David al servicio de Saúl: 1 Samuel 16:14-23

No sabemos cuánto tiempo pasó después de esa unción. Posiblemente varios años. Tiempo suficiente para que Dios lo levantara sutilmente y llamara la atención de otros, incluso fuera de Belén. Tampoco sabemos exactamente la secuencia de estas historias, pero en este capítulo Dios abre una puerta al propio palacio del rey. Él ya está preparando todo para David, aunque todavía tiene que esperar años para ascender al trono. Mientras tanto, Saúl estaba experimentando las consecuencias de su rebelión: El Espíritu lo había dejado.

14 El Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y en su lugar el Señor le envió un espíritu maligno para que lo atormentara. 

Esas son palabras fuertes y atemorizantes. Ser rey, ungido por el Espíritu, y luego perderlo todo. Apagar y contristar al Espíritu hasta que te deje. Quizás más preocupante es lo que puede venir en lugar del Espíritu Santo. Hebreos (6:4-6) habla de la pesadilla de un cristiano que ha experimentado la plenitud del Espíritu y se aparta:

Porque es imposible que aquellos que han sido una vez iluminados, que han saboreado el don celestial, que han tenido parte en el Espíritu Santo, que han experimentado la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, pero después de todo esto se han apartado, renueven su arrepentimiento. Pues así, para su propio mal, vuelven a crucificar al Hijo de Dios y lo exponen a la vergüenza pública.

Realmente hace la vida muy complicada. Segunda de Pedro 2:21 dice: Más les hubiera valido no conocer el camino de la justicia que abandonarlo después de haber conocido el santo mandamiento que se les dio.  Peor aún, cuando estás en rebelión y sin el Espíritu Santo, te abres a los espíritus malignos. Pero, ¿Dios envía demonios? ¿No es esa la obra de Satanás?

No es la única vez en las Escrituras cuando un espíritu maligno viene de parte de Dios (ver Jueces 9:23, 1 Reyes 22:22 y 2 Corintios 12:7). Dios es soberano. Si nos centramos demasiado en el diablo, podríamos pensar que se trata de un gran concurso entre iguales, pero Satanás hace sólo lo que se le permite hacer. Dios puede atar al diablo y a todos sus demonios de forma inmediata y completa, pero los usa para lograr sus propósitos. En este caso, Dios quería colocar a David en el palacio del rey.

El historiador judío Josefo escribió en el primer siglo: “Pero en cuanto a Saúl, algunos trastornos extraños y demoníacos vinieron sobre él, y trajeron tales asfixias que estaban a punto de estrangularlo.” No conocemos la naturaleza de su tormento; no era constante, pero era obvio para quienes lo rodeaban. Cuando un cristiano cede repetidamente a la tentación y vive en pecado, será atormentado y oprimido por espíritus malignos, y con el tiempo Satanás comienza a construir una fortaleza en su vida.

¿Alguna vez has sabido lo que es ser atormentado por un espíritu maligno? ¿Hay momentos en tu vida en los que has apagado o contristado al Espíritu Santo?

15 Sus servidores le dijeron: —Como usted se dará cuenta, un espíritu maligno de parte de Dios lo está atormentando. 16 Así que ordene Su Majestad a estos siervos suyos que busquen a alguien que sepa tocar el arpa. Así, cuando lo ataque el espíritu maligno de parte de Dios, el músico tocará, y Su Majestad se sentirá mejor.

Aquí Saúl parece un poco tonto, como si no se diera cuenta de lo que está pasando y no buscara alivio. Son sus siervos quienes se preocupan por él (¡qué lindo tener tales sirvientes!) y se les ocurre algo que podría ayudar al rey. Lamentablemente, no mencionan el arrepentimiento y la sumisión a Dios como una solución.

David habló del poder de la alabanza contra el enemigo en el Salmo 8. No era fuera de lo común que un judío fuera atormentado por un espíritu maligno. Ellos reconocieron la realidad de ese ámbito espiritual, y reconocieron el poder de la música para brindar alivio a los atormentados. Dios envió el espíritu maligno a Saúl y luego usó a su sucesor recién ungido para tocar música de adoración para brindarle alivio. ¿Qué estaba tocando David que fuera tan efectivo? Un músico hábil que no conocía a Dios podía tocar la misma música sin ningún efecto. No hay poder mágico en la música, pero cuando los creyentes llenos del Espíritu Santo exaltan a Dios en adoración, los espíritus malignos huyen. La adoración es mucho más que entretenimiento; es un medio poderoso para derrotar al enemigo y acercarse a Dios.

Lamentablemente, esa música no tuvo el poder de liberarlo completamente. Hay muchos que buscan alivio en la música de adoración, en una iglesia o en el hogar, pero nunca abordan la raíz de su problema. Cuando el diablo ataca, se sienten mejor por un tiempo, pero vuelven a su pecado y no cierran la puerta al espíritu maligno. No derriban la fortaleza del enemigo.

17 —Bien —les respondió Saúl—, consíganme un buen músico y tráiganlo.

18 Uno de los cortesanos sugirió: —Conozco a un muchacho que sabe tocar el arpa. Es valiente, hábil guerrero, sabe expresarse y es de buena presencia. Además, el Señor está con él. Su padre es Isaí, el de Belén.

Alguien bastante lejos de Belén ya sabía que estas impresionantes cualidades estaban presentes en un joven llamado David:

  • Sabe tocar el arpa. Ser erudito y preparado con un talento siempre es valioso, aunque si no tiene las otras cualidades, puede que no signifique mucho.
  • Es valiente; poderoso y valiente (LBLA); valiente y vigoroso (RVR).
  • Es un guerrero hábil.
  • Sabe expresarse; prudente en su hablar (LBLA); de buen juicio (NTV); elocuente (BLPH).
  • Es de buena presencia; hombre bien parecido (LBLA); hermoso (RVR).
  • El Señor esta con él. ¡Lo más importante!

¡David lo tiene todo! Obviamente el Señor ha estado trabajando con este joven. Él ya tenía talentos naturales y otros que desarrolló mientras pastoreaba las ovejas. Pero Dios también le ha dado muchas oportunidades para hablarle al pueblo y demostrar su valentía. Es obvio que Dios lo estaba preparando desde el vientre de su madre.

19 Entonces Saúl envió unos mensajeros a Isaí para decirle: «Mándame a tu hijo David, el que cuida del rebaño». 

A pesar de esas oportunidades que Dios le ofreció, David aún cuidaba su rebaño y era un muchacho en la casa de su padre. Nunca se le preguntó a David si quería ir o no. Cuando el rey ordena algo, se obedece.

20 Isaí tomó un asno, alimento, un odre de vino y un cabrito, y se los envió a Saúl por medio de su hijo David. 

Aunque David es el que ofrece un servicio al rey, Isaí hace todo bien, y envía estas señales de respeto a Saúl. Solo podemos imaginar lo que Dios le habló y lo que pensó David en el camino al palacio.

21 Cuando David llegó, se puso al servicio de Saúl, quien lo llegó a apreciar mucho y lo hizo su escudero. 22 Luego Saúl le mandó este mensaje a Isaí: «Permite que David se quede a mi servicio, pues me ha causado muy buena impresión».

Y así Dios le abrió la puerta del palacio a David. Allí tendría la oportunidad de observar la vida diaria de un rey y aprender de sus errores. Allí conocería a Jonatán, uno de sus mejores amigos. Y allí conocería a una de sus esposas, Mical, con quien tendría una relación conflictiva. Nuevamente la mano de Dios es obvia en el joven:

  • Saúl lo apreciaba mucho; lo amó grandemente(LBLA); se encariñó con él (NBV); llegó a estimarlo muchísimo (DHH).
  • Lo hizo su escudero.
  • Dió muy buena impresión al rey; ha hallado gracia en mis ojos (RVR).
  • Quiere que David permanezca a su servicio.

Esto es casi extremo. Hoy Saúl sería sospechoso de una relación inapropiada con el joven (lástima que amar a alguien haya llegado a tener esa implicación). Pero esto es mucho más que un muchacho tocando el arpa. Había algo en David que realmente tocaba el corazón de Saúl. ¿Y no debería ser así cuando la mano de Dios está sobre alguien? La cuestión es a menudo si el joven puede manejar esa atención sin volverse orgulloso. También revela la lucha interior en Saúl, ya que más tarde fanáticamente trató de matarlo. David no era sólo como un hijo para él, sino más, porque le traía alivio del tormento en su alma. Es casi como necesitara a David para sobrevivir.

23 Cada vez que el espíritu de parte de Dios atormentaba a Saúl, David tomaba su arpa y tocaba. La música calmaba a Saúl (tenía alivio o refrigerio) y lo hacía sentirse mejor, y el espíritu maligno se apartaba de él.

David siempre estaba cerca de Saúl, para tocar su arpa cada vez que era atormentado. Parece que Saúl se agitaba mucho, pero la música lo calmaba. Ningún demonio quiere estar presente donde Dios es exaltado. David estaba tocando su arpa con la unción del Señor y probablemente cantando unos de sus Salmos. ¿Conoces a alguien atormentado por un espíritu maligno? ¿O ti mismo? Es posible ser libre de ese demonio. ¿Hay algo que tú puedas hacer, utilizado por el Señor, para brindar alivio y refrigerio a esa persona?

¡Qué gran educación está recibiendo el joven! ¿Hay alguna preparación que Dios te haya provisto para que puedas ministrar a otros y operar en su autoridad?

 

Salmo 8

Estoy compartiendo unos de los capítulos de un libro que estoy escribiendo sobre la vida de David, incluyendo uno de sus Salmos después de cada uno. Este sigue su unción para ser rey por el profeta Samuel (1 Samuel 16:1-13).

Esa noche, mientras contemplaba lo que había sucedido, David vio al firmamento lleno de estrellas (¡sin la distracción de una sola luz!). Siempre se maravillaba de la grandeza de Dios, pero esa noche estaba completamente abrumado: ¿cómo podría comprender que un Dios tan grande escogiera y lo llenara de su Espíritu? Quizás eso lo motivó a cantar y luego escribir este Salmo.

Oh Señor, Soberano nuestro,
¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!

¡Has puesto tu gloria sobre los cielos!

Cada día se le hacía más evidente que su Dios es el único dios. Él es el Rey, él está en control y él es el Soberano de Israel. Esa tarde había experimentado ese gran poder de Dios. Su corazón se llenó de alabanza al ver la gloria de Dios en el cielo nocturno.

No podía comprenderlo, ni podía captar el significado de un llamado a ser rey sobre todo el país: “¿Yo? ¿Un muchacho? ¿Un pastor de ovejas?” Siempre había tenido un enfoque muy estrecho: la casa de su papá, Belén y los campos que la rodeaban.  Puede que aún no conociera a Jerusalén, que era la ciudad más grande cercana, pero todavía pertenecía a los cananeos y no tenía su importancia futura como capital y sitio del templo.

Con la alabanza que brota de los labios de los pequeñitos
y de los niños de pecho
has construido una fortaleza,
para silenciar al enemigo y al vengativo.

David aún se consideraba un pequeño. Sus hermanos siempre le recordaban que era el más joven y menos importante de la familia. Pero si Dios puede usarlo como rey, un joven de tal vez quince añitos, Dios puede fortalecerlo y capacitarlo para gobernar el país.

La versión PDT dice: Tú les diste estas canciones poderosas para silenciar a tus enemigos. Aquí David declara algo muy importante que él vería una y otra vez: El poder de la alabanza. No importa la edad o la importancia de la persona. Jesús diría que el Reino de Dios pertenece a los niños. David mataría a Goliat con la fe de un niño. Ese corazón de alabanza era una fortaleza contra los ataques del enemigo. Y David sabe algo más: las espadas no suelen ser lo más peligroso. Son las palabras, las mentiras y el engaño del diablo. ¡Pero la alabanza lo silencia! ¿Qué papel juega la alabanza en tu vida? ¿Te resulta más fácil quejarte y murmurar? En lugar de luchar con tus palabras, alaba al Señor.

Cuando contemplo tus cielos,
obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que allí fijaste,
me pregunto:
«¿Qué es el hombre para que en él pienses?
¿Qué es el hijo del hombre para que lo tomes en cuenta?».

