David se casa con Mical: 1 Samuel 18:17-30

17 Un día Saúl le dijo a David: —Aquí tienes a Merab, mi hija mayor. Te la entrego por esposa, con la condición de que me sirvas con valentía, peleando las batallas del Señor.

Apenas había encontrado esa paz y reposo en su Señor, cuando David se enfrentó a algo completamente nuevo y diferente. Estaba sirviendo al rey en el palacio y no tenía oportunidad de conocer chicas. Había una muchacha en Belén que David había pensado que sería una buena pareja. Hermosa, humilde y amante de Dios. David estaba acostumbrado a los cambios de opinión y las cosas inesperadas con Saúl, pero esto fue una sorpresa. ¿Casarse con la hija del rey?

Es cierto que Saúl prometió su hija al que venciere a Goliat (17:25). Pero la voz suave y apacible del Espíritu le advirtió: Ten cuidado. ¿Podría ser una trampa? ¿Siempre me vería obligado a servir al rey? ¿Soy realmente un guerrero? ¿Siempre quiero pelear batallas? ¿Cuál es la expectativa del rey? ¿Y si no puedo cumplir con sus expectativas? Ya había visto demasiado del furor del rey. ¿Y por qué agregó Saúl otra condición, que David lo sirviera con valentía?

No es de extrañar que David tuviera esa preocupación. Gracias a Dios, tenemos al Espíritu Santo para advertirnos del peligro, incluso en algo que puede parecer muy atractivo. Saúl no solo vio este matrimonio como una manera de eliminar a David, sino que es obvio que no tenía mucho amor por su hija. La estaba usando como peón, sin pensar en el dolor que le causaría perder a su esposo en la batalla.

Saúl pensaba: «Será mejor que no muera por mi mano, sino a mano de los filisteos».

18 Pero David le respondió: —¿Quién soy yo? ¿Y quiénes son en Israel mis parientes, o la familia de mi padre, para que yo me convierta en yerno del rey?

Aquí tenemos esa palabra tan importante en las Escrituras: “pero”. David prestó atención a esa voz del Espíritu. Algo no le sentaba bien. Y en la sabiduría que Dios le había dado, David encuentra una manera de parecer humilde. Probablemente era genuina. Procedía de una familia campesina, y no se consideraba digno de ser el esposo de la hija del rey.

19 Sin embargo, cuando llegó la fecha en que Saúl había de casar a su hija Merab con David, Saúl se la entregó por esposa a Adriel de Mejolá.

Aquí vemos algo de la debilidad de Saúl. Parece que ya habían fijado una fecha para la boda de Merab con David. ¿Había superado David sus inquietudes? ¿Quería Merab casarse con David? No sabemos nada de la mentalidad de la pareja. Pero cuando llegó el día, Saúl se la entregó a otro. Una vez mas, parece que no tenía en mente a Merab ni su felicidad. Ella existía solo para servir a los propósitos de su padre.

20 Mical, la otra hija de Saúl, se enamoró de David. Cuando se lo dijeron a Saúl, le agradó la noticia 21 y pensó: «Se la entregaré a él, como una trampa para que caiga en manos de los filisteos». Así que volvió a decirle a David: —Ahora sí vas a ser mi yerno.

Es posible que Saúl haya escuchado las preocupaciones de David, o que Merab le haya dicho a su papá que quería casarse con Adriel. No lo sabemos. Pero Saúl seguía con su malvada intención de buscar una forma “inocente” de matar a David. Saúl sólo tenía dos hijas (no era mujeriego como más tarde lo sería David), y por suerte, la otra se enamoró de David. Tal vez para entonces David ya se había acostumbrado a la idea de ser el yerno del rey, o también se enamoró de Mical. Veremos que sería un matrimonio complicado. Vale la pena en la búsqueda de una pareja estudiar bien a sus padres y su familia. Nunca menciona a la madre. Pero cuando el padre tiene tantos problemas como los tuvo Saúl, debe ser una advertencia. Para un hombre honorable y estable, casarse con la hija del rey tiene muchas implicaciones. Tal como casarse con la hija de un pastor o de alguien muy conocido puede complicar la relación.

22 Entonces Saúl ordenó a sus funcionarios: —Hablen con David en privado y díganle: “Oye, el rey te aprecia, y todos sus funcionarios te quieren. Acepta ser su yerno”.

Ahora Saúl es más sutil y más manipulador. Envía a sus funcionarios con el mensaje. Lo hacen sentir muy especial y querido. No mencionan nada sobre Mical ni de su amor por David. Es la oportunidad de ser el yerno del rey.

