cabo de tres días, los jefes del pueblo recorrieron todo el campamento con la siguiente orden: «Cuando vean el arca del pacto del Señor su Dios, y a los sacerdotes levitas que la llevan, abandonen sus puestos y pónganse en marcha detrás de ella. Así sabrán por dónde ir, pues nunca antes han pasado por ese camino. Deberán, sin embargo, mantener como un kilómetro de distancia entre ustedes y el arca; no se acerquen a ella».

Será un momento emocionante. Es cierto que algunas tribus ya tenían su territorio en el lado este del Jordán, pero esperaron durante 40 años para cruzar este rio. Sin embargo, deben esperar un poco más; hay que hacer todo en orden.

Los jefes tienen plena autoridad, bajo la autoridad de Josué. Ya se han comprometido a escucharlo y obedecerlo. Ellos recorren todo el campamento para asegurarse de que todos sepan qué hacer. Una comunicación clara, uniforme y entregada a todos es un fundamento esencial para avanzar en el plan de Dios. Muchas iglesias sufren de una falta de buena comunicación, a pesar de todos los medios que tenemos en nuestros teléfonos. Ellos llevan una orden; hay muchos hoy que se resisten a las órdenes. No quieren ser dirigidos por nadie. Puede haber una buena comunicación, pero es un problema fundamental si no hay obediencia.

¿Eres un jefe?           ¿Cómo responden los demás a tu autoridad?

 

¿Eres miembro del pueblo de Dios? ¿Cómo respondes a las órdenes de aquellos a quienes Dios ha puesto en autoridad?

 

¿Existe unidad entre el pueblo en su obediencia a la voluntad de Dios?

 

El arca era el símbolo de la presencia de Dios y el elemento más sagrado de la nación. Tienen que esperar esa presencia de Dios. Tienen que ver el arca y recordar el pacto que hicieron con Dios en el desierto. Es un símbolo que anima a la gente que Dios va delante de ellos. Tienen que ir detrás del arca y los sacerdotes que la cargan. Es un camino totalmente nuevo para ellos y una tierra desconocida. No saben adónde van.

Puede que el Señor esté llevándote por un camino completamente nuevo. Nunca antes has pasado por ello. Puedes estar nervioso. Pero si esperas la presencia de Dios y sigues la palabra de las autoridades que Dios ha puesto en tu vida, sabrás adónde ir. Puede que ya sea el momento para abandonar tu puesto viejo, ponerte en marcha detrás de la presencia y guía de Dios, y dar ese paso de fe.

El arca era tan santa que tenían que mantener una distancia de un kilómetro de ella. Acercarse al arca puede ser fatal. Solo aquellos que Dios ha ordenado para llevarla pueden estar cerca del arca. Tienen que respetarlos y honrarlos, tal como hay cosas en la iglesia y la vida espiritual ahora que están reservadas para aquellos que Dios ha ordenado para ministrar con ellas.

No dejarán a nadie atrás. Todos avanzarán juntos. Esa unidad les da mucha fuerza y mucho ánimo. Si quieren sobrevivir y tener éxito en esa tierra, tienen que hacer todo exactamente de acuerdo con el plan revelado de Dios.

Purifícate para entrar en el propósito de Dios

Josué le ordenó al pueblo: «Purifíquense, porque mañana el Señor va a realizar grandes prodigios entre ustedes». 

No solo los sacerdotes y los que llevan el arca deben ser santificados; todo el pueblo tiene que purificarse. Es una preparación esencial para experimentar los grandes prodigios del Señor. Su presencia será muy real, y Él es un Dios santo. Para experimentar sus maravillas, tenemos que purificarnos. Gracias a Dios, la sangre de Jesus nos purifica de todo pecado.

¿Hay impureza en tu vida que no te permite avanzar y conquistar lo que Dios tiene para ti?

 

Deja que el Espíritu Santo escudriñe tu corazón. Confiesa cualquier pecado y toma la decisión de abandonarlo. Pide ayuda de Dios para caminar en santidad, con manos, corazón, labios y mente puros.

 

La batalla es de Dios

Y a los sacerdotes les dijo: «Carguen el arca del pacto y pónganse al frente del pueblo». Los sacerdotes obedecieron y se pusieron al frente del pueblo.