Muchos hombres tienen un concepto muy exagerado de su importancia. Yo todavía me maravillo cuando miro el cielo nocturno y su infinidad, y más aún las imágenes que vemos desde el telescopio Hubble o James Webb. Aquí estamos en esta mota de polvo llamada Tierra, y el Padre envió a quien hizo todo este universo con su palabra a morir por nosotros en una cruz. La respuesta a la pregunta de David, ¿qué es el hombre?: Es su creación suprema, hecho a su imagen. Dios lo ama con el amor perfecto y ágape de un padre.

Lo hiciste poco menor que los ángeles
y lo coronaste de gloria y de honra.

La verdadera humildad no significa que nosotros nos arrastramos como un gusano. Somos tan valiosos a los ojos de Dios que él murió por nosotros, nos adoptó como sus hijos y nos comisionó para reinar con Cristo. Nos hizo un poco menor que los ángeles. No teníamos esos atributos sobrenaturales de ellos, pero ahora, redimidos y adoptados, los vamos a juzgar. ¿Andas como hijo del Rey? ¿Te das cuenta de esa corona de gloria y de honra que Dios puso sobre tu cabeza? Esa noche David se maravilló de su unción y de esta asombrosa noticia de que algún día sería coronado rey de Israel.

Le diste dominio sobre la obra de tus manos;
todo lo pusiste bajo sus pies:
todas las ovejas, todos los bueyes,
todos los animales del campo,
las aves del cielo,
los peces del mar
y todo lo que surca los senderos del mar.

Durante esos días en el campo con su rebaño, David meditó sobre las historias de la creación que su padre le contaba. La comisión que Dios le dio a Adán estaba grabada en su mente: «¡Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los animales que se arrastran por el suelo! Yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla; todo esto les servirá de alimento. Y doy la hierba verde como alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se arrastran por la tierra». (Génesis 1:28-30) Pero su papá también le contó cómo fueron expulsados del Edén por su desobediencia. Al mirar a sus ovejas, se consideró mayordomo de estos animales; para su padre Isaí, pero también para su Padre celestial. Dios puso todo bajo sus pies no para abusara de ello, sino para que lo cuidara y lo usara: La llana de esas ovejas, su leche y la riqueza de una pierna asada. Tener dominio no significa dominar con soberbia, sino más bien administrar según el corazón de su Creador. Dios lo puso a cargo de su creación, para ejerciera la autoridad de Dios para su bienestar. Lo hizo enseñorear. Somos las manos y el corazón de Dios para cuidar y bendecir su creación.

 Oh Señor, Soberano nuestro,
¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!

Aun con esta unción para ser rey y el poder del Espíritu Santo morando en él, David no buscó la gloria de su propio nombre, sin que se sometió a la soberanía de Dios, y buscó la grandeza, majestad y gloria de ese nombre sobre todo nombre.

 

David ungido como el futuro rey: 1 Samuel 16:1-13

1 El Señor le dijo a Samuel:

La historia de David empieza con una palabra de Dios. ¿Has notado que una y otra vez en la Biblia es así? Con María. Con Moisés. ¿Y tú? ¿Cuál fue la palabra que recibiste?

La palabra no vino a David. Vino a un siervo del Señor. Un profeta. Un hombre acostumbrado a escuchar la voz de Dios. ¿Recuerdas cómo el Señor llamó a Samuel cuando era un niño? Elí, su mentor, le dijo cómo responder: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. (1 Samuel 3:1-15) Y la vida de ese niño fue transformada. La Palabra de Dios es poderosa. Fue Samuel quien ungió al primer rey de Israel. Era un mentor para Saúl. No fue culpa de Samuel, pero Saúl fracasó, y ahora Dios llama a otro para ser rey. Gracias a Dios, Samuel ya reconoció la voz del Señor y lo obedeció. Pero esta vez hay algo que él tiene que dejar ir para ser útil en las manos de Dios:

El Señor le dijo a Samuel: —¿Cuánto tiempo vas a quedarte llorando por Saúl, si ya lo he rechazado como rey de Israel?

Incluso un gran profeta como Samuel a veces pierde la marca, y tiene que volver a alinearse con el plan de Dios. No podía dejar de afligirse y llorar por Saúl, como un padre llora por su hijo perdido. Obviamente, no podía cambiar la decisión que Dios ya había tomado para rechazarlo como rey. Tuvo que soltar a Saúl para poder ser útil a Dios nuevamente. ¿Hay algo o alguien que tienes que soltar?

Mejor llena de aceite tu cuerno, y ponte en camino. Voy a enviarte a Belén, a la casa de Isaí, pues he escogido como rey a uno de sus hijos.

Dios le da una nueva misión. Su cuerno estaba vacío. Primero tenía que llenarlo de aceite. ¿Cómo está tu aceite? El aceite del Espíritu Santo. ¿Estás seco? Samuel tuvo que dar ese paso de fe y llenar su cuerno. Quizás no quería hacerlo. Puede que debas tomar una decisión para volver a llenarte del aceite del Espíritu. Una vez que Samuel tenga ese aceite, debe ponerse en camino. Sería peligroso salir de camino sin el aceite. Otra vez, él tiene que tomar ese paso y volver a caminar. ¿Estás paralizado en tu servicio al el Señor debido a un fracaso o una decepción del pasado? Es una tarea muy importante para Samuel: Ungir al escogido de Dios. El Señor confía en nosotros para sellar un llamado para alguien que Dios ya ha escogido. La obediencia de Samuel aquí es muy importante. Pero hay un inconveniente: Samuel tiene miedo.

—¿Y cómo voy a ir? —respondió Samuel—. Si Saúl llega a enterarse, me matará.

Moisés tenía su excusa para no ir en obediencia a Dios: Creía que no podía hablar bien. Elías creía que Jezabel lo mataría. Samuel cree que Saúl, que había sido como un hijo para él, lo mataría. Él ya sabía algo acerca del problema de celos de Saúl. ¿Cuál es tu excusa? ¿De qué o de quién tienes miedo?

—Lleva una ternera —dijo el Señor—, y diles que vas a ofrecerle al Señor un sacrificio. Invita a Isaí al sacrificio, y entonces te explicaré lo que debes hacer, pues ungirás para mi servicio a quien yo te diga.

Dios es misericordioso con su siervo, pero le ordena hacer algo que puede parecer engañoso: Usar algo santo, algo religioso, un sacrificio, para encubrir el verdadero propósito de la misión. No era una mentira. Está bien hacer un sacrificio si Dios te lo manda, pero tampoco es toda la verdad. En este caso, el sacrificio tiene aún más sentido porque la tarea es tan importante.

A menudo Dios no nos revela todo lo que tenemos que hacer de una vez. Saberlo todo puede ser abrumador. Él nos guía paso a paso, y tenemos que tener fe que él estará con nosotros y nos guiará en el siguiente paso. ¿Hay algo que Dios te ha llamado a hacer, y aún no lo has obedecido porque no puedes ver todo? Siempre tenemos que mantener los oídos abiertos para escuchar el siguiente paso.

Al final, Samuel tiene que obedecer: “Pues ungirás para mi servicio a quien yo te diga.” Él no le da la a Samuel opción. Lo ungirás. Tenemos que alinearnos al plan de Dios y obedecerlo.

Samuel hizo lo que le mandó el Señor.

Eso es todo. Soltar a Saúl. Llenar el cuerno. Caminar. Obedecer. Caminar así no siempre garantiza que todo será fácil. “Pero” es una palabra muy importante en la Biblia, y en nuestras vidas. A menudo hay un “pero.” ¿Hay un “pero” en tu vida ahora?

Pero, cuando llegó a Belén, los ancianos del pueblo lo recibieron con mucho temor.

—¿Vienes en son de paz? —le preguntaron.

—Claro que sí. He venido a ofrecerle al Señor un sacrificio. Purifíquense y vengan conmigo para tomar parte en él.

¿Por qué le tenían temor? Pues, esos ancianos ya sabían que Saúl estaba muy apegado a Samuel. ¿Por qué iría a Belén? Gracias al Señor, Samuel ya tenía la respuesta adecuada. Para algunos, ese “pero” es suficiente para abandonar la misión. El temor –de Samuel por Saúl, o de estos ancianos por Samuel – puede paralizar y destruir la obra del Señor.

Entonces Samuel purificó a Isaí y a sus hijos, y los invitó al sacrificio. Cuando llegaron, Samuel se fijó en Eliab y pensó: «Sin duda que este es el ungido del Señor». Pero el Señor le dijo a Samuel:

—No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.

Samuel aún no le ha revelado el propósito del sacrificio a Isaí. Y a pesar de sus muchos años de caminar con Dios y escuchar su voz, aún no ha aprendido algo muy fundamental en nuestro servicio para el Señor: No confiar en las apariencias. El mundo se fija en ellas. Tal vez te han rechazado porque tu apariencia no impresiona a la gente del mundo. Tal vez has descuidado tu corazón para mejorar tu apariencia externa. O te has dejado impresionar por alguien en la iglesia porque parece muy espiritual. Para avanzar en tu vida y tu obra para el Señor, es muy importante aprender a mirar más allá de las apariencias. Aprende a fijarte en el corazón de la persona. Dios te ayudará a ver lo que hay en su corazón. ¿Cómo está el tuyo?

Entonces Isaí llamó a Abinadab para presentárselo a Samuel, pero Samuel dijo: —A este no lo ha escogido el Señor.

Luego le presentó a Sama, y Samuel repitió: —Tampoco a este lo ha escogido.

10 Isaí le presentó a siete de sus hijos, pero Samuel le dijo: —El Señor no ha escogido a ninguno de ellos. 11 ¿Son estos todos tus hijos?

Por dicha, Samuel no se rindió, pensando que ya había visto a todos los hijos. No es fácil decirle al joven o a su padre, “el Señor no te ha escogido.” Algunos en ese momento no confían en la voz del Señor y toman una decisión en la carne.

—Queda el más pequeño —respondió Isaí—, pero está cuidando el rebaño.

—Manda a buscarlo —insistió Samuel—, que no podemos continuar hasta que él llegue.

12 Isaí mandó a buscarlo, y se lo trajeron. Era buen mozo, trigueño y de buena presencia. El Señor le dijo a Samuel: —Este es; levántate y úngelo.

A menudo es el más pequeño al que Dios quiere exaltar. Resulta que no solo tiene un buen corazón, sino también buen mozo y buena presencia. David no participó en el sacrificio. No buscaba nada. Estaba cuidando su rebaño. Pero fue el escogido de Dios.

13 Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió al joven en presencia de sus hermanos. Entonces el Espíritu del Señor vino con poder sobre David, y desde ese día estuvo con él. Luego Samuel regresó a Ramá. 

No dice nada sobre los ancianos del pueblo. Parece que quizás participaron en el sacrificio, pero luego Samuel se fue solo con la familia de Isaí. No podemos minimizar la importancia de lo que sucedió aquí: El Espíritu vino con poder sobre David. No dice cómo se manifestó, pero fue evidente y poderoso. Tampoco dice cómo respondieron sus hermanos y su padre. Y el Espíritu se quedó con David. Desde aquel día siempre estuvo con él. Vamos a ver que, a pesar de eso, David fracasó y no siempre manifestó esa presencia. Lo mismo puede suceder en nuestras vidas a pesar de nuestra unción.

Y ya está. Tiene el Espíritu, y suponemos que Samuel le dijo que Dios lo escogió para ser rey, aunque la Biblia no lo dice. Por el momento, nada cambia. Samuel regresa a Rama, y suponemos que David regresa a su rebaño. Como hemos visto en el Salmo 23, allí Dios continuó formándolo.

¿Ha venido el Espíritu sobre tu vida con poder? Esa es la promesa de Dios para ti. Eso es lo que necesitas para servir al Señor. ¿Andas con la fe de que el Espíritu mora en ti y Jesús está contigo? ¿Has recibido un llamado del Señor y una unción para hacer algo? Puede ser que hasta ahora no haya evidencia de ese llamado. Puede ser que como David, tengas que esperar un buen rato para que se manifieste.

