13 ¿Cómo sabemos que permanecemos en él, y que él permanece en nosotros? Porque nos ha dado de su Espíritu.
¿Es ésta otra prueba, aparte del amor?
Creo que sí. Puede parecer un cambio abrupto, pero es una segunda prueba importante para asegurar que el amor no es simplemente un sentimiento que experimentamos en una comunidad que nos acoge y afirma. Ha habido (generalmente no a largo plazo) tales comunidades completamente aparte de Dios. Pero el Espíritu Santo nos testifica que somos hijos de Dios y se manifiesta con los dones y frutos del Espíritu (uno de los cuales es el amor).
Su Espíritu es un sello en nuestras vidas (2 Corintios 1:22 y 5:5, Efesios 1:13-14 y 4:30). Nosotros podemos apagar al Espíritu, pero su presencia nos da la confianza de que Dios no nos dejará, sino que permanecerá en nosotros. La parte de permanecer en él es más complicada. Juan 15 habla del impacto de nuestra obediencia, la presencia de la Palabra de Dios y nuestra comunión con él en oración. Cuando no sentimos la presencia del Espíritu o sus manifestaciones (por ejemplo, orar en lenguas) es señal de que debemos examinarnos para ver si lo hemos apagado por algún pecado o simplemente hemos descuidado la vida espiritual.
14 Y nosotros hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para ser el Salvador del mundo.
¿Es otro testimonio personal de Juan?
Así es, tal como su testimonio al principio de la carta. Nos recuerda que Juan habla de su propia experiencia. Vio a Jesús en la cruz. Vio al Cristo resucitado. Y vio a Jesús ascender al cielo. Ha visto la transformación de multitudes que lo recibieron como Salvador.
15 Si alguien reconoce (confiesa) que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.
¿Es esta una tercera prueba?
Sí. Juan presenta esta prueba a la luz de su conocimiento personal. Ya habló de cómo un verdadero profeta tiene que reconocer que Jesús es el Hijo de Dios. Esa misma confesión es el fundamento de la relación de cada cristiano con el Señor. Ésta es una declaración de fe, y tal vez debería ser la primera prueba. Empezamos con una fe salvífica en el Hijo de Dios. Luego él nos llena de su Espíritu. Y ese Espíritu se manifiesta en el amor entre nosotros, sus discípulos. Sin esta fe en Jesús, no podemos permanecer en Dios.
16 Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
¿Estoy mal, o no es lo mismo que dijo en el verso 12? Habló de varias pruebas del permanecer, pero ahora vuelve al amor.
Sí, estás viendo el estilo de Juan al escribir esta carta, algo que quizás aprendió del Maestro en los años que estuvo con él. Él se repite a sí mismo una y otra vez las cosas más importantes que quiere impresionar sobre nosotros. Juan habló de su propia experiencia en el verso 14, y ahora afirma que no son meras palabras; él, y muchos otros, han aprendido que Dios los ama. De hecho, el amor es una de las características fundamentales de Dios, y debe ser del discípulo que permanece en Dios. Lo cual sirve de puente para profundizar sobre este amor.