14 Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.
Alguien me dijo que Dios siempre escucha nuestras oraciones. Otros han dicho que solo escucha las oraciones de los creyentes. Aquí parece que sólo nos oye si le pedimos conforme a su voluntad.
Hay evidencia bíblica, y testimonio contemporáneo, de Dios escuchando la oración de alguien que no sea creyente:
*Cornelio (Hechos 10:30-48)
*Naamán (2 Reyes 5)
*Nabucodonosor (Daniel 4:28-37)
Pero hay escrituras que dicen que Dios no escucha sus oraciones:
*Entonces el Señor me dijo: «No ruegues por el bienestar de este pueblo. Aunque ayunen, no escucharé sus clamores; aunque me ofrezcan holocaustos y ofrendas de cereal, no los aceptaré. En verdad, voy a exterminarlos con la espada, el hambre y la peste». (Jeremías 14:11-12)
*Dios aborrece hasta la oración del que se niega a obedecer la ley. (Proverbios 28:9)
*Si en mi corazón hubiera yo abrigado maldad, el Señor no me habría escuchado. (Salmo 66:18)
Dios es soberano y omnisciente. Él puede elegir cual oración quiere escuchar. Pero lo más probable es que haya una diferencia entre oír orar a alguien, y escuchar para responder a la oración. Isaías 59:1-2 lo explica:
La mano del Señor
no es corta para salvar,
ni es sordo su oído para oír.
Son las iniquidades de ustedes
las que los separan de su Dios.
Son estos pecados los que lo llevan
a ocultar su rostro para no escuchar.
Bueno. Yo soy creyente, pero ¿cómo puedo saber si estoy pidiendo conforme a su voluntad?
Orar la Escritura es siempre poderoso, porque sabemos que es conforme a su voluntad. Si hay una petición muy importante, vale la pena estudiar la Biblia y esperar en el Señor una confirmación de que es su voluntad. En algunas situaciones (escoger una pareja, por ejemplo), hay escrituras que se puede aplicar (la persona tiene que ser creyente). Pero si es creyente, tenemos que buscar la confirmación del Espíritu y someter nuestra petición a Dios.
Tal vez lo más importante de este versículo es el ímpetu que Juan quiere darnos para orar. ¡Qué gran privilegio! Llevar nuestras peticiones al Señor y saber que él nos escucha. Pero hay aún más en el siguiente versículo:
15 Y, si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido.
Esto parece una garantía de oración contestada.
Así es, y no es la única en el Nuevo Testamento. Varias veces Jesús también nos dice que recibiremos lo que pidamos en oración. Tenemos que salir de esa percepción de un Dios severo que no quiere bendecirnos, y comprender el corazón de nuestro Padre que quiere responder a nuestras peticiones. Esto nos da mucho ánimo para orar.
16 Si alguno ve a su hermano cometer un pecado que no lleva a la muerte, ore por él y Dios le dará vida.
¿Es esta otra promesa de oración contestada?
¡Sí! Ya sabemos que Dios quiere restaurar y dar vida a un hermano cristiano que cae en pecado.
Lo que yo he visto es que los cristianos condenan y juzgan a ese hermano.
Eso es muy triste, porque Dios nos da el poder de rescatar a ese hermano y soltar la vida y la gracia de Dios en él. Si realmente amamos a nuestros hermanos, como Juan nos ha mandado, oraremos con mucha fe en esta promesa.
¿Es el pecado que lleva a la muerte algo que realmente lo mata?
Me refiero a quien comete un pecado que no lleva a la muerte. Hay un pecado que sí lleva a la muerte, y en ese caso no digo que se ore por él. 17 Toda maldad es pecado, pero hay pecado que no lleva a la muerte.
Juan no define cuál sería ese pecado. Pero es importante saber qué es, porque Dios no quiere que oremos por esa persona. Es casi como si no hubiera esperanza para él en ese momento. Parece que sería un completo rechazar a Jesucristo.
Hablar del pecado conduce a Juan a volver a ese tema para la conclusión de su carta.