 

El buen pastor: Salmo 23

¿Cuándo conoció David al Gran Pastor de Israel? La Biblia no dice nada sobre su niñez. El joven aparece por primera vez en el capítulo 16 de 1 Samuel, donde ya es ungido como el futuro rey de Israel. Gracias a Dios, tenemos un gran tesoro de unos 75 Salmos escritos por David. Muchos probablemente fueron escritos en las horas que David pasó con su rebaño en los campos alrededor de Belén. Los mismos campos donde siglos después unos pastores vieron al coro angelical y recibieron la noticia del nacimiento del Mesías. Desde esas humildes raíces David desarrolló una relación con su Dios. No hay evidencia de que pasara mucho tiempo en la sinagoga o a los pies de un rabino. Aún no había templo en Jerusalén. El líder de la vida espiritual del país, el profeta Samuel, ni siquiera sabía que David existía.

Las oraciones de un hombre revelan mucho sobre su corazón. La ocasión de su composición se destaca para algunos Salmos. Más tarde, David probablemente escribió algunos Salmos sabiendo que serían usados en el culto del templo. Este Salmo es tal vez su más conocido y más amado. No sabemos cuándo lo compuso, pero nos deja entrever su corazón, y tal vez un anticipo de lo que sucedería en su vida.

1 El Señor es mi pastor, nada me falta;
    en verdes pastos me hace descansar.

El día de reposo. Tan importante que guardarlo es uno de los Diez Mandamientos. Puede ser difícil guardar ese día cuando David estaba en los pastos con su rebano. Pero en esos días pasados en la hermosa naturaleza, empezó a cantar al Creador. Siempre tenía su arpa consigo. Veía la mano de su Dios en los animales, las flores y las estrellas. Vio la provisión de ricos pastos para alimentar sus ovejas, y la fiel provisión de Dios para sus necesidades allí en el campo. Aprendió a descansar, sabiendo que tenía un Pastor bueno y soberano que cuida de su rebaño tal como David cuidaba del suyo. Ese Pastor empezó a formar un corazón conforme al suyo en el joven David, hasta que pudo declarar: El Señor es mi pastor, mi rey y mi único Dios.

Junto a tranquilas aguas me conduce;
    me infunde nuevas fuerzas.

David había visto el torrente de un rio después de una tormenta, pero aprendió que si seguía a su Pastor, él lo conduciría junto a aguas de reposo. Era el agua que sus ovejas necesitaban, y David encontró en esas aguas no sólo vida para su cuerpo, sino también para su espíritu. Agua viva, de una fuente inagotable brotando de lo más profundo de su ser. En esos delicados pastos y agua viva David encontró la fuerza de la que tantas veces echaría mano en las batallas de su vida. Al declarar que necesita nuevas fuerzas, David reconoce que hay cosas en la vida que las sacan. Solo Dios puede verdaderamente infundir las nuevas fuerzas que necesitamos.

Me guía por sendas de justicia
haciendo honor a su nombre.

Allí en la soledad de esos pastos, David no fue tentado con la multitud de tentaciones que hoy enfrentamos, pero aun así tuvo que tomar decisiones para seguir el camino angosto y rechazar el pecado que traería deshonra al nombre de su Pastor. Más tarde caería en algunas tentaciones que trajeron deshonra al Señor y mucho dolor a su vida. Pero incluso allá vemos ese gran corazón que se arrepentiría y se humillaría delante de su Dios.

Aun si voy
por valles tenebrosos,
no temeré ningún mal
porque tú estás a mi lado;
tu vara y tu bastón me reconfortan.

Con su rebaño, había caminado por valles de sombra de muerte. Vio morir a un cordero en las garras de un león. En esos momentos aprendió a clamar a Dios, y vio la mano del Señor rescatarlo. Descubrió que la vida puede incluir un ritmo de hermosas horas junto a aguas de reposo, y luego un tiempo en ese valle tenebroso. El Señor le instruyó en ese valle cómo matar al león y cómo cuidar de su rebaño. Pero más importante aún, cómo caminar en comunión con su Dios. Recibió corrección de la vara del Señor, y aprendió a usarla con sus ovejas, pero también sintió el cayado de Dios, reconfortándolo y alentándolo. Vio la necesidad de ese consuelo y aliento para sus ovejas, y también la necesidad de la vara y el cayado en su propia vida.

Dispones ante mí un banquete
en presencia de mis enemigos.

Un niño inocente puede creer que todos son amables. Él experimenta el gran amor de sus padres y su familia. Lamentablemente, el mundo puede ser muy cruel. David se encontraría con muchos enemigos durante su vida. Para un hombre tan cercano a Dios, puede resultar sorprendente ver en sus Salmos y en su historia de vida tantos angustiadores. Pero incluso en presencia de ellos, David aprendió a alimentarse y llenarse de un rico banquete de la Palabra de Dios y de un tiempo íntimo con su Señor.

Has ungido con aceite mi cabeza;
has llenado mi copa a rebosar.

En en 1 Samuel 16  vamos a ver su unción para ser rey. La parte más importante de esa unción fue la unción del Espíritu Santo con todo su poder sobrenatural. De ese Espíritu y ese banquete espiritual, David aprendió algo muy importante: no permitir que su copa estuviera vacía. Con todas las batallas y los retos de su vida, él siempre tuvo que mantener esa copa llena. Es una lección muy importante para ti, mi amigo: Ministrar y operar siempre con la copa llena de la presencia de Dios para que rebose para bendición de otros, siempre y cuando tú permanezcas lleno.

Seguro estoy de que la bondad y el amor
me seguirán todos los días de mi vida;
y en la casa del Señor
habitaré para siempre.

¿Tienes esa certeza y fe en tu vida? David no dice que él perseguiría la bondad y el amor, sino que ellos lo seguirían cada día de su vida. Vamos a ver muchas ocasiones de cuestionar eso para David, como lo es en tu vida. Pero esa fe en la bondad y el amor de tu gran Pastor te dará paz en medio de la tormenta.

¿Cuál era el anhelo de su corazón? ¿El poder? ¿Un palacio? ¿Riquezas? No, él dice que su anhelo es estar siempre en la presencia de su Dios. Habitar siempre en su casa. ¿Te deleitas en estar en la casa del Señor? ¿Tienes una fe firme de que habitarás para siempre en su casa? Estudiando la vida de este gran varón de Dios yo creo que el Señor formará en ti un corazón conforme al suyo.

Piensen y actúen como Jesucristo: Un mensaje de Filipenses 2 para celebrar su resurrección

A nuestro Dios le encantan las celebraciones. Ordenó a Israel a recordar sus hechos en varias celebraciones. Como la Pascua, recordando su liberación de la esclavitud en Egipto. La sangre del cordero pascual en el dintel de sus casas salvó a sus primogénitos del ángel de la muerte. No es casualidad que el Cordero de Dios fue crucificado durante la Pascua. La Fiesta de los Tabernáculos le recuerda a Israel cómo vivió en tiendas durante el éxodo. Primicias es una fiesta de acción de gracias por la cosecha. Pentecostés (Shavout, o Fiesta de las Semanas) honra la ley que Moisés recibió en el monte. Así que, aunque hay cristianos que no celebran la resurrección de Jesús, desde los inicios de la iglesia ha sido una celebración muy importante. Tal vez es el día más importante de toda la historia. Selló la victoria de Jesucristo. Hace apenas unos días el mismo Cristo murió en una cruz. Podría haber parecido que Satanás había derrotado al Hijo de Dios. Pero Dios siempre tiene la última palabra. Su poder se manifestó en esa tumba y Jesus resucitó. Era un cuerpo espiritual, pero aún con las heridas en sus manos y en su costado. Pablo describe este incomparable poder en su oración en el primer capítulo de Efesios. Es el mismo poder que opera en nosotros hoy y es una oración que ofrezco al Padre  para usted:

Padre, pido que sean iluminados los ojos del corazón de este hermano(a) para que sepa a qué esperanza Dios le ha llamado, cuál es la riqueza de tu gloriosa herencia entre los santos,  y cuán incomparable es la grandeza de tu poder a favor de nosotros que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz  que ejerciste en Cristo cuando lo resucitaste de entre los muertos y lo sentaste a tu derecha en las regiones celestiales,  muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no solo en este mundo, sino también en el venidero.  Sometiste todas las cosas al dominio de Cristo y lo diste como cabeza de todo a la iglesia.  Esta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.

Ese poder que resucitó a Cristo es sobrenatural. Opera hoy a favor de usted. Es la fuerza grande y eficaz del Todopoderoso. La iglesia es la plenitud del Cristo resucitado. Es la mayor expresión del poder de Dios en el mundo de hoy. Esta resurrección no fue el final, sino la clave para nuestra salvación y el fundamento de una iglesia victoriosa. Fue el resultado de una decisión que tomó Jesús. Es un proceso que Dios quiere para usted, siguiendo el modelo de Cristo. Es un proceso que vemos en el segundo capítulo de Filipenses. (Ofrezco para las Escrituras algunas alternativas de otras traducciones para ayudarle entender la riqueza del pasaje.)

Jesus, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse

>siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse

Empezamos aquí. Su identidad. Su forma y su naturaleza. La naturaleza misma de Dios. Igual a Dios. Las escrituras enseñan claramente que Jesús es Dios. Pero por amor, Jesús tomó la decisión de no aferrarse a ese privilegio.  Para hacer lo que hizo Jesús, debemos estar establecidos firmemente en nuestra identidad: Hijos adoptados, hechos a imagen de Dios. No nos aferramos a ningún puesto, privilegio, talento, activo o plata que tengamos. No es que neguemos esas cosas, sino que no las consideramos, no las estimamos, como importantes.

sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 

>En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano.

>Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.

La clave aquí es la palabra “voluntariamente.” Cristo renunció a todos los privilegios divinos para nuestro beneficio. Para ser nuestro sumo sacerdote, tenía que experimentar nuestra vida y ser tentado en todo como nosotros. Vivió lo que nos enseñó: el que quiere ser grande tiene que ser servidor de todos. Hay algo hermoso en el servicio. Una cosa es nacer como esclavo, o ser esclavizado por otros. Otra cosa es amar a alguien tanto que eliges ser su esclavo.

y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 

>Como hombre, se humilló a sí mismo y obedeció a Dios hasta la muerte: ¡murió clavado en una cruz!

Fue la muerte más agonizante y humillante. Se humilló hasta el extremo. El que se enaltece a si mismo será humillado, por Dios y por los demás. El que se humilla será enaltecido por Dios. ¿Cómo se manifiesta la humildad? En la obediencia. ¿Cómo está tu obediencia? ¿Hasta qué punto obedeces a Dios? ¿Hasta la muerte? ¿O renunciarías a Jesús para salvar la vida?

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 

Esta es la voluntad de Dios. Esto sucederá, tarde o temprano. Por obligación o por voluntad propia. Es mucho mejor doblar la rodilla ahora. El propósito del Padre al exaltar a su Hijo fue tocar nuestros corazones para reconocer la grandeza y supremacía de Jesús. Cristo nos ofreció un ejemplo de cómo entrar en la plenitud del plan de Dios para cada uno de nosotros. Hay algo poderoso en la humildad.  Al rendirse. Al doblar la rodilla.

No hay otro nombre como el nombre de Jesús. Es el nombre sobre todo nombre. Sabemos que bíblicamente el nombre no es sólo lo que uno se llama, sino que incluye todo lo que una persona es. Así que, Yeshua, el Mesías, Jesús, representa todo lo que Dios es. Él dijo que cuando lo vieron a él, vieron al Padre.

Hay salvación en el nombre de Jesús. Hay sanidad en su nombre. Hay liberación. Todo demonio tiene que doblar la rodilla ante el Nombre de Jesús. No puede resistir su autoridad. Los más rebeldes, los más pecadores, también doblarán la rodilla.

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Todos harán esa confesión. Jesucristo es Señor. Rey Soberano. Tiene el control de todo. Él reina, supremo.

Este es el Cristo que celebramos hoy. Y qué lindo es cantar alabanzas, gritar, danzar y celebrar. Qué bueno es recibir todos los beneficios de lo que Jesús logró en su cruz y en su gloriosa resurrección. Pero ahora Jesús te llama a hacer lo mismo que él hizo. Crucificar la carne. Morir. Y nacer de nuevo.

5Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 

>Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús

>Compórtense como lo hizo Cristo Jesús

>Piensen y actúen como Jesucristo

¿Es posible? ¡Es una meta muy exaltada! ¿Pensar y actuar como Jesús? ¿Andar como Jesús anduvo? ¡Sí! Ser cristiano es más que ir a la iglesia y recibir las bendiciones de Dios. Es glorioso alabar a Jesús por esa victoria en la cruz. Debemos adorar al Cristo resucitado, que vive y reina ahora y que vendrá otra vez. Pero es hipocresía si cantamos alabanzas y nos arrodillamos y no hay ningún cambio en cómo nos relacionamos unos con otros. Cuando entramos en esa relación con Jesús ya experimentamos muchos beneficios de estar unidos con Dios. Pablo nos los presenta como nuestros derechos del nuevo nacimiento. Hay consecuencias naturales de que Dios viva en nosotros. Primero, en el verso 1, vemos lo que usted debe experimentar ahora.

1Por tanto,

>si hay alguna consolación en Cristo

*algún estímulo

*si Cristo les ha dado el poder de animar

*si se sienten animados al estar unidos a Cristo

*si hay algún aliento en Cristo

*Si Cristo les ha dado a ustedes poder para animar a los demás

>si algún consuelo en su amor

*si algún refrigerio de caridad

*si el amor los impulsa a consolar a otros

*si el amor que ustedes tienen los lleva a consolar a otros

>si alguna comunión del Espíritu

*si nos une el mismo Espíritu

*¿Tenemos en conjunto alguna comunión en el Espíritu?

>si algún afecto entrañable

*¿Tienen ustedes un corazón tierno?

* ¿hay algún afecto profundo?

>si alguna misericordia

*si  son compasivos

*si tienen un corazón compasivo

Dios nos ministra y nos llena de todas estas cosas no solo para sentirnos bien y muy amados. Es para tener un impacto profundo en el cuerpo de su Hijo, en la iglesia. Existe unidad sobrenatural entre nosotros, la familia de Dios, sus hijos adoptados, nuestros hermanos y hermanas. Si hay divisiones y contiendas, algo anda muy mal. El Cristo resucitado está con nosotros cuando nos reunimos en su Nombre.

Entonces completad mi gozo y llénenme de alegría; voy a pedirles algo que me haría completamente feliz:

¿Tienes a dos o más hijos? ¿Cómo te sientes cuando pelean y se odian? Malo, ¿verdad? Desanimado. Enojado. ¿Cómo te sientes cuando hay armonía y paz y amor entre ellos? Gozoso, ¿verdad? Así que Pablo, como su padre espiritual, tendrá gozo cuando estas cosas están presentes en la iglesia de Filipos. Esto sólo es posible cuando el Espíritu Santo realmente ha hecho una obra profunda en nuestros corazones. Veamos qué impresionante es la unidad que debe existir entre nosotros:

>sintiendo lo mismo

*teniendo el mismo pensar

*piensen de la misma manera

*poniéndose de acuerdo de todo corazón entre ustedes

> unidos; amándose unos a otros y teniendo el mismo amor

>unánimes

*unidos en espíritu

*viviendo en armonía

*Pónganse de acuerdo en lo que piensan

*trabajando juntos con un mismo pensamiento

>sintiendo una misma cosa

*dedicados a un mismo propósito

*deseen las mismas cosas

La mayoría de nosotros tenemos que crecer más. Parece que pocas iglesias alcanzan este nivel de unidad. Y no se trata de programas ni de exhortaciones a estar más unidos. O regañar a quienes no tienen el mismo pensar. Es volver al verso 1 y buscar más de esas calidades en nuestras vidas.

Los versos 3 y 4 ofrecen algunos consejos prácticos para guiar nuestra vida diaria. Primero, algo que tenemos que evitar a toda costa:

Nada hagáis

>por contienda o por vanagloria;

*por egoísmo

*por rivalidad

*no traten de impresionar a nadie

Puede incluir celos, ambición y competencia también. Estas son las cosas que tenemos que perseguir:

>antes bien hagan todo con humildad; con actitud humilde

>estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo

*considere a los demás como mejores que él mismo 

Esto no tiene nada que ver con los hechos, con la realidad. No importan los estudios, la posición, el dinero o cualquier otra cosa. Jesucristo, el Hijo de Dios, estimó a los demás mayores que él mismo. Estimamos, consideramos, a los demás como mejores.

>4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

*Nadie busque el bien sólo para sí mismo, sino para todos

*Que cada uno busque no su propio provecho, sino el de los otros

La mayoría de gente en el mundo siempre piensa primero en sí misma. Como cristianos, Jesus ocupa ese primer lugar, luego los demás y luego uno mismo. No es que sea pecado cuidarse a uno mismo. Pero siempre buscamos primero el beneficio de otros.

Poner en práctica estas cosas sencillas puede revolucionar tu vida, tu familia y esta iglesia. Sí, este pasaje se aplica también a una pareja cristiana o familia cristiana. Lamentablemente, muchas parejas en la iglesia no experimentan ese nivel de unidad.

La resurrección de Jesucristo inició la era de la iglesia. Vemos en estos pasajes la gran importancia del Cuerpo de Jesucristo. Para pensar y actuar como Jesús, lo cual nos manda la Palabra, tenemos que relacionarnos con otros creyentes. La mayoría de lo que hemos visto aquí tiene que ver con esas relaciones. No es posible actuar como Cristo y estar aislado en la casa. Ver predicadores en la tele o internet no es lo mismo. Cuando estudiamos la vida de Jesucristo, siempre estaba con las personas. Le encantan las personas. Es cierto que había un ritmo en su vida, y a veces se retiró para pasar tiempo a solas con su Padre. Eso también es importante. Que Dios provea un Cuerpo de Jesús vivo para poner en práctica esta palabra.    

Este día de resurrección celebramos una gran victoria. Pero es sólo un paso hacia una eternidad gloriosa. Este proceso que Jesús vivió lo llevó a la cima. Allí, a la diestra de su Padre, Él está trabajando, y su Padre está preparando a nosotros como su novia, para reinar con Cristo.

Dios tiene un mensaje para ti de Lucas 2 esta Navidad

Hemos escuchado la historia innumerables veces. Tal vez tú participaste en obras de teatro navideñas en la iglesia o escuela cuando eras niño. Como pastor, he predicado muchos sermones navideños. Así que, mientras reflexionaba sobre el segundo capítulo de Lucas, le pregunté al Señor qué tendría para mí – y para ti – esta Navidad. La Biblia siempre me asombra por su capacidad de traernos algo nuevo del corazón de Dios.

Por aquellos días, Augusto César decretó que se levantara un censo en todo el Imperio romano. Este primer censo se efectuó cuando Cirenio gobernaba en Siria. Así que iban todos a inscribirse, cada cual a su propio pueblo.

La historia comienza dándonos el marco de lo que está por suceder. Incluye algunos detalles históricos que afirman la exactitud de estos relatos. Pero es una imagen preocupante. Para algo tan importante como el nacimiento del Hijo de Dios, ¿por qué permitiría que el poderoso Imperio Romano oprimiera a su pueblo? ¿Y obligarlos a hacer un viaje peligroso justo cuando la joven madre virgen está a punto de dar a luz?

¿Están sucediendo cosas en el mundo hoy que te consternan? ¿Te preguntas si las guerras se extenderán, si surgirá una nueva pandemia o qué sucederá en tu país en 2024?

Dios quiere recordarte que Él tiene el control. Tiene un plan para la historia, que incluye imperios poderosos como Roma. Hay un propósito en lo que está sucediendo, incluso cuando no lo vemos. El Antiguo Testamento profetizó que el Mesías nacería en Belén. Esta fue la manera en que Dios se aseguró de que eso sucediera, pero María y José probablemente nunca pensaron en ello. Era sólo otra parte estresante y preocupante de una historia que había trastocado sus vidas.

¿Hay algo sucediendo en tu vida que Dios ha permitido, para armar algunas piezas de su plan para ti y tu familia? ¿Para llevarte a donde necesitas estar? ¿Cómo respondes a las noticias sobre lo que está pasando en el mundo?

¿Crees que Dios tiene un plan para tu vida? ¿Un buen plan? ¿Tienes alguna idea de lo que implica? El resultado de ese plan puede parecer muy diferente de lo que tú imaginabas y muy diferente de la visión común de la vida cristiana victoriosa.

También José, que era descendiente del rey David, subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a Judea. Fue a Belén, la Ciudad de David, para inscribirse junto con María, que estaba comprometida para casarse con él. Ella se encontraba embarazada y mientras estaban allí se le cumplió el tiempo. Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada.

Todo estaba mal en este escenario. Al menos si caminas por vista y no por fe. José había estado dispuesto a romper su compromiso con María y poner fin a su relación. ¡Esta fue una manera muy inusual y difícil de formar una familia! Como la mayoría de los hombres, estoy seguro de que quería lo mejor para María en este momento crítico de su vida. Hoy sería el mejor hospital o partera, mucha ropa y pañales para un bebé y una habitación bellamente decorada con una cómoda cuna.

Tenía la bendición de ser del linaje real, de la casa de David. Pero cuando llegó al pueblo de sus antepasados, no había nadie que los recibiera ni dónde quedarse. Las pinturas y escenas del pesebre representan un establo con vacas, burros y ovejas mirando con adoración al bebé que yace angelicalmente sobre la paja limpia. No sabemos cómo fue, pero probablemente no fue tan idílico. Ni siquiera sabemos si había alguien allí para ayudar en el parto o lavar al recién nacido.

¿Qué ha salido mal en tu vida? ¿Qué ha ido en contra de todas las normas sociales, especialmente para los buenos cristianos? Es posible que hayas tenido un roce con la muerte el año pasado. Conozco demasiadas personas que lo hicieron. Varios que no sólo rozaron la muerte sino que fueron arrastrados a la otra vida. ¿Estás listo para eso? La mayoría de ellos no lo esperaba. En algunos casos, una muerte prematura ocurrió a pesar de las fervientes oraciones de fe de la iglesia.

Si eres joven, ¿a veces sientes que tu niñez, tu educación y tus primeras experiencias laborales te han dejado con luchas dolorosas? ¿Sabías que a pesar de este nacimiento poco prometedor y de una vida que culminó en la crucifixión, este bebé llegaría a ser el Salvador del mundo? ¿Crees que Dios podría hacer algo maravilloso con tu vida?

¿Estás buscando evidencia de que Dios está vivo, en el trono, te ama y sabe lo que está haciendo? No se hizo ningún anuncio de este nacimiento en el templo, ni a los sacerdotes y profetas. Nadie en la comunidad religiosa tenía idea de lo que estaba pasando. ¿Podrías estar buscando esa confirmación en el lugar equivocado?

En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar su rebaño. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz y se llenaron de temor. Pero el ángel dijo: «No tengan miedo. Miren que traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy ha nacido en la Ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.  Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».

De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían:

«Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad».

¡Este fue probablemente el coro más asombroso jamás visto! ¡Y no fue en el templo ni en alguna hermosa catedral! ¡Los cantantes profesionales del templo ni siquiera lo oyeron! No estaba en TikTok ni en YouTube. Sólo los pastores en los campos cerca de Belén fueron testigos de esta maravillosa manifestación de la gloria de Dios. ¿Qué te dice eso acerca de Dios y lo que es importante para Él? ¿Será que tenemos nuestras prioridades confundidas?

¿A qué le tienes miedo esta Navidad? Innumerables veces en las Escrituras Dios nos dice que «no temas». En este caso fue miedo a este coro angelical sobrenatural y a la gloria de Dios. ¿Has visto alguna vez la gloria de Dios? ¿Sabes cómo es un temor saludable de Dios?

¿Por qué deberías dejar tu miedo a un lado? En estos versículos se dan varias razones. Hay buenas noticias para ti; buenas noticias que puedes transmitir a otros. Dios mismo vino a esta tierra, caminó por los caminos polvorientos de Israel y nos ofreció vida nueva y eterna. Puedes nacer de nuevo. Ser perdonado. Empezar de nuevo. Dios quiere traer gran alegría a tu vida. ¡Y no sólo para ti, sino para tu familia y “todo el pueblo”! ¿Aún mantienes esa visión equivocada de que Dios está de alguna manera en tu contra? ¡No, tienes su buena voluntad! Eso debería llenarte de gran confianza. Y Él quiere que experimentes la verdadera paz: interiormente, con los demás y con Dios. En un mundo turbulento, bienaventurados los pacificadores, y este pequeño bebé es el Príncipe de la Paz.