23 Esto se lo repitieron a David, pero él respondió: —¿Creen que es cosa fácil ser yerno del rey? ¡Yo no soy más que un plebeyo insignificante!

No dice que no directamente. Solo les recuerda que es un hombre pobre e insignificante

24 Los funcionarios le comunicaron a Saúl la reacción de David. 25 Pero Saúl insistió: —Díganle a David: “Lo único que el rey quiere es vengarse de sus enemigos, y como dote por su hija pide cien prepucios de filisteos”.

Si David no puede aceptar el puesto de yerno de rey por gracia porque no cree merecerlo, Saúl le dará la oportunidad de ganárselo. Yo sé que es una cultura diferente y un tiempo diferente. Yo sé que el prepucio era la señal de ser parte del pueblo escogido de Dios. Tengo que confesar que todavía no entiendo del todo por qué nuestro Dios escogería ese miembro tan íntimo e importante de un hombre para mutilarlo. Y tengo que preguntarme qué clase de hombre querría cien prepucios como precio por su hija. Obviamente Saúl tenía algo más siniestro en mente.

En realidad, lo que Saúl quería era que David cayera en manos de los filisteos.

Otra vez vemos la falta total de amor por su hija. Él sabe que Mical ama a David. ¡Pero Saúl quiere que David muera antes de la boda! Le da una asignación muy desagradable y peligrosa a propósito.

26 Cuando los funcionarios de Saúl le dieron el mensaje a David, no le pareció mala la idea de convertirse en yerno del rey. Aún no se había cumplido el plazo 27 cuando David fue con sus soldados y mató a doscientos filisteos, cuyos prepucios entregó al rey para convertirse en su yerno. Así fue como Saúl le dio la mano de su hija Mical.

La idea le vino bien a David. No era amante de los filisteos, y siempre estaba dispuesto a aceptar un desafío. Le dio la sensación de ganarse el derecho de casarse con la hija del rey. Y David le dio a Saúl el doble. En lugar de cien prepucios, le dio doscientos. La imagen de cortarlos y presentárselos al rey no es nada bonita.

Lamentablemente para Saúl, su esperanza de matar a David en el proceso no se cumplió. No dice nada sobre la boda, pero David ahora tiene su primera esposa. Y como sucede a menudo cuando luchamos contra el Señor, Saúl termina aún más desesperado y frustrado.

28 Saúl se dio cuenta de que, en efecto, el Señor estaba con David, y de que su hija Mical lo amaba. 29 Por eso aumentó el temor que Saúl sentía por David, y se convirtió en su enemigo por el resto de su vida.

Este fue un punto de inflexión para Saúl. Él había amado a David. David le dio mucho alivio de los ataques de los espíritus inmundos. Pero es como si uno de esos espíritus se apoderara de Saúl y él se olvidara de eso. No piensa en el bienestar de su hija.

La envidia es poderosa. El Espíritu Santo se había apartado de Saúl, y era obvio para él que el Señor estaba con David. Pero en lugar de arrepentirse, su corazón se endureció aún más. Sin razón alguna, Saúl sentía temor de David. Ahora no hay remedio. David será su enemigo de por vida.

¿Alguna vez has conocido a alguien como Saúl? Podría ser un pastor que tuviste. O un pariente. O un buen amigo. El hombre cae en el pecado. Y digo hombre aquí, porque casi siempre son los varones los que siguen este camino de odio y venganza. La mujer tiene su propia manera de tratar de destruir a otra mujer que le hizo mal. Son situaciones muy complicadas y dolorosas, pero el Espíritu Santo te puede dar la sabiduría y la fuerza para navegar la relación. Y siempre es posible que Dios pueda tocar y transformar el corazón de esa persona.

30 Además, cada vez que los jefes filisteos salían a campaña, David los enfrentaba con más éxito que los otros oficiales de Saúl. Por eso llegó a ser muy famoso.

Cuando la mano de Dios está sobre tu vida, cuando estás lleno del Espíritu Santo, el Señor puede prosperarte en todo lo que emprendas. Eso solo aumenta el odio y envidia de alguien como Saúl. Obviamente Dios está exaltando a David, y protegiéndolo. Y él ha ganado los corazones del ejército y del pueblo por su valentía. Cuando Dios te está levantando para cumplir sus propósitos, puede tocar los corazones de toda una congregación o un pueblo entero para que te respeten y aprecien. Puede causar muchos celos, y existe la tentación de volverse orgulloso. Hay mujeres muy atraídas por un hombre de Dios que hace grandes cosas en el Nombre del Señor. Hay que tener mucho cuidado de no caer en una trampa del diablo en ese punto.