David al servicio de Saúl: 1 Samuel 16:14-23

No sabemos cuánto tiempo pasó después de esa unción. Posiblemente varios años. Tiempo suficiente para que Dios lo levantara sutilmente y llamara la atención de otros, incluso fuera de Belén. Tampoco sabemos exactamente la secuencia de estas historias, pero en este capítulo Dios abre una puerta al propio palacio del rey. Él ya está preparando todo para David, aunque todavía tiene que esperar años para ascender al trono. Mientras tanto, Saúl estaba experimentando las consecuencias de su rebelión: El Espíritu lo había dejado.

14 El Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y en su lugar el Señor le envió un espíritu maligno para que lo atormentara. 

Esas son palabras fuertes y atemorizantes. Ser rey, ungido por el Espíritu, y luego perderlo todo. Apagar y contristar al Espíritu hasta que te deje. Quizás más preocupante es lo que puede venir en lugar del Espíritu Santo. Hebreos (6:4-6) habla de la pesadilla de un cristiano que ha experimentado la plenitud del Espíritu y se aparta:

Porque es imposible que aquellos que han sido una vez iluminados, que han saboreado el don celestial, que han tenido parte en el Espíritu Santo, que han experimentado la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, pero después de todo esto se han apartado, renueven su arrepentimiento. Pues así, para su propio mal, vuelven a crucificar al Hijo de Dios y lo exponen a la vergüenza pública.

Realmente hace la vida muy complicada. Segunda de Pedro 2:21 dice: Más les hubiera valido no conocer el camino de la justicia que abandonarlo después de haber conocido el santo mandamiento que se les dio.  Peor aún, cuando estás en rebelión y sin el Espíritu Santo, te abres a los espíritus malignos. Pero, ¿Dios envía demonios? ¿No es esa la obra de Satanás?

No es la única vez en las Escrituras cuando un espíritu maligno viene de parte de Dios (ver Jueces 9:23, 1 Reyes 22:22 y 2 Corintios 12:7). Dios es soberano. Si nos centramos demasiado en el diablo, podríamos pensar que se trata de un gran concurso entre iguales, pero Satanás hace sólo lo que se le permite hacer. Dios puede atar al diablo y a todos sus demonios de forma inmediata y completa, pero los usa para lograr sus propósitos. En este caso, Dios quería colocar a David en el palacio del rey.

El historiador judío Josefo escribió en el primer siglo: “Pero en cuanto a Saúl, algunos trastornos extraños y demoníacos vinieron sobre él, y trajeron tales asfixias que estaban a punto de estrangularlo.” No conocemos la naturaleza de su tormento; no era constante, pero era obvio para quienes lo rodeaban. Cuando un cristiano cede repetidamente a la tentación y vive en pecado, será atormentado y oprimido por espíritus malignos, y con el tiempo Satanás comienza a construir una fortaleza en su vida.

¿Alguna vez has sabido lo que es ser atormentado por un espíritu maligno? ¿Hay momentos en tu vida en los que has apagado o contristado al Espíritu Santo?

15 Sus servidores le dijeron: —Como usted se dará cuenta, un espíritu maligno de parte de Dios lo está atormentando. 16 Así que ordene Su Majestad a estos siervos suyos que busquen a alguien que sepa tocar el arpa. Así, cuando lo ataque el espíritu maligno de parte de Dios, el músico tocará, y Su Majestad se sentirá mejor.

Aquí Saúl parece un poco tonto, como si no se diera cuenta de lo que está pasando y no buscara alivio. Son sus siervos quienes se preocupan por él (¡qué lindo tener tales sirvientes!) y se les ocurre algo que podría ayudar al rey. Lamentablemente, no mencionan el arrepentimiento y la sumisión a Dios como una solución.

David habló del poder de la alabanza contra el enemigo en el Salmo 8. No era fuera de lo común que un judío fuera atormentado por un espíritu maligno. Ellos reconocieron la realidad de ese ámbito espiritual, y reconocieron el poder de la música para brindar alivio a los atormentados. Dios envió el espíritu maligno a Saúl y luego usó a su sucesor recién ungido para tocar música de adoración para brindarle alivio. ¿Qué estaba tocando David que fuera tan efectivo? Un músico hábil que no conocía a Dios podía tocar la misma música sin ningún efecto. No hay poder mágico en la música, pero cuando los creyentes llenos del Espíritu Santo exaltan a Dios en adoración, los espíritus malignos huyen. La adoración es mucho más que entretenimiento; es un medio poderoso para derrotar al enemigo y acercarse a Dios.

Lamentablemente, esa música no tuvo el poder de liberarlo completamente. Hay muchos que buscan alivio en la música de adoración, en una iglesia o en el hogar, pero nunca abordan la raíz de su problema. Cuando el diablo ataca, se sienten mejor por un tiempo, pero vuelven a su pecado y no cierran la puerta al espíritu maligno. No derriban la fortaleza del enemigo.