¿Te sientes insignificante? ¿Por qué Dios debería aparecerse o usarme a mí? Eligió a las personas más humildes, los pastores, para que fueran los primeros en enterarse de la noticia. Se deleita en exaltar a los despreciados por el mundo.

Las Escrituras nos dicen que hay gran regocijo en el cielo por un pecador que se arrepiente. El cielo tiene que ver con la adoración. ¿Está tu vida llena de alabanza a Dios? Cuando sabes que has escuchado de Dios, ¿qué haces al respecto? ¿Hay algo que debas comprobar de lo que te haya hablado?

Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha dado a conocer».

Así que fueron de prisa y encontraron a María, a José y al niño que estaba acostado en el pesebre. Cuando vieron al niño, contaron lo que les habían dicho acerca de él y cuantos lo oyeron se asombraron de lo que los pastores decían.

¡No te demores! ¡Apresúrate! ¡Ve a Jesús! ¿Qué pasó con las ovejas? Las películas muestran a las ovejas siguiéndolos hasta el establo, pero es posible que las hayan dejado en el campo. Pedro y otros pescadores dejaron sus barcas para seguir a Jesús. ¿Qué te está llamando Dios a dejar atrás para poder ver a Jesús?

No puedo imaginar que la vida de los pastores vuelva a ser la misma después de este encuentro y visión celestial. Tienen que contárselo a todos. No es necesario ser un gran evangelista. Simplemente cuéntales a otros lo que has experimentado con Jesús. Cuando sea auténtico, se asombrarán.  

María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas. 

No dice mucho sobre José. Los hombres suelen dedicarse a su vida cotidiana y no reflexionan mucho sobre lo que sucede a su alrededor. María atesoraba cada parte de la historia. Ella meditó en ello, reconstruyéndolo para darle sentido. ¿Qué cosas deberías atesorar en tu corazón? ¿Hay alguna basura de la que debas deshacerte? ¿Deberías empezar a buscar tesoros en tu vida diaria? ¿Quizás incluso escribirlos en un diario? ¿Te tomas tiempo para reflexionar sobre lo que está pasando en tu vida, tu familia y el mundo?

Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído, pues todo sucedió tal como se les había dicho.

Los pastores fueron los primeros en comprobar al Mesías y descubrieron que todo era tal como les había dicho. Desde entonces, millones de personas han buscado a Jesús y han descubierto que Él es todo lo que la Biblia tiene que decir sobre Él. ¿Has tenido ese encuentro con Cristo? Mucho más que un bebé en el pesebre, ahora es el Vencedor sobre el pecado y la muerte, sentado a la diestra del Padre y preparándose para regresar a la tierra como Rey conquistador para gobernar y reinar. Todo esto es motivo de sobra para glorificar y alabar a Dios en esta Navidad.

Apocalípsis 3: Yo conozco tus obras

La última vez compartí una palabra de Juan 15, permaneciendo en Cristo como pámpanos en la vid. Es una palabra importante para cada creyente, pero la realidad es que Cristo trabaja con nosotros como un cuerpo. Es hermoso tener esa relación personal con Jesús, pero una mano separada del cuerpo no puede hacer nada. Por eso que no vemos más frutos ni más impacto sobre un mundo tan necesitado. Sí, cada uno de nosotros es un pámpano de la vid, pero qué triste tener una vid con una sola rama. Produce muy poco. Esa vid tiene que estar llena de ramas para tener una cosecha valiosa. Ahora más que nunca tenemos que unirnos en los cuerpos donde Dios nos ha colocado. Necesitamos cuerpos bien coordinados con todos los miembros funcionando. Demasiadas veces estos cuerpos están cojos, desfigurados o enfermos. Muchas manos y ningún pie. Dios quiere que tu iglesia esté funcionando al máximo.

Reflexionando sobre esto, el Señor me llevó al Apocalipsis. Esta revelación nos habla del corazón de Dios por su iglesia. Inicia con cartas a siete iglesias. Así como la mayoría de las cartas del Nuevo Testamento son dirigidas a iglesias. Muy pocas son para particulares.

Pero primero Juan vio al Autor de las cartas:

12 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, 13 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

En su mano derecha tiene 7 estrellas. Y Jesús nos hace el favor de explicarnos esta visión:

20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.

¿Saben que cada iglesia tiene su ángel? ¡Tu iglesia tiene un ángel! Algunos creen que este ángel puede ser el pastor u obispo de la iglesia, pero yo no veo ninguna razón para no aceptar literalmente lo que dice. ¿Qué hace ese ángel? La realidad es que no sabemos mucho sobre los ángeles. Ministra al cuerpo. Aporta alimento al cuerpo. Es un mensajero de Dios. Cuida la iglesia y la protege. ¿Por qué es una estrella? Brilla. Es algo fuera de este mundo.

Jesús anda en medio de sus iglesias, los candelabros, que brillan su luz en el mundo. Jesús trata con iglesias. Hoy vamos a estudiar las tres iglesias del capítulo tres.

1Escribe al ángel de la iglesia en Sardis:

En el Nuevo Testamento la iglesia siempre se identifica con su ciudad. Parece que para Dios sólo hay una iglesia en cada distrito. Así está organizada la iglesia católica hasta el día de hoy. La iglesia en tu ciudad puede reunirse en varios lugares, pero me parece importante que haya coordinación entre esos grupos para escuchar la voz del Señor para esa ciudad. Yo también sé que eso es muy complicado.

El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto:

En cada carta Jesús se identifica de maneras diferentes. Para Sardis habla de los ángeles pero también del Espíritu Santo. Hay siete espíritus porque es perfecto, y está presente en todas las iglesias y cada cristiano. El Padre está en su trono y Jesús aparece en la visión como el Hijo del Hombre. Ellos tienen gran necesidad de un toque fresco del fuego del Espíritu Santo. Cristo tiene el Espíritu y las iglesias. Están en sus manos. Él manda, y él es la fuente de su vida. Cada iglesia es de Cristo.

Yo conozco tus obras,

En cinco de las siete cartas Jesús empieza diciendo “yo conozco tus obras.” En otras palabras, pensando en Juan 15, él conoce tu fruto. No evalúa sus programas, sus cultos, su templo o sus finanzas. Es el fruto colectivo de esa iglesia lo que Jesús examina. Claro que el fruto de tu vida es importante, pero el fruto de una iglesia vale más para Jesús y tiene más impacto.

Con razón predicamos que somos salvos por la fe y no por las obras. Pero ese énfasis en la gracia de Dios y el don de la salvación puede minimizar la importancia de las obras. Podemos pensar que es suficiente estar en la vid y no tenemos que producir fruto. Pero Dios quita el pámpano infructuoso. La fe sin obras es muerta. Sí, las obras son importantes. Y Sardis tiene un problema con sus obras.

tienes nombre de que vives, y estás muerto. 

Que susto. Tienen buena reputación en Sardis. Dicen que es una iglesia próspera y viva. Pero Cristo dice que está muerta. No está sufriendo persecución como algunas de las iglesias. No vale la pena que Satanás ataque una iglesia muerta.

Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. 

Dios quiere fruto de calidad. Para exportación. No sólo buena apariencia, sino fruto rico. Fruto que permanezca. Jesús dice que la iglesia está muerta. Que el pámpano ya está seco y será echado al fuego. En algunos aspectos están muertos. Pero aún hay esperanza. Tienen que dirigir su atención a las cosas que realmente le importan al Señor. Tal vez estaban intentando demasiadas cosas y el fruto era de baja calidad. Sus obras no fueron perfectas delante de Dios. Pueden verse muy bonitas delante de los hombres, pero Dios conoce el corazón. Él conoce el tesoro que hay en tu corazón, y en el corazón de esta iglesia. Y las obras de Sardis no fueron perfectas. Posiblemente no surgieron del amor ni de la fe. Tal vez querían impresionar a otros.

Otras traducciones nos dan una perspectiva importante sobre su situación:

¡Despierta! Reaviva lo que aún es rescatable, pues no he encontrado que tus obras sean completas delante de mi Dios. (NVI)

¡Despierta! Fortalece lo poco que te queda, porque hasta lo que queda está a punto de morir. Veo que tus acciones no cumplen con los requisitos de mi Dios. (NTV)

Así que levántate y esfuérzate por mejorar las cosas que aún haces bien, pero que estás a punto de no seguir haciendo, pues he visto que no obedeces a mi Dios. (TLA)

Lo que hagas para el Señor no tiene que ser perfecto. Lamentablemente todos cometemos errores, a pesar de nuestras buenas intenciones. Pero sí, tienen que honrar la palabra y el corazón de Dios.

Hay iglesias dormidas. En una rutina. Muy cómodas con cultos bonitos y programas que todos disfrutan. Tienen que despertar antes de perderlo todo. Es mejor hacer pocas cosas bien que muchas cosas regular.

Tenemos que vigilar. Estaban contentos, satisfechos con todo tal como estaba.

Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete.

Tres consejos que Cristo tiene para esta iglesia:

  1. Acordarse de lo que han recibido y oído. No es siempre una nueva revelación, sino más bien un recordatorio de los fundamentos que aprendimos como nuevos creyentes. Es muy fácil para nosotros olvidar lo que Dios ha hecho y nos ha enseñado en el pasado.
  2. Ponerlo en práctica, guardarlo. Obedecer al Señor.
  3. ¡Arrepentirse! ¡Descuidar la calidad de lo que hacemos para Dios es pecado! Tienen que reconocer eso y arrepentirse.

Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. 

Esto es para la gente que no presta atención a las advertencias. Anda muy confiada y no se arrepiente de su pecado. En un momento inesperado Jesús vendrá sobre ellos. Puede ser su regreso a este mundo. O puede hablar de un juicio, de una visitación para despertarlos.

Algo interesante en la historia de Sardis puede ayudarnos a entender esto. Años atrás era la capital de Lidia. Una ciudad muy importante. Había una fortaleza allí. En tres lados había precipicios que caían unos 500 metros al valle abajo. Nadie jamás derrotó esa fortaleza por sus propias fuerzas. Pero los griegos y luego los persas entraron en secreto, porque los de Sardis estaban muy confiados y no vigilaban.

Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 

¿Quieres andar con Jesús en vestiduras blancas? Cristo trata con ellos como una iglesia, pero aun reconoce que hay un remanente fiel en esa iglesia. Parece que la mayoría se ha manchado sus vestiduras. Estas pocas personas con vestiduras blancas pueden ser sal y luz en esa iglesia. Son aquellas que se disfrutarán de una comunión rica con Jesús y tienen el potencial para avivar y transformar esa iglesia. Los demás no son dignos y no tendrán esa relación. De hecho, parece que hay otro final posible para muchos de ellos.

El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. 

No lo dice directamente, pero la implicación es que aquellos que no vencen el pecado y el diablo, que andan con vestiduras manchadas y creen que están bien, tendrán su nombre borrado del libro de la vida. No permanecen en Jesús porque no guardan su palabra. Son pámpanos infructuosos. Y serán quitados de la vid y echados al fuego. Jesús no confesará su nombre delante del Padre. Vencer siempre implica alguna batalla. Si no hay enemigo, no hay nada que vencer. Lamentablemente, la lucha es parte de esta vida.

Esta cuestión de ser borrado del libro de la vida es delicada. Es una controversia que ha existido desde el principio de la iglesia. Obviamente Jesús nos da muchas oportunidades para arrepentirnos. Pero si permanecemos en nuestro pecado, infructuosos, el final parece bastante fuerte. No juegues con tu salvación.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

No todos pueden entender o recibir lo que el Espíritu Santo nos dice. Como dijo Jesús sobre sus parábolas.

¿Qué es lo que el Espíritu de Dios quiere que tú oigas hoy? ¿Cómo están las obras de tu iglesia? ¿De tu vida? ¿Andas con vestiduras manchadas? ¿Estás muy cómodo? ¿Jesús te está llamando a despertar y fortalecer lo que te queda?

Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:

La salutación aquí revela el tema de la carta: Jesús es la puerta. Y él abre y cierra puertas. Tiene toda autoridad y todo poder. Como rey, Él tiene la llave de David. Si él cierra una puerta, nadie podrá abrirla. Si él abre una puerta, nadie podrá cerrarla. Jesús es el Santo, perfecto, libre de todo pecado. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Es el Verdadero.