Este es un acto espiritual. Sí, habrá guerra, pero la batalla es de Dios. Así que no son los guerreros quienes van al frente del pueblo, sino los sacerdotes y el arca. Si Dios te ha llamado al liderazgo, obedécelo, y ponte al frente del pueblo. La presencia de Dios puede ser muy pesada, como el arca, y es una gran responsabilidad guiar al pueblo de Dios y ofrecer ese ejemplo de pureza.

Dios engrandecerá a Josué

Luego el Señor le dijo a Josué: «Este día comenzaré a engrandecerte ante el pueblo de Israel. Así sabrán que estoy contigo como estuve con Moisés. Dales la siguiente orden a los sacerdotes que llevan el arca del pacto: “Cuando lleguen a la orilla del Jordán, deténganse”».

No se menciona a los espías. No sabemos que opinó Dios sobre ellos. Pero Josué es su instrumento escogido para guiar al pueblo, y a Dios le gusta engrandecer a sus siervos, para que su pueblo se someta y los honre. Otras versiones dicen exaltarte (LBLA) y te haré cada vez más importante a los ojos de los israelitas (DHH). Cuando tú eres obediente a Dios y te humillas, Dios te engrandecerá. Muchas veces Dios permite que su siervo realice un milagro, traiga una palabra o actué de alguna manera para impresionar al pueblo que Dios está con él.

Josué está guiándolos, pasa a paso. Ahora tienen que detenerse a la orilla del Jordán para recibir un mensaje muy importante.

Entonces Josué les dijo a los israelitas: «Acérquense y escuchen lo que Dios el Señor tiene que decirles». 10 Y añadió: «Ahora sabrán que el Dios viviente está en medio de ustedes, y que de seguro expulsará a los cananeos, los hititas, los heveos, los ferezeos, los gergeseos, los amorreos y los jebuseos. 11 El arca del pacto, que pertenece al Soberano de toda la tierra, cruzará el Jordán al frente de ustedes. 12 Ahora, pues, elijan doce hombres, uno por cada tribu de Israel. 13 Tan pronto como los sacerdotes que llevan el arca del Señor, Soberano de toda la tierra, pongan pie en el Jordán, las aguas dejarán de correr y se detendrán formando un muro».

Con todo puesto en orden, el día comienza con una palabra de Dios. Es un momento crucial para escuchar la voz del Señor y cumplir precisamente lo que Él manda.

Con el pueblo reunido, da la Palabra de Dios

Primero, tenemos que reunir a las personas que Dios nos ha dado. Tienen que acercarse: el uno al otro, a la persona que Dios ha puesto en autoridad y a Dios. El líder tiene que esperar en el Señor por su palabra. Ellos luego tienen que escucharla.

¿Hay algo que tú debas hacer para unir a la gente bajo tu autoridad? ¿Tu iglesia o tu familia?

¿Cómo puedes hacerlo? ¿Qué serían los obstáculos?

 

Para conquistar la tierra, tienen que estar convencidos de dos cosas: que el Dios vivo está en medio de ellos, y que Él es fiel a su promesa de expulsar a todos los enemigos de nuestras vidas. Si tenemos esa certeza, podemos avanzar con la fe y la confianza que Él hará lo que le corresponde.

Dije en el capítulo 2 que el reino de Dios no es una democracia, pero hay lugar para líderes elegidos por el pueblo. Ya tienen sus jefes que Josué usó para comunicar su palabra, pero ahora ellos tienen que elegir un hombre para cada tribu.

La nación cruza el río en tierra seca

Josué declara lo que el Señor le reveló: Cuando los sacerdotes pongan pie en el rio, su agua dejará de correr y se detendrá como si formara un embalse. Es esencial que Josué sepa sin duda que esta es la palabra del Señor; si no sucede así, todo fracasara: El pueblo perderá su confianza en Josué, se desanimará y probablemente nunca tomarán posesión de la tierra.

¿Hay veces cuando tú has declarado una palabra con mucha confianza que realmente no era de Dios?    ¿Cómo puedes confirmar que una palabra proviene de Dios antes de declararla?

