1Saúl les comunicó a su hijo Jonatán y a todos sus funcionarios su decisión de matar a David.
Saúl no es muy sabio. Debería saber algo sobre la amistad de David y Jonatán. Si todo el pueblo estaba impresionado con David, seguramente alguien hará lo necesario para protegerlo. Queremos ser transparentes ante Dios y otros, pero a veces no es sabio compartir demasiado. Necesitamos ser perspicaces sobre con quién hablamos. ¿Hay un Saúl en tu vida ahora mismo, tan lleno de celos que quisiera matarte?
Pero, como Jonatán le tenía tanto afecto a David, 2 le advirtió: «Mi padre Saúl está buscando una oportunidad para matarte. Así que ten mucho cuidado mañana; escóndete en algún sitio seguro, y quédate allí. 3 Yo saldré con mi padre al campo donde tú estés, y le hablaré de ti. Cuando averigüe lo que pasa, te lo haré saber».
Allí está de nuevo. El “pero”. No importan los planes malvados del diablo; cuando estamos en el Señor siempre habrá un “pero.” Jonatán arregló esto para que no hubiera ninguna duda en el corazón de David de que Saúl quería matarlo. Gracias a Dios, el Señor estaba velando por David. Nunca permitiría que Saúl lo matara. Dios brindó esta amistad tan especial para ayudar a David. ¿Tienes un Jonatán que te respalda y se preocupa por ti? ¿Tienes un “pero”?
4 Jonatán le habló a su padre Saúl en favor de David: —¡No vaya Su Majestad a pecar contra su siervo David! —le rogó—. Él no le ha hecho ningún mal; al contrario, lo que ha hecho ha sido de gran beneficio para Su Majestad. 5 Para matar al filisteo arriesgó su propia vida, y el Señor le dio una gran victoria a todo Israel. Su Majestad mismo lo vio y se alegró. ¿Por qué ha de pecar contra un inocente y matar a David sin motivo?
¿Tienes esa valentía para interceder por un hombre inocente? Cuando yo trabajaba como capellán (pastor) en las cárceles federales de Estados Unidos, aunque eso pudiera poner en peligro mi trabajo, a veces yo intercedía por un prisionero inocente. Jonatán le recuerda a su papá todo lo que ha hecho David. Dice que sería un pecado matarlo. ¿Escuchará Saúl a su hijo? Siempre es posible cometer un error, pero aún hay esperanza si podemos aceptar el consejo sabio de los demás. Cuando nos cerramos a los demás, ya estamos en una situacion muy grave.
6 Saúl le hizo caso a Jonatán, y exclamó: —Tan cierto como que el Señor vive, te juro que David no morirá.
He sugerido que Saúl puede haber sido bipolar. O puede ser el demonio que lo estaba molestando. Gracias a Dios, escucha a su hijo y promete no matar a David. Pero, ¿es un hombre de palabra?
7 Entonces Jonatán llamó a David y, después de contarle toda la conversación, lo llevó ante Saúl para que estuviera a su servicio como antes.
Por el momento, todo parece estar bien. David vuelve al palacio. Jonatán cree en la palabra de su padre. Pero, ¿cuánto durará la paz?
8 Volvió a estallar la guerra. David salió a pelear contra los filisteos, y los combatió con tal violencia que tuvieron que huir.
Otra victoria para David. Y otra oportunidad para que el demonio influya en Saúl. Recuerda, el diablo vino parar hurtar, matar y destruir. A ti también. Habrá un reposo de vez en cuando. Pero mantente alerta, porque en un momento de debilidad te atacará de nuevo.
9 Sin embargo, un espíritu maligno de parte del Señor se apoderó de Saúl. Estaba sentado en el palacio, con una lanza en la mano. Mientras David tocaba el arpa, 10 intentó clavarlo en la pared con la lanza, pero David esquivó el golpe de Saúl, de modo que la lanza quedó clavada en la pared. Esa misma noche David se dio a la fuga.
¿Es Saúl responsable de su locura? Yo creo que sí. Alguien que está realmente poseído por un demonio puede perder todo el control de sus acciones. Y no es inusual que un demonio ataque a la misma persona que quiere echarlo fuera en el Nombre de Jesús. Tratar de matar a David mientras ministraba la misma música que le trajo alivio es evidencia de lo perdido que está Saúl. La buena noticia es que Dios no permitiría que esa lanza tocara a David. Y David tuvo la sensatez de huir de la casa, la casa que compartía con la hija de Saúl.
11 Entonces Saúl mandó a varios hombres a casa de David, para que lo vigilaran durante la noche y lo mataran al día siguiente. Pero Mical, la esposa de David, le advirtió: «Si no te pones a salvo esta noche, mañana serás hombre muerto». 12 En seguida ella descolgó a David por la ventana, y así él pudo escapar. 13 Luego Mical tomó un ídolo y lo puso en la cama con un tejido de pelo de cabra en la cabeza, y lo cubrió con una sábana.
Gracias a Dios, Mical defiende a su esposo y lo ayuda a escapar. Pero, ¿por qué había un ídolo en la casa? ¿Era de Mical? ¿Algo que ella trajo del hogar oprimido de su padre? Ya está aprendiendo a mentir y engañar a su padre.