Filadelfia fue fundada en el año 150 antes de Cristo. Era una ciudad pequeña. Estaba en la frontera que servía de entrada a la meseta central de Asia Menor. Una puerta al este mantuvo a los bárbaros alejados de la región. Un terremoto en el año 17 destruyó la ciudad. Al igual que en Managua, Nicaragua, ya nadie quería vivir en el centro. Vivían con mucha ansiedad.

Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. 

Esta es una de las dos únicas de las 7 iglesias que Jesús no reprende. Él conoce sus obras. Aunque ha puesto delante de ellos una puerta abierta, parece que no han tenido fuerzas para avanzar. Hay muchos que se creen fuertes y abren puertas con sus propias fuerzas. Eso puede causarnos muchos problemas. Esta puerta permanece abierta. Hay oportunidades para esta iglesia. Pero por el momento, simplemente están permaneciendo. A pesar de toda la presión, no han negado el nombre de Jesús. No han renunciado a su fe. Y conocen la importancia de la obediencia. Guardan su palabra.

Parece que la recompensa para fiel servicio es más puertas abiertas. Más oportunidades para servir.

He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. 

Este verso es delicado. Obviamente están sufriendo persecución. Y es de la misma gente que debe aceptar la palabra de Dios. Pero la misma gente que se opuso a Jesús. Algunos han utilizado este verso y otros para apoyar su antisemitismo. ¿Quién es un verdadero judío? Pablo dice:

28 Lo exterior no hace a nadie judío ni consiste la circuncisión en una señal en el cuerpo. 29 El verdadero judío lo es interiormente; y la circuncisión es la del corazón, la que realiza el Espíritu, no el mandamiento escrito. Al que es judío así, lo alaba Dios y no la gente. (Romanos 2:28-29)

Jesús dijo que algunos judíos eran de su padre el diablo. Una iglesia o una sinagoga puede llamarse un pueblo de Dios, pero realmente fuese una iglesia de Satanás, si se oponen a la palabra y la obra de Dios. Y sobre todo a Jesucristo. Al igual que su padre el diablo, son mentirosos.

Jesús quiere honrar a estos creyentes fieles. La misma gente que los está persiguiendo vendrá y se postrará a sus pies. Jesús hará lo que sea necesario para que esto suceda. La venganza es de Dios. No les corresponde a ellos humillarlos. ¿Y qué verán en estos hermanos? El amor de Cristo. Reconocerán que en lugar de rechazarlos, Cristo los ama.

10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. 

Si tú guardas la palabra de Jesús, él te guarda del mal. Específicamente él dice que los guardará de la hora de la prueba que vendrá sobre el mundo entero. Muchos han visto el arrebatamiento, el rapto, allí. Y la hora de la prueba la tribulación. La palabra traducida “guardar” puede significar quitar para que no la experimentan, o proteger y ayudar en medio de la prueba.

Dos cosas que vemos aquí:

  1. Esta hora de prueba es universal. Vendrá sobre el mundo entero.
  2. El propósito es poner a prueba a todos.

Qué bueno que Jesús puede quitarnos de una prueba, para no sufrir. Pero él mismo también dijo en Mateo 24:

Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.

11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. 

Siempre es interesante la perspectiva bíblica sobre el tiempo. Jesús dice que viene pronto. Dos mil años han pasado y aún no ha venido. “Pronto” para Dios no es lo mismo que nuestro “pronto.”

Ante esta situación, que Jesús reconoce como muy complicada, sólo tienen que retener lo que ya tienen. No les exige muchas cosas más. Solo permanecer y ser firme en su fe. Ya Jesús tiene una corona para ellos. ¡Pero es posible perder esa corona! Si fallamos y no retenemos lo que Jesús ha hecho en nuestras vidas, alguien puede tomar nuestra corona. ¡Aférrate a lo que tienes!

12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. 

No solo tienen que retenerlo. Jesús los llama a vencer. ¿Vencer qué? Los ataques del enemigo. La tentación de negar a Jesús.

Tendrán una posición muy exaltada en el templo de Dios: Una columna. Para algunos, esa recompensa puede no parecer muy atractiva. Puede sentir como una prisión. Nunca salir del templo. Siempre estar allí como una columna. Nos gusta venir a este templo, pero queremos salir después de varias horas.

También Jesús escribirá tres nombres sobre los que venzan:

  1. El nombre del Padre, el Dios de Jesús.
  2. El nombre de la nueva Jerusalén, la ciudad de Dios. Esta nueva Jerusalén desciende del cielo.
  3. El nombre nuevo de Jesús.

¿Qué significa tener esos nombres escritos sobre ti?

Hablar del templo allá en el cielo y la nueva Jerusalén apoya la sensación de que Jesús está hablando del futuro, de su venida.

¿Y qué pasa si no vencen? Saldrán del templo. No serán columnas. No tendrán esos nombres escritos sobre ellos. Es decir, no serán parte de los redimidos.

13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

¿Qué oyes del Espíritu de esta carta a Filadelfia? ¿Hay puertas abiertas para ti y para tu iglesia? ¿Tienes poca fuerza? Puede ser que estés en un momento muy difícil, atribulado, pero ¿permaneces y sigues guardando la Palabra de Dios? ¿Eres más que vencedor?

14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:

Laodicea era la ciudad más rica y opulenta de las siete ciudades. Era conocida por su industria y la manufactura de lana para vestiduras y alfombras. Había una escuela de medicina allá que producía un medicamento para los ojos.

Para Laodicea Jesús señala que él es el final de todo, el Amén. También estuvo al principio. Puede parecer que fue creado: El principio de la creación de Dios. Otras traducciones nos ayudan a evitar ese error:

  • El soberano de la creación de Dios (NVI)
  • Por medio de mí, Dios creó todas las cosas.(TLA)
  • El origen de todo lo que Dios creó. (DHH)

Él es actualmente el testigo fiel y verdadero.

15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!

El fruto, la obra, es una manifestación de lo que hay en el corazón. Ellos ni son fríos ni calientes, como lo son sus obras. Hay obras, pero las hace a medias. No son calidad de exportación. No son dignas de nuestro Dios glorioso.

¿Y tus obras? ¿Tu corazón? Jesús prefiere a gente fría, que sabe que está en rebelión y alejada del Señor. Aquellos son los incrédulos. Él puede tocar sus corazones. Quizás tu eras frío, y sabes cómo Jesús puede cambiar el corazón. Aun mejor estar caliente. Pero ellos son tibios.

16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. 

Jesús usa un término casi grosero. No los soporta. Estaban en Jesús, pero él los vomitará. Ya hablamos de un nombre borrado de su libro. De estos versículos yo creo que podemos decir que sólo los calientes entran al reino. Obviamente no los fríos. Y vomita los tibios. Son desagradables para Jesús. Lo enferman. ¿Por qué dice que son tibios?

17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. 

Están totalmente desconectados de la realidad. Viven la ilusión de que son buenos cristianos, prósperos, y no necesitan nada de Dios porque ya lo tienen todo. Son cristianos muy cómodos y arrogantes.

  • Ciegos en una ciudad famosa por su medicina para los ojos
  • Desnudos en una ciudad famosa por su tela
  • Pobres en una ciudad muy rica

La riqueza es peligrosa. Tienen mucha plata, pero son pobres. Tienen ropa muy fina, pero son desnudos. Parecen estar viviendo la vida buena, pero por dentro son miserables. Y son tan engañados que no pueden verlo.

¿Hay esperanza para ellos?

18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. 

Tienen mucho oro y plata. Están muy acostumbrados a ir de compras. Pero hay cosas que no puedes comprar con dinero. Tienen que humillarse y comprar de Jesús oro refinado en fuego. El precio de ese oro es pasar por el fuego, por pruebas y tribulaciones. Su vestidura fina los deja desnudos. Tienen que comprar vestiduras blancas de Jesús. Dejar su pecado y vestirse con la justicia de Cristo. Y usar el colirio que Jesús les ofrece para que puedan ver.

19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. 

Jesús aun los ama. Por eso los reprende y castiga. Los poda, los limpia. ¿Has experimentado el castigo de Dios?

Están en pecado. Tienen que arrepentirse y ser celosos. Jesús no habla aquí de herejía o inmoralidad. Es posible que tuvieran una doctrina muy sana. Tampoco menciona persecución.

20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 

A menudo usamos este verso en una invitación a la salvación. Pero en realidad es para el cristiano tibio. No permanecen en Jesús y en su amor. Lo han dejado fuera de su corazón y de su casa lujosa. Pacientemente él te llama a la puerta. Tenemos que oír su voz. Muchos tienen tanto ruido de la música y televisión que no pueden oír la voz del Señor. Tú tienes que abrir la puerta. Él no entra a la fuerza en tu vida. Una vez que esté en tu vida, cenará contigo. Habrá una comunión muy dulce. ¿Cuándo fue la última vez que cenaste con Jesús?

21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. 

La recompensa para vencer es hermosa. ¿Cuántos quieren sentarse con Cristo en su trono? ¡Debe ser un trono muy grande!

22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

¿Tienes oído? ¿Hay algo que el Espíritu de Dios quiere decirle a tu iglesia? ¿Cómo estuviera una carta a esa iglesia? ¿Y tú? ¿Tienes hambre? En tu vida tan llena, ¿has dejado a Jesús afuera? Él quiere cenar contigo. Tú puedes abrir esa puerta esta mañana. ¿Hay alguna puerta que Dios te haya abierto? ¿Te han faltado fuerzas para atravesar esa puerta? Él quiere darte esa fuerza. ¿Eres caliente? ¿O eres tibio? ¿Tienes vestiduras manchadas? ¿Sabes que Jesús te llama a arrepentirte? Es hora de vencer ese pecado, caminar con Cristo en vestiduras blancas, y prepararte para sentarte con Cristo en su trono.

Juan 15: Cuatro posible explicaciones por el proceso en tu vida

Últimamente he hablado con muchos hermanos que se han caído en pecado, o están alejados del Señor y de la iglesia, o están luchando con problemas familiares. ¿Qué está pasando? ¿Y tú? ¿Estás en un proceso? ¿Sabes por qué?

Creo que Jesucristo compartió una palabra importante para nosotros en Juan 15, la noche de su arresto. Él sabe que dentro de unas horas será crucificado en el madero. Eso da urgencia a sus palabras. Él sabe que sus discípulos serán probados como nunca antes. Perderán la fe. Caerán en la tentación. Abandonarán a sus compañeros y la misión. Y uno traicionará a su maestro. Será un tiempo de gran angustia. Así como tú puedes estar en un momento de angustia. Aquí Jesús ofrece cuatro respuestas a la pregunta: ¿Por qué estoy en este proceso?

1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 

  1. Dios te está limpiando, podándote.

Tal como lo hizo muchas veces, Jesús usa algo de la vida cotidiana para comunicar vívidamente una verdad espiritual. Hay ocasiones en las que la Biblia habla simbólicamente. Obviamente, Jesús no es una vid. Usted no es una rama. Usted es un hombre o una mujer. Un principio importante en la interpretación bíblica es discernir cuándo interpretar un pasaje simbólicamente y cuándo literalmente. La vid era una parte importante de la vida de cada judío. Todos disfrutaron del fruto de la vid. Todos tendrían algún conocimiento sobre cómo cultivar la uva y cuidar la vid.

Aquí Jesús toca varias cosas importantes en sólo 3 versículos.