 

¿Cuál sería la consecuencia de no declarar lo que Dios te da?

 

14 Cuando el pueblo levantó el campamento para cruzar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el arca del pacto marcharon al frente de todos. 15 Ahora bien, las aguas del Jordán se desbordan en el tiempo de la cosecha. A pesar de eso, tan pronto como los pies de los sacerdotes que portaban el arca tocaron las aguas, 16 estas dejaron de fluir y formaron un muro que se veía a la distancia, más o menos a la altura del pueblo de Adán, junto a la fortaleza de Saretán. A la vez, dejaron de correr las aguas que fluían en el mar del Arabá, es decir, el Mar Muerto, y así el pueblo pudo cruzar hasta quedar frente a Jericó. 17 Por su parte, los sacerdotes que portaban el arca del pacto del Señor permanecieron de pie en terreno seco, en medio del Jordán, mientras todo el pueblo de Israel terminaba de cruzar el río por el cauce totalmente seco.

Amo la exactitud de la Biblia. Describe en detalle dónde el río se paró. En la época de la cosecha, el Jordán puede ser 1600 metros (una milla) de ancho. La mayoría de ellos no cruzaron el Mar Rojo, pero este milagro tiene que traer a su memoria la historia de ese milagro. Es una manifestación maravillosa del poder de Dios y su presencia con ellos mientras entrar en la tierra.

Para mantener las aguas paradas, los sacerdotes tenían que permanecer en el cauce seco, junto con el arca. Sin su perseverancia y obediencia, sería imposible que todos pudieran cruzar. Ellos fueron los primeros en entrar en las aguas, y serán los últimos en salir. Ellos facilitan el avance del pueblo. Así son los líderes del pueblo de Dios hoy: su obediencia y perseverancia permiten que el pueblo crezca y avance.

1Muy de mañana, Josué y todos los israelitas partieron de Sitín y se dirigieron hacia el río Jordán; pero, antes de cruzarlo, acamparon a sus orillas. 

Josué dio la orden de prepararse para entrar a la tierra; muy de mañana al día siguiente ya llegaron al río Jordán. Posiblemente durante los tres días que acamparon allí, los espías se fueron y volvieron. Josué ya hizo todo lo necesario para avanzar; tal vez solo quería un poco más información de los espías antes de dar ese paso.

Sigue el arca del pacto

Al cabo de tres días, los jefes del pueblo recorrieron todo el campamento con la siguiente orden: «Cuando vean el arca del pacto del Señor su Dios, y a los sacerdotes levitas que la llevan, abandonen sus puestos y pónganse en marcha detrás de ella. Así sabrán por dónde ir, pues nunca antes han pasado por ese camino. Deberán, sin embargo, mantener como un kilómetro de distancia entre ustedes y el arca; no se acerquen a ella».

Será un momento emocionante. Es cierto que algunas tribus ya tenían su territorio en el lado este del Jordán, pero esperaron durante 40 años para cruzar este rio. Sin embargo, deben esperar un poco más; hay que hacer todo en orden.

Los jefes tienen plena autoridad, bajo la autoridad de Josué. Ya se han comprometido a escucharlo y obedecerlo. Ellos recorren todo el campamento para asegurarse de que todos sepan qué hacer. Una comunicación clara, uniforme y entregada a todos es un fundamento esencial para avanzar en el plan de Dios. Muchas iglesias sufren de una falta de buena comunicación, a pesar de todos los medios que tenemos en nuestros teléfonos. Ellos llevan una orden; hay muchos hoy que se resisten a las órdenes. No quieren ser dirigidos por nadie. Puede haber una buena comunicación, pero es un problema fundamental si no hay obediencia.

¿Eres un jefe?           ¿Cómo responden los demás a tu autoridad?

 

¿Eres miembro del pueblo de Dios? ¿Cómo respondes a las órdenes de aquellos a quienes Dios ha puesto en autoridad?

 

¿Existe unidad entre el pueblo en su obediencia a la voluntad de Dios?