14 Cuando Saúl mandó a los hombres para apresar a David, Mical les dijo: «Está enfermo». 15 Pero Saúl los mandó de nuevo a buscar a David: «Aunque esté en cama, ¡tráiganmelo aquí para matarlo!» 16 Al entrar en la casa, los hombres vieron que lo que estaba en la cama era un ídolo, con un tejido de pelo de cabra en la cabeza. 17 Entonces Saúl le reclamó a Mical: —¿Por qué me has engañado así? ¿Por qué dejaste escapar a mi enemigo?
Ella respondió: —Él me amenazó con matarme si no lo dejaba escapar.
Si alguna vez te has encontrado entre tus padres y tu conyugue, ya sabes lo complicado que es. Empuja a una persona a mentir y engañar a uno o al otro. Como padre, Saúl obviamente está equivocado al poner a su hija en esta situación. Parece que todos tenían temor a Saúl, y ella no tiene el coraje de enfrentarse a su papá. Obviamente, es un golpe muy fuerte para la joven pareja. Un golpe que dejó heridas duraderas en los corazones de David y Mical.
18 Después de huir y ponerse a salvo, David fue a Ramá para ver a Samuel y contarle todo lo que Saúl le había hecho. Entonces los dos se fueron a vivir a Nayot.
Nuevamente vemos algo del corazón justo de David. No busca venganza ni mata a Saúl. A pesar de su unción para ser el futuro rey de Israel, no trata de lograrlo con sus propias fuerzas. Va directo a quien lo había ungido. Al hombre más espiritual del país. Samuel conoce muy bien a Saúl, y seguramente le duele mucho escuchar de la profundidad de la caída de quien había sido un hijo espiritual para él. Pero el Señor ya había trabajado en el corazón de Samuel, y él había dejado a Saúl en manos de Dios. Esto no es solo una reunión. No, David reconoce que hay una puerta cerrada. No volverá a su casa con Mical ni a su trabajo en el palacio ni al ejército de Saúl después de que todo se calme.
Que doloroso es pasar por esto en su matrimonio, con su suegro y con sus amados compañeros en el ejército. Que Dios te dé la sabiduría de saber cuándo es necesario tomar una medida tan drástica.
19 Cuando Saúl se enteró de que David estaba en Nayot de Ramá, 20 mandó a sus hombres para que lo apresaran. Pero se encontraron con un grupo de profetas, dirigidos por Samuel, que estaban profetizando. Entonces el Espíritu de Dios vino con poder sobre los hombres de Saúl, y también ellos cayeron en trance profético.
Nayot de Ramá era un lugar muy ungido. Allí vivía un grupo de profetas, llenos del Espíritu Santo. Tal llenura no era muy común en esa época, pero Samuel, en su vejez, había encontrado un ministerio muy valioso al dirigir ese grupo. Seguramente Saúl sabía que era un centro del ministerio del Espíritu, pero no le importa. Envía a sus hombres para apresurar a David, y posiblemente también a Samuel. Pero la presencia de Dios es tan poderosa que con solo entrar al lugar, el Espíritu vino con poder sobre esos hombres. ¡Que tengamos una presencia tan poderosa en nuestras iglesias que todos los que entren allí caigan bajo el poder del Espíritu!
No sabemos exactamente qué fue este trance profético, ni cómo estaban profetizando. Es casi seguro que no están dando profecías sobre el futuro. Puede que sean mensajes de Dios, pero lo más probable es que se trate de una alabanza estática, similar a las lenguas que cayeron sobre los discípulos en el aposento alto.
21 Al oír la noticia, Saúl envió otro grupo, pero ellos también cayeron en trance. Luego mandó un tercer grupo, y les pasó lo mismo. 22 Por fin, Saúl en persona fue a Ramá y llegó al gran pozo que está en Secú.
—¿Dónde están Samuel y David? —preguntó.
—En Nayot de Ramá —alguien le respondió.
Dos grupos más experimentaron lo mismo. Y Saúl no entendió el mensaje de que buscaba la vida de David en vano. Aquí él tendría la oportunidad de arrepentirse, confesar su pecado a David y reconocer que era hora de que renunciara a su puesto de rey. Él podría pasar un buen rato con este grupo de profetas, encontrando sanidad, liberación y restauración. Dios incluso hizo su parte. En una situación muy rara, este hombre oprimido por demonios que buscaba la vida de David también cayó bajo el poder.
23 Saúl se dirigió entonces hacia allá, pero el Espíritu de Dios vino con poder también sobre él, y Saúl estuvo en trance profético por todo el camino, hasta llegar a Nayot de Ramá. 24 Luego se quitó la ropa y, desnudo y en el suelo, estuvo en trance en presencia de Samuel todo el día y toda la noche. De ahí viene el dicho: «¿Acaso también Saúl es uno de los profetas?»
Dios ni siquiera esperó a que llegara a Nayot. Durante todo el camino estuvo en trance profético. Perdió todo el control, y allí estuvo todo el día y toda la noche, desnudo, en el suelo, lleno del Espíritu y profetizando. Lamentablemente, es posible experimentar hermosas manifestaciones del Espíritu en la iglesia, pero si no hay un cambio de corazón, uno puede despertarse al día siguiente e ignorar todo lo que Dios quería hacer. La noticia se divulgó en todo el país. ¿Hubo una transformación en la vida del rey? ¿Es Saúl ahora uno de los profetas?