  • Sólo hay una vid verdadera. Hay otras que pueden parecer más atractivas en un principio. Más vigorosas. Más hojas. Fruto incluso más grande. Pero las apariencias pueden engañar. ¿Cuántos han probado un fruto que parece muy rico, pero por dentro está podrido y o sabe amargo? Una vez que encuentres la vid verdadera, no busques más para encontrar una vid mejor. Quédate en la vid verdadera.
  • Esta vid es grande. Cada iglesia, cada verdadero cristiano, está conectado a esta vid. Compartimos la vida de la vid con millones de pámpanos.
  • El Padre es el labrador. Él puede delegar su labor a pastores y maestros y otros ministros. Pero ellos siempre tienen que someterse al Padre. Él tiene que coordinar el trabajo de todos los que laboran en la viña. Alguien que intenta podar la vid a su manera puede destruirla y terminar con algo muy desfigurado.
  • Usted es un pámpano. Somos individuales. No todos los pámpanos son idénticos. Pero tenemos que relacionarnos con las otras ramas.
  • El pámpano tiene un propósito: llevar fruto. No existe sólo para adornar la vid y mostrar su belleza. No importa qué tan largo, fuerte, o frondoso sea ese pámpano. Existe para llevar fruto.
  • El Padre no tiene mucha misericordia por una rama infructuosa. Se la quita. Es inútil. Él entiende que el llegar a ser fructífero es un proceso. Pero al final, el pámpano que no lleva fruto, lo quita.
  • Nunca llegamos. No hay ningún punto en el que el Padre diga ya. Este es un pámpano perfecto. Claro que él se deleita en una rama fructífera. Pero él sabe, por muchos siglos de experiencia que siempre se puede podar una rama para que lleve aún más frutos. Así él limpia cada pámpano fructífero.
  • La herramienta tal vez más importante para el Padre es la Palabra. Jesús sabe que a través de la Palabra que el dio a esos discípulos el Padre los estaba limpiando. Jesús dice que ya están limpios. Pero eso no significa que el proceso haya terminado. Sabemos que Pedro, por ejemplo, aún tuvo que pasar por muchas podas.

Ahora, ¿qué significa esto para tu vida?

  • ¿Estás en la vid verdadera? ¿Está tu vida en Cristo? Si estás en otra vid, aunque parezca muy bonita, es el diablo que está trabajando en tu vida para destruirte.
  • Confía en el proceso del Padre en tu vida. Él es un experto. Sabe exactamente lo que está haciendo. No luches contra su trabajo. Él te ama.
  • Hay sólo dos posibilidades aquí: O eres fructífero, o eres infructífero y estás en peligro de ser quitado de la vid. Veremos en un momento qué pasa con esos pámpanos. No es nada bonito. Si no hay fruto en tu vida, es tiempo de buscar a Dios a ver el por qué y hacer lo necesario para cambiar la situación.
  • Esta también es una oportunidad para examinar el fruto de tu vida.
    • ¿Qué quiere hacer el padre para mejorar su calidad?
    • Hay fruto que cultivan aquí en Costa Rica para exportación. Es de alta calidad. Se pueden vender otras frutas en la calle. Una malla por mil colones. La calidad es incierta. Algunas frutas son buenas, otras no. Dios quiere frutos en tu vida para exportación.
    • ¿Qué impide la producción de más y mejores frutos en tu vida? Esas son las cosas que el Padre quiere quitar.
    • Este proceso de poda es doloroso. Algunos de ustedes están en ese proceso ahora. Dios sabe que no es fácil. Pero él te dará la fuerza para soportarlo. Puede explicar algunas de las pruebas y el dolor en tu vida actual. No necesariamente significa que estés en pecado o que seas un mal cristiano. Ciertamente no significa que Dios te haya abandonado.
  • Tenemos que permitir que la Palabra de Dios nos limpie. Eso significa que tienes que recibir la enseñanza de la Palabra en la iglesia. Y tienes que estudiar y meditar en la Palabra. Pero tal vez lo más importante es que hay que poner en practicar lo que dice esa Palabra. Deja que revele lo que Dios quiere cambiar en tu vida.

¿Por qué estás en ese proceso? Puede ser que Dios está podándote.

  1. No estás permaneciendo en Jesús

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 

¿Qué significa permanecer en Jesús? Mantener una relación viva. Tener intimidad con Jesús. Hablar con él. Escuchar su voz. Obedecerlo.

¿Cómo sabes si estás permaneciendo en Jesús? En estos versículos vamos a ver varias pruebas. No menciona asistir a la iglesia, escuchar música cristiana o incluso servir en la iglesia. Esas cosas son importantes, pero son externas. Es posible hacer todo eso sin permanecer unido a Cristo.

  1. La primera prueba: Fruto

Vimos en los primeros versículos que el llevar fruto no es opcional para el cristiano. Dios quita el pámpano infructuoso. Tú no puedes llevar fruto independientemente de la vid, de Jesús. Sólo cuando permaneces en Jesús podrás llevar fruto.

Es posible hacer muchas cosas por la iglesia. Incluso predicar y profetizar. Pero hay quienes lo hacen a su manera. No caminan en intimidad con Jesús. Y no hay buen fruto, que dure. Pueden parecer impresionantes. Pablo habla de esas personas en sus cartas.

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 

Hay cristianos que quieren ser la vid. Quieren ser famosos. Tener grandes ministerios y templos. No quieren aceptar que es sólo un pámpano, como cualquier otro cristiano. Tenemos que reconocer que Cristo es la vid, y en el momento en que perdemos esa conexión, no podemos hacer nada. Si permanecemos en Jesús, él nos promete que él permanecerá en nosotros. Nunca dudes de eso. Y con esa conexión, con ese poder fluyendo del trono, vas a llevar mucho fruto. Esa es la promesa de Jesús: Mucho fruto. Si no hay fruto, hay un problema con esa relación. Hay algo que impide tu conexión con Jesús.

Dado que este fruto es tan importante, ¿Cuál es exactamente el fruto que agrada al Padre?

Incluye el fruto del Espíritu de Gálatas 5:22-23: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.

Amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. (NVI)

El Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, 23 ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. (TLA)

Lucas 6 nos da una comprensión más amplia del fruto:

43 »Un buen árbol no puede producir frutos malos, y un árbol malo no puede producir frutos buenos. 44 Al árbol se le identifica por su fruto. Los higos no se recogen de los espinos, y las uvas no se cosechan de las zarzas. 45 Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de su mal corazón. Lo que uno dice brota de lo que hay en el corazón. (NTV)

Yo creo que tu fruto es la influencia sobre otros para beneficio de ellos y de la iglesia. Algo que glorifique a Dios y edifica su reino. Alguien que acepta al Señor y camina en el poder del Espíritu. Todo lo positivo que hacemos para impactar a la comunidad que nos rodea. Vidas transformadas. Matrimonios restaurados. Gente ministrando a otros. Todo tipo de buena obra. ¿Cómo está el tesoro de tu corazón? ¿Cómo se manifiesta en tu fruto?

¿Qué tan importante es permanecer en Jesús? ¿Qué tan importante es el fruto?

El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 

Ya hemos visto que el Padre quita todo pámpano infructuoso de la vid. Pero también la persona que no permanece en Jesús es echada fuera. Es rechazada. Es echada en el fuego. Esa relación íntima con Jesucristo no es sólo para el Pastor y algunos cristianos muy espirituales. Una parte esencial de ser cristiano es permanecer en Jesús.

¿Te sientes seco? Debería ser una alarma. Puede que ya hayas perdido tu conexión con la vid. Ya has entrado en ese proceso de secarte. Hay que ir corriendo a Jesús o serás echado en el fuego y arderás. Y no estamos hablando del fuego del Espíritu, sino del fuego del infierno.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. 

  1. La segunda prueba de permanecer: Oración contestada

¿Cómo está tu vida de oración? ¿Recibes respuestas a tus peticiones? Aquí hay una promesa hermosa de Jesús. Pero hay dos condiciones muy importantes:

  • Tú tienes que permanecer en Jesús.
  • Sus palabras tienen que permanecer en ti. Lo que significa que tienes que leer, estudiar, memorizar y meditar las palabras de Jesús en los evangelios.

Algunos podrán escuchar estas palabras: “Pedid todo lo que queréis” y pedirle cosas como una casa propia o un carro del año. Pero si permaneces en Jesús, y tu petición está guiada por su palabra, vas a pedir conforme a su voluntad. No pedirás cosas egocéntricas.

Esta provisión de oración contestada facilita ser fructuoso. Pedimos por la salvación y sanidad de otros. Pedimos cosas que edifiquen el Cuerpo de Jesús.

11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

 Les he dicho estas cosas para que se llenen de mi gozo; así es, desbordarán de gozo. (NTV)

  1. La tercera prueba de permanecer en Jesús: Gozo.

¿Cómo está tu gozo? Si no hay gozo, ¿es posible que no estés permaneciendo en Jesús y su palabra no permanece en ti? ¿Desbordas de gozo? Este gozo no tiene nada que ver con las circunstancias. Es el gozo de Jesús. Un gozo sobrenatural en medio de la tribulación. Dios quiere restaurar tu gozo.

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. 

Cuando producen mucho fruto, demuestran que son mis verdaderos discípulos. (NTV)

¿Quieres glorificar a Dios? ¿Quieres ser un discípulo de Jesus? Glorificarlo es más que cantar alabanzas en la iglesia. Ser su discípulo es más que estudiar la Palabra. Es llevar mucho fruto. Es un producto natural que Dios quiere en tu vida. Es el resultado de mantener esa relación íntima con Jesús.

Esa relación es el fundamento de todo lo que hacemos. Quien eres es más importante que lo que haces. Un fruto natural de permanecer es servir a otros. Muchos cristianos lo tienen al revés. Creen que si son muy activos en la iglesia, se acercarán más a Jesús. No tienen gozo en sí mismos; vienen a los cultos para sentir gozo por las alabanzas. Hacemos muchas cosas en lugar de permanecer en Jesus.

 

La  segunda explicación por tu proceso es que no estás permaneciendo en Jesús. Una parte muy importante de permanecer es obedecer.

  1. No estás permaneciendo en su amor, porque no guardas sus mandamientos.

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 

¿Puedes decir honestamente que conoces el amor de Jesús? ¿Hubo un momento en el que sentías su amor, pero no ahora? ¿Puede ser que no estás guardando sus mandamientos?

Jesus toma la iniciativa en amarte. Y te ama exactamente como su Padre le ama a él. Imagina ese amor ágape, un amor perfecto. El amor natural de un padre o una madre hacia su hijo. Ese amor no cambia. Es incondicional. Pero para experimentar ese amor hay algo que tú tienes que hacer. Es un mandato. Tienes que permanecer en su amor. Es decir, es posible que ya no sintamos ese amor. ¿Ha cambiado Dios? No, el problema está en nosotros. ¿Cómo permanecemos en su amor? Es más que cantar sobre ello. Es algo que Jesús hizo sin pensarlo. Es obedecer. Es guardar los mandamientos del Padre. Para guardarlos tienes que saber cuáles son. La rebelión y la desobediencia nos alejan del amor de Dios. Con cada paso de obediencia, sentimos la presencia, aprobación y amor de Dios. Y obedecerlo no es algo pesado y desagradable. A veces es difícil saber qué quiere Dios, cuál es su voluntad. No es complicado. Jesus lo pone fácil:

12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 

No hay una lista extensa de mandamientos que debas guardar. Estudia la vida de Jesucristo y ama a otros tal como él te ha amado a ti. Su mayor ejemplo fue entregar su vida por ti. Para poder amar a otros, primero tienes que experimentar el amor que Jesús tiene por ti. El amor es el fundamento de la iglesia. Verás a cada hermano en la iglesia con un amor que nunca conocías en el pasado. Es un amor muy diferente del amor que tienes por tu pareja o tus hijos. Amarás también a los inconversos que ves en las calles. A todos. Hasta poner tu vida por otros.

¡Dios es amor! Este amor es tan importante que Jesus profundiza en el:

14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. 16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.

Miren lo que hace Jesús:

  1. Tú eres un amigo de Jesús – si le obedeces. Él comparte contigo todo lo que oye de su Padre.
  2. Te elige. Te llama. El tomó la iniciativa.
  3. Te llama con un propósito: que vayas y lleves fruto. Lamentablemente, hay fruto que no permanece. Él quiere fruto que permanezca.
  4. Con esa relación íntima, el Padre te da todo lo que le pides en el nombre de Jesús. Si no estás recibiendo respuestas a tus oraciones, ¿hay algún problema con tu fruto?
  5. Aparte del fruto, lo más importante para el Señor es el amor. Nosotros podemos amar porque él primero nos amó a nosotros.

Si algo anda mal en tu vida, es posible que no estés experimentando el amor de Jesús en tu vida y realmente no ames a otros con ese amor.

A pesar de ese gran amor, vivimos en un mundo bajo el dominio del maligno. Esa lucha es la cuarta explicación posible para tu situación actual:

18 Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. 19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. 