17 —Bien —les respondió Saúl—, consíganme un buen músico y tráiganlo.

18 Uno de los cortesanos sugirió: —Conozco a un muchacho que sabe tocar el arpa. Es valiente, hábil guerrero, sabe expresarse y es de buena presencia. Además, el Señor está con él. Su padre es Isaí, el de Belén.

Alguien bastante lejos de Belén ya sabía que estas impresionantes cualidades estaban presentes en un joven llamado David:

  • Sabe tocar el arpa. Ser erudito y preparado con un talento siempre es valioso, aunque si no tiene las otras cualidades, puede que no signifique mucho.
  • Es valiente; poderoso y valiente (LBLA); valiente y vigoroso (RVR).
  • Es un guerrero hábil.
  • Sabe expresarse; prudente en su hablar (LBLA); de buen juicio (NTV); elocuente (BLPH).
  • Es de buena presencia; hombre bien parecido (LBLA); hermoso (RVR).
  • El Señor esta con él. ¡Lo más importante!

¡David lo tiene todo! Obviamente el Señor ha estado trabajando con este joven. Él ya tenía talentos naturales y otros que desarrolló mientras pastoreaba las ovejas. Pero Dios también le ha dado muchas oportunidades para hablarle al pueblo y demostrar su valentía. Es obvio que Dios lo estaba preparando desde el vientre de su madre.

19 Entonces Saúl envió unos mensajeros a Isaí para decirle: «Mándame a tu hijo David, el que cuida del rebaño». 

A pesar de esas oportunidades que Dios le ofreció, David aún cuidaba su rebaño y era un muchacho en la casa de su padre. Nunca se le preguntó a David si quería ir o no. Cuando el rey ordena algo, se obedece.

20 Isaí tomó un asno, alimento, un odre de vino y un cabrito, y se los envió a Saúl por medio de su hijo David. 

Aunque David es el que ofrece un servicio al rey, Isaí hace todo bien, y envía estas señales de respeto a Saúl. Solo podemos imaginar lo que Dios le habló y lo que pensó David en el camino al palacio.

21 Cuando David llegó, se puso al servicio de Saúl, quien lo llegó a apreciar mucho y lo hizo su escudero. 22 Luego Saúl le mandó este mensaje a Isaí: «Permite que David se quede a mi servicio, pues me ha causado muy buena impresión».

Y así Dios le abrió la puerta del palacio a David. Allí tendría la oportunidad de observar la vida diaria de un rey y aprender de sus errores. Allí conocería a Jonatán, uno de sus mejores amigos. Y allí conocería a una de sus esposas, Mical, con quien tendría una relación conflictiva. Nuevamente la mano de Dios es obvia en el joven:

  • Saúl lo apreciaba mucho; lo amó grandemente(LBLA); se encariñó con él (NBV); llegó a estimarlo muchísimo (DHH).
  • Lo hizo su escudero.
  • Dió muy buena impresión al rey; ha hallado gracia en mis ojos (RVR).
  • Quiere que David permanezca a su servicio.

Esto es casi extremo. Hoy Saúl sería sospechoso de una relación inapropiada con el joven (lástima que amar a alguien haya llegado a tener esa implicación). Pero esto es mucho más que un muchacho tocando el arpa. Había algo en David que realmente tocaba el corazón de Saúl. ¿Y no debería ser así cuando la mano de Dios está sobre alguien? La cuestión es a menudo si el joven puede manejar esa atención sin volverse orgulloso. También revela la lucha interior en Saúl, ya que más tarde fanáticamente trató de matarlo. David no era sólo como un hijo para él, sino más, porque le traía alivio del tormento en su alma. Es casi como necesitara a David para sobrevivir.

23 Cada vez que el espíritu de parte de Dios atormentaba a Saúl, David tomaba su arpa y tocaba. La música calmaba a Saúl (tenía alivio o refrigerio) y lo hacía sentirse mejor, y el espíritu maligno se apartaba de él.

David siempre estaba cerca de Saúl, para tocar su arpa cada vez que era atormentado. Parece que Saúl se agitaba mucho, pero la música lo calmaba. Ningún demonio quiere estar presente donde Dios es exaltado. David estaba tocando su arpa con la unción del Señor y probablemente cantando unos de sus Salmos. ¿Conoces a alguien atormentado por un espíritu maligno? ¿O ti mismo? Es posible ser libre de ese demonio. ¿Hay algo que tú puedas hacer, utilizado por el Señor, para brindar alivio y refrigerio a esa persona?

¡Qué gran educación está recibiendo el joven! ¿Hay alguna preparación que Dios te haya provisto para que puedas ministrar a otros y operar en su autoridad?