 

El arca era el símbolo de la presencia de Dios y el elemento más sagrado de la nación. Tienen que esperar esa presencia de Dios. Tienen que ver el arca y recordar el pacto que hicieron con Dios en el desierto. Es un símbolo que anima a la gente que Dios va delante de ellos. Tienen que ir detrás del arca y los sacerdotes que la cargan. Es un camino totalmente nuevo para ellos y una tierra desconocida. No saben adónde van.

Puede que el Señor esté llevándote por un camino completamente nuevo. Nunca antes has pasado por ello. Puedes estar nervioso. Pero si esperas la presencia de Dios y sigues la palabra de las autoridades que Dios ha puesto en tu vida, sabrás adónde ir. Puede que ya sea el momento para abandonar tu puesto viejo, ponerte en marcha detrás de la presencia y guía de Dios, y dar ese paso de fe.

El arca era tan santa que tenían que mantener una distancia de un kilómetro de ella. Acercarse al arca puede ser fatal. Solo aquellos que Dios ha ordenado para llevarla pueden estar cerca del arca. Tienen que respetarlos y honrarlos, tal como hay cosas en la iglesia y la vida espiritual ahora que están reservadas para aquellos que Dios ha ordenado para ministrar con ellas.

No dejarán a nadie atrás. Todos avanzarán juntos. Esa unidad les da mucha fuerza y mucho ánimo. Si quieren sobrevivir y tener éxito en esa tierra, tienen que hacer todo exactamente de acuerdo con el plan revelado de Dios.

Purifícate para entrar en el propósito de Dios

Josué le ordenó al pueblo: «Purifíquense, porque mañana el Señor va a realizar grandes prodigios entre ustedes». 

No solo los sacerdotes y los que llevan el arca deben ser santificados; todo el pueblo tiene que purificarse. Es una preparación esencial para experimentar los grandes prodigios del Señor. Su presencia será muy real, y Él es un Dios santo. Para experimentar sus maravillas, tenemos que purificarnos. Gracias a Dios, la sangre de Jesus nos purifica de todo pecado.

¿Hay impureza en tu vida que no te permite avanzar y conquistar lo que Dios tiene para ti?

 

Deja que el Espíritu Santo escudriñe tu corazón. Confiesa cualquier pecado y toma la decisión de abandonarlo. Pide ayuda de Dios para caminar en santidad, con manos, corazón, labios y mente puros.

 

La batalla es de Dios

Y a los sacerdotes les dijo: «Carguen el arca del pacto y pónganse al frente del pueblo». Los sacerdotes obedecieron y se pusieron al frente del pueblo.

Este es un acto espiritual. Sí, habrá guerra, pero la batalla es de Dios. Así que no son los guerreros quienes van al frente del pueblo, sino los sacerdotes y el arca. Si Dios te ha llamado al liderazgo, obedécelo, y ponte al frente del pueblo. La presencia de Dios puede ser muy pesada, como el arca, y es una gran responsabilidad guiar al pueblo de Dios y ofrecer ese ejemplo de pureza.

Dios engrandecerá a Josué

Luego el Señor le dijo a Josué: «Este día comenzaré a engrandecerte ante el pueblo de Israel. Así sabrán que estoy contigo como estuve con Moisés. Dales la siguiente orden a los sacerdotes que llevan el arca del pacto: “Cuando lleguen a la orilla del Jordán, deténganse”».

No se menciona a los espías. No sabemos que opinó Dios sobre ellos. Pero Josué es su instrumento escogido para guiar al pueblo, y a Dios le gusta engrandecer a sus siervos, para que su pueblo se someta y los honre. Otras versiones dicen exaltarte (LBLA) y te haré cada vez más importante a los ojos de los israelitas (DHH). Cuando tú eres obediente a Dios y te humillas, Dios te engrandecerá. Muchas veces Dios permite que su siervo realice un milagro, traiga una palabra o actué de alguna manera para impresionar al pueblo que Dios está con él.

Josué está guiándolos, pasa a paso. Ahora tienen que detenerse a la orilla del Jordán para recibir un mensaje muy importante.

