¡Qué mezcla de emociones cuando David dejó a Jonatán! Sabía que nunca podría volver al palacio. Sería muy complicado ver a su amigo. Se sintió fortalecido después de llorar y desahogarse con Jonatán. Estaba muy consciente de la presencia de su Dios, y aunque no sabía exactamente qué hacer, tal vez esa misma noche, solo, bajo las estrellas, cantó este Salmo a su Señor.
1 En ti, Señor, busco refugio;
jamás permitas que me avergüencen.
Por tu justicia, líbrame.
A pesar de la promesa de Jonatán, David aún sabe que Saúl no dejará de perseguirlo. Él confía en su Dios, que su Señor lo sabe todo y es justo. Por eso con toda confianza le pide que le libere, y que no quede avergonzado delante de Saúl y sus compañeros. Habría lugares seguros para David, pero él sabe que Dios es su único refugio verdadero, y a él corre David una y otra vez.
2 Inclina a mí tu oído
y acude pronto a socorrerme.
Sé tú mi roca de refugio,
la fortaleza de mi salvación.
3 Guíame, pues eres mi roca y mi fortaleza,
dirígeme por amor a tu nombre.
4 Líbrame de la trampa que me han tendido,
porque tú eres mi refugio.
5 En tus manos encomiendo mi espíritu;
líbrame, Señor, Dios de la verdad.
Empieza el Salmo pidiendo a Dios que lo librara. Declara que él es su refugio y hace algunas peticiones a Dios. ¿Cómo se comparan con tus peticiones al Señor cuando estás en un lugar difícil?
- Inclina a mí tu oído: Cuando nos acercamos a Dios con sinceridad, siempre tenemos su oído. Pero es una manera de decirle: “¡Escúchame! ¡Mi vida depende de ti!”
- Acude pronto a socorrerme. ¡No puedo esperar mucho más! ¿Quién más puede socorrerlo?
- Sé mi roca de refugio: Un refugio es un lugar donde esconderse, pero también algo fuerte, una roca.
- Esa roca es la fortaleza de su salvación. ¿Es tu salvación esa roca y fortaleza para tu vida?
- Siendo él su roca y fortaleza, David le pide que le guíe.
- Le encaminará; quiere ser dirigido por amor a su nombre.
- Reconoce la trampa; repite de nuevo: ¡Líbrame de ella!
- La tercera vez: ¡Dios es su refugio!
- Al pedirle todas esas cosas, puede descansar, encomienda su espíritu en sus manos y hace algunas afirmaciones de su fe.
6 Odio a los que adoran ídolos vanos;
yo, por mi parte, confío en ti, Señor.
7 Me alegro y me regocijo en tu amor,
porque tú has visto mi aflicción
y conoces las angustias de mi alma.
8 No me entregaste al enemigo,
sino que me pusiste en lugar espacioso.
Reflexionar sobre la fidelidad y bondad de Dios en el pasado le da confianza para el futuro. Dios ha estado íntimamente involucrado en su vida. ¿Te alegras y te regocijas en el amor de Dios? ¿Rechazas todo ídolo vano para confiar solo en el Señor? ¿Sabes que Dios ha visto tu aflicción y conoce las angustias de tu alma? Él no te entregará a tu enemigo. A pesar de sus dificultades actuales, David puede decir que Dios lo ha puesto en lugar espacioso. ¿Crees que Dios hará lo mismo por ti, si tienes la misma fe?
A menudo pensamos que un discípulo de Jesucristo debe estar libre de angustia y aflicción, pero lamentablemente son parte de la vida en este mundo, incluso para un gran hombre como David.
9 Tenme compasión, Señor, que estoy angustiado;
el dolor debilita mis ojos,
mi alma y mi cuerpo.
10 La vida se me va en angustias
y los años en lamentos;
la aflicción está acabando con mis fuerzas
y mis huesos se van debilitando.
11 Por causa de todos mis enemigos,
soy motivo de desprecio para mis vecinos;
soy un espanto para mis amigos;
de mí huyen los que me encuentran en la calle.
12 Me han olvidado, como si hubiera muerto;
soy como una vasija hecha pedazos.
13 Son muchos a los que oigo murmurar:
«Hay terror por todas partes».
Se han confabulado contra mí
y traman quitarme la vida.
A pesar de su fe, la vida es muy dura ahora. Sí, es posible tener esa relación con Dios, ser un hombre conforme al corazón de Dios, y aún sufrir así. David está en un lugar muy duro, posiblemente años después de la muerte de Saúl. Puede que ya fuera rey, con un palacio y un gran ejército. Pero una y otra vez, Saúl y otros han conspirado para quitarle la vida. ¿Te das cuenta de cómo el enemigo ha querido quitarte la vida? Mira las maneras en las que David expresa su gran angustia:
- El dolor (¿físico? ¿emocional?) debilita sus ojos, su alma y su cuerpo. El dolor emocional puede afectar gravemente la salud física.
- Su vida se le va en angustias.
- Años le han pasado en lamentos.
- Es motivo de desprecio para sus vecinos y un espanto para sus amigos; huyen de él en la calle.
- Se siente olvidado, como una vasija hecha pedazos.
14 Pero yo, Señor, en ti confío,
y digo: «Tú eres mi Dios».
15 Mi vida entera está en tus manos;
líbrame de mis enemigos y perseguidores.
16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo;
por tu gran amor, sálvame.
17 Señor, no permitas que me avergüencen,
porque a ti he clamado.
Que sean avergonzados los malvados
y silenciados en el sepulcro.
18 Que sean silenciados sus labios mentirosos,
porque hablan contra los justos
con orgullo, desdén e insolencia.
No es pecado expresar tu angustia. Pero luego vuelve al Señor, declara que es tu Dios y entrega tu vida en sus manos. Sigue clamando a él, que su rostro resplandezca sobre ti y que conozcas su gran amor para salvarte. David pide al Señor que juzgue a los malvados y mentirosos, que sean silenciados en el sepulcro. Hay quienes hablan con orgullo, desdén e insolencia. Dios los juzgará.
19 ¡Cuán grande es tu bondad!
La reservas para los que te temen,
y a la vista de la gente la derramas
sobre los que en ti se refugian.
20 Al amparo de tu presencia los proteges
de las intrigas humanas;
en tu morada los resguardas
de las lenguas contenciosas.
21 Bendito sea el Señor,
pues mostró su gran amor por mí
cuando me hallaba en una ciudad sitiada.
22 En mi angustia llegué a decir:
«¡He sido arrojado de tu presencia!».
Pero tú oíste mi voz suplicante
cuando te pedí que me ayudaras.
23 Amen al Señor, todos sus fieles;
él protege a los dignos de confianza,
pero a los orgullosos les da su merecido.
24 Cobren ánimo y ármense de valor,
todos los que en el Señor esperan.
Como muchos de sus salmos, este termina con David confiando y alabando al Señor. Vuelve al tema del refugio que Dios es para él. Confía en la bondad, la protección y el gran amor de Dios. Lo que Dios hizo por David, él cree que lo hará para otros. ¿Esperas en el Señor? Cobra ánimo y ármate de valor.