 Ellos los amarían a ustedes, si ustedes fueran como ellos. Pero ustedes ya no son así, porque yo los elegí para que no sean como ellos. Por eso ellos los odian a ustedes. (TLA)

  1. Hay un problema en tu relación con el mundo.

Si el mundo te ama, puede significar que no estás muy cerca de Jesus. No hay diferencia entre tú y el mundo. Eres como ellos. Si el mundo (y puede incluir familiares, compañeros de trabajo y vecinos) te odia, es porque no eres como ellos. Eres diferentes. Tal como aborrecieron a Cristo, es una parte de ser cristiano ser odiado por el mundo.

Allí tienes 4 herramientas para diagnosticar el problema en tu vida actual. Lo mismo se aplica a una iglesia. Para el Señor, el templo grande y hermoso, la banda muy profesional y los muchos programas no importan mucho. En Apocalipsis, la iglesia en Éfeso tenía muchas cosas y trabajaba duro, pero había dejado su primer amor. Jesus busca fruto duradero en una iglesia. El Padre puede podar, limpiar, una iglesia. Tiene que permanecer unido a Cristo. Su Palabra tiene que permanecer en la vida diaria de la iglesia. Tiene que experimentar y compartir el amor de Cristo. Y caminando así, es muy posible que el mundo nos odiará.

Dios es tan sabio y te ama tanto que él te ha dado una manera de siempre mantener la salud espiritual. Hay una compu en el carro que revela que sea la falla de una parte de ese motor. Tenemos algo mucho mejor: El Espíritu Santo.

26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. 27 Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.

Cada uno hacía lo que le parecía mejor: Jueces 21

1Los israelitas habían jurado en Mizpa: «Ninguno de nosotros dará su hija en matrimonio a un benjaminita».

Ese juramento no significa mucho porque casi todos los benjaminitas están muertos. Pero la intención del resto de Israel es clara: No queremos tener nada que ver con un pueblo que soportó algo tan feo. Es una alienación entre hermanos que es difícil de sanar. Con ese enfado es fácil actuar o hacer votos que luego se arrepienten.

¿Hay alguna ofensa que ha ocurrido con un hermano u otro familiar? ¿Qué puedes hacer para sanar esa herida? ¿Crees que hay una solución o curación?

 

Duelo por una tribu perdida

El pueblo fue a Betel, y allí permanecieron hasta el anochecer, clamando y llorando amargamente en presencia de Dios. 

Solo después de matar y jurar y manifestar su ira, claman y lloran en presencia de Dios. Es una de las pocas veces en este libro que hemos visto un dolor tan profundo. Antes fueron a Betel porque el arca estaba allí y querían consultar a Dios por su bendición en la guerra. Ahora es para consuelo.

¿Has experimentado remordimiento? ¿Has hecho algo, tal vez con ira o con prisa, sin pensar mucho en las consecuencias, y luego lamentas lo que hiciste?

 

¿Sabes lo que es clamar y llorar amargamente en presencia de Dios?

 

«Oh Señor, Dios de Israel —clamaban—, ¿por qué le ha sucedido esto a Israel? ¡Hoy ha desaparecido una de nuestras tribus!»

¿Por qué? ¡Porque ellos mismos los mataron! ¡Porque han permitido esa anarquía en su país! ¡Porque no han mantenido esa relación íntima con Dios, andando en obediencia a su ley! Pero ahora se dan cuenta de lo que han hecho, y reconocen que el único remedio es una intervención de Dios.

Al día siguiente el pueblo se levantó de madrugada, construyó allí un altar, y presentaron holocaustos y sacrificios de comunión.

Tras el clamor y el llanto presentan holocaustos y sacrificios, el siguiente paso en este proceso:

  1. Ir a un lugar (la iglesia, un lugar solitario, un cuarto de tu casa) para un encuentro con el Señor.
  2. Clamar y llorar delante de Él.
  3. Expresar el motivo de tu clamor.
  4. Ofrecer sacrificios de alabanza, confesar el pecado, y hacer lo necesario para restaurar la intimidad con Dios, escuchar su voz y recibir su consuelo.

Luego hay otra contradicción. ¿La ves en lo que preguntan aquí?

Luego preguntaron los israelitas: «¿Quién de entre todas las tribus de Israel no se presentó a la asamblea del Señor?» Porque habían pronunciado un juramento solemne contra cualquiera que no se presentara ante el Señor en Mizpa, diciendo: «Tendrá que morir».

Ellos son los que mataron a casi todos los benjaminitas. Con razón ellos no están presentes. Están lamentando la desaparición de una de las tribus. Pero buscan a cualquier otro pueblo que no esté presente, y juran otra vez, para matarlos.

¿Cómo proveer esposas por los benjaminitas?

Los israelitas se afligieron por sus hermanos, los benjaminitas. «Hoy ha sido arrancada una tribu de Israel —dijeron ellos—. ¿Cómo podemos proveerles esposas a los que quedan, si ya hemos jurado ante el Señor no darles ninguna de nuestras hijas en matrimonio?» 

¡Qué complicado! Han matado a casi todos los hombres de Benjamín, y han jurado no darles ninguna de sus hijas. Así la tribu será aniquilada. Ya ellos mismos reconocen cómo ese juramento complica la situación.

¿Alguna vez has creado para ti tal situación? Tú puedes estar entre la espada y la pared. La única manera de resolver la situación es contradecir algo que ya intentaste hacer.

 

 

Entonces preguntaron: «¿Cuál de las tribus de Israel no se presentó ante el Señor en Mizpa?» Y resultó que ninguno de Jabés Galaad había llegado al campamento para la asamblea, porque al pasar revista al pueblo notaron que de los habitantes de Jabés Galaad no había allí ninguno.

10 Así que la asamblea envió doce mil de los mejores guerreros con la siguiente orden: «Vayan y maten a filo de espada a los habitantes de Jabés Galaad. Maten también a las mujeres y a los niños. 11 Esto es lo que van a hacer: Exterminarán a todos los hombres y a todas las mujeres que no sean vírgenes». 

Jabés Galaad se menciona por primera vez. No era parte de Benjamín, sino una ciudad al este del río Jordán. No sabemos la razón por la cual no se presentaron en Mizpa. Puede ser que nunca hayan recibido la noticia. Algunos han dicho que posiblemente tenían una alianza con Benjamín. Para solucionar el problema de la posible eliminación de la tribu de Benjamín, van a matar a todos, menos las muchachas vírgenes. Es una solución radical, pero vivían en tiempos de gran desorden. Aunque al principio de esta asamblea estaban buscando al Señor, no hay indicios de que hayan recibido esta solución de Dios. De nuevo, vemos aquí un desprecio total por la vida, no solo de los hombres, sino también de las mujeres y los niños.

¿Puedes entender su angustia por la posible eliminación de una tribu? ¿Se te ocurre una solución al problema que sea menos radical?

 

¿Crees que es justo matar a alguien que no asiste a una asamblea o servicio?

Cuatrocientas vírgenes

12 Entre los habitantes de Jabés Galaad encontraron a cuatrocientas muchachas que no habían tenido relaciones sexuales con ningún hombre, y las llevaron al campamento de Siló, que está en la tierra de Canaán.

¡Imagina el trauma de esas muchachas! Ver a casi todo su pueblo asesinado, ser llevado a otro lugar y ser entregadas a hombres, que también quedaron traumatizados. ¡Y en esa circunstancia perder su virginidad! ¿Y cómo confirmaron quien había tenido relaciones sexuales o no?

 

13 Entonces toda la comunidad envió una oferta de paz a los benjaminitas que estaban en la peña de Rimón. 14 En esa ocasión regresaron los benjaminitas, y les entregaron las mujeres de Jabés Galaad que habían dejado con vida. Pero no hubo mujeres para todos.

Los pocos benjaminitas que quedan no tienen muchas opciones. Deberían estar contentos que haya una oferta de paz, y en qué consiste. Entregan las vírgenes a los hombres de Benjamín, ¡pero no alcanzan!

15 El pueblo todavía se afligía por Benjamín, porque el Señor había dejado un vacío en las tribus de Israel. 16 Y los ancianos de la asamblea dijeron: «¿Cómo podemos darles mujeres a los hombres que quedaron, si las mujeres de Benjamín fueron exterminadas? 17 ¡Los sobrevivientes benjaminitas deben tener herederos —exclamaron—, para que no sea aniquilada una tribu de Israel! 18 Pero nosotros no podemos darles nuestras hijas como esposas, porque hemos jurado diciendo: “Maldito sea el que dé una mujer a un benjaminita”. 

Ya intentaron solucionar el problema, y pueden descansar sabiendo que al menos 400 hombres tenían mujeres. Pero no están satisfechos. Querían proporcionar una mujer para cada hombre. ¿Qué pueden hacer sin romper su juramento?

19 Pero miren, se acerca la fiesta del Señor que todos los años se celebra en Siló, al norte de Betel, y al este del camino que va de Betel a Siquén, y al sur de Leboná».

Van a aprovechar una fiesta del Señor para hacer algo tortuoso.

Los demás benjaminitas roban muchachas y se las llevan a su tierra

20 Así que dieron estas instrucciones a los de Benjamín: «Vayan, escóndanse en los viñedos 21 y estén atentos. Cuando las muchachas de Siló salgan a bailar, salgan ustedes de los viñedos y róbese cada uno de ustedes una de esas muchachas para esposa, y váyase a la tierra de Benjamín. 22 Y, si sus padres o sus hermanos vienen a reclamarnos algo, les diremos: “Sean bondadosos con ellos, porque no conseguimos esposas para todos ellos durante la guerra. Además, ustedes son inocentes, ya que no les dieron sus hijas”».

Parece un acomodo muy extraño, pero tal era la importancia de salvar a la tribu (muy grande), y también el valor que se le daba a una mujer (muy bajo). Mientras estas muchachas salen a bailar, los ancianos aconsejan a los benjaminitas que se las roben y se las lleven a casa. Por lo general, en esa situación, un padre o un hermano iría para castigar al hombre y reclamar a la muchacha, pero los ancianos protegerán a los hombres y no permitirán que las rescaten.

23 Así lo hicieron los de la tribu de Benjamín. Mientras bailaban las muchachas, cada uno de ellos se robó una y se la llevó. Luego regresaron a sus propias tierras, reconstruyeron las ciudades y se establecieron en ellas. 24 Luego de eso los israelitas también se fueron de aquel lugar y regresaron a sus tribus y a sus clanes, cada uno a su propia tierra.

En medio de la fiesta y mientras las muchachas bailaban alegres, ajenas al plan malvado de sus ancianos, de repente doscientas muchachas desaparecieron, robadas y arrebatadas por hombres que nunca conocieron.  Así salvaron a la tribu y hubo descanso después de esta tragedia. Toda esta matanza empezó con la atrocidad que cometió Benjamín con la concubina de ese levita. Dada la ausencia de autoridad y ley en ese entonces, la solución fue brutal.

25 En aquella época no había rey en Israel; cada uno hacía lo que le parecía mejor.

Este último versículo del libro describe muy bien la situación en Israel. Aunque se menciona Dios, Él no toma una parte importante en su vida diaria. El pecado abunda. Por todo lo que hemos visto en este libro, parece que no hay mucha esperanza para Israel.

 

¿Tienes gran fe? ¿O poca fe? Ejemplos de las dos del evangelio de Mateo

Fe. Sin ella es imposible agradar a Dios. Por ella somos salvos. La fe es la garantía de lo que se espera y la certeza de lo que no se ve. Tenemos todo un capitulo en Hebreos sobre los héroes de la fe. Obviamente la fe es muy importante, pero creo que la mayoría de nosotros tenemos un concepto algo impreciso sobre la fe.

¿Cómo está tu fe? ¿Tienes mucha fe? ¿O poca fe? Es mejor tener poca fe en una rama fuerte que mucha fe en una rama débil. ¿Cómo está tu rama? ¿En que realmente tienes tu fe? Muchos tienen fe. Pero tal vez en algo equivocado. Jesus reprendió a sus discípulos por su poca fe. Después de años de caminar con el Hijo de Dios. Dijo que nunca halló en Israel la fe que tenía un centurión Romano. ¿Cómo se recibe la fe? La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios. La fe es lo único que es un don del Espíritu Santo…y también un fruto del Espíritu. Creo que ocupamos más manifestaciones del don y del fruto. ¿Cuántos quieren ese don? ¿Ese fruto? Es lógico que si tenemos más del