Entonces Josué les dijo a los israelitas: «Acérquense y escuchen lo que Dios el Señor tiene que decirles». 10 Y añadió: «Ahora sabrán que el Dios viviente está en medio de ustedes, y que de seguro expulsará a los cananeos, los hititas, los heveos, los ferezeos, los gergeseos, los amorreos y los jebuseos. 11 El arca del pacto, que pertenece al Soberano de toda la tierra, cruzará el Jordán al frente de ustedes. 12 Ahora, pues, elijan doce hombres, uno por cada tribu de Israel. 13 Tan pronto como los sacerdotes que llevan el arca del Señor, Soberano de toda la tierra, pongan pie en el Jordán, las aguas dejarán de correr y se detendrán formando un muro».

Con todo puesto en orden, el día comienza con una palabra de Dios. Es un momento crucial para escuchar la voz del Señor y cumplir precisamente lo que Él manda.

Con el pueblo reunido, da la Palabra de Dios

Primero, tenemos que reunir a las personas que Dios nos ha dado. Tienen que acercarse: el uno al otro, a la persona que Dios ha puesto en autoridad y a Dios. El líder tiene que esperar en el Señor por su palabra. Ellos luego tienen que escucharla.

¿Hay algo que tú debas hacer para unir a la gente bajo tu autoridad? ¿Tu iglesia o tu familia?

¿Cómo puedes hacerlo? ¿Qué serían los obstáculos?

 

Para conquistar la tierra, tienen que estar convencidos de dos cosas: que el Dios vivo está en medio de ellos, y que Él es fiel a su promesa de expulsar a todos los enemigos de nuestras vidas. Si tenemos esa certeza, podemos avanzar con la fe y la confianza que Él hará lo que le corresponde.

Dije en el capítulo 2 que el reino de Dios no es una democracia, pero hay lugar para líderes elegidos por el pueblo. Ya tienen sus jefes que Josué usó para comunicar su palabra, pero ahora ellos tienen que elegir un hombre para cada tribu.

La nación cruza el río en tierra seca

Josué declara lo que el Señor le reveló: Cuando los sacerdotes pongan pie en el rio, su agua dejará de correr y se detendrá como si formara un embalse. Es esencial que Josué sepa sin duda que esta es la palabra del Señor; si no sucede así, todo fracasara: El pueblo perderá su confianza en Josué, se desanimará y probablemente nunca tomarán posesión de la tierra.

¿Hay veces cuando tú has declarado una palabra con mucha confianza que realmente no era de Dios?    ¿Cómo puedes confirmar que una palabra proviene de Dios antes de declararla?

 

¿Cuál sería la consecuencia de no declarar lo que Dios te da?

 

14 Cuando el pueblo levantó el campamento para cruzar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el arca del pacto marcharon al frente de todos. 15 Ahora bien, las aguas del Jordán se desbordan en el tiempo de la cosecha. A pesar de eso, tan pronto como los pies de los sacerdotes que portaban el arca tocaron las aguas, 16 estas dejaron de fluir y formaron un muro que se veía a la distancia, más o menos a la altura del pueblo de Adán, junto a la fortaleza de Saretán. A la vez, dejaron de correr las aguas que fluían en el mar del Arabá, es decir, el Mar Muerto, y así el pueblo pudo cruzar hasta quedar frente a Jericó. 17 Por su parte, los sacerdotes que portaban el arca del pacto del Señor permanecieron de pie en terreno seco, en medio del Jordán, mientras todo el pueblo de Israel terminaba de cruzar el río por el cauce totalmente seco.

Amo la exactitud de la Biblia. Describe en detalle dónde el río se paró. En la época de la cosecha, el Jordán puede ser 1600 metros (una milla) de ancho. La mayoría de ellos no cruzaron el Mar Rojo, pero este milagro tiene que traer a su memoria la historia de ese milagro. Es una manifestación maravillosa del poder de Dios y su presencia con ellos mientras entrar en la tierra.

Para mantener las aguas paradas, los sacerdotes tenían que permanecer en el cauce seco, junto con el arca. Sin su perseverancia y obediencia, sería imposible que todos pudieran cruzar. Ellos fueron los primeros en entrar en las aguas, y serán los últimos en salir. Ellos facilitan el avance del pueblo. Así son los líderes del pueblo de Dios hoy: su obediencia y perseverancia permiten que el pueblo crezca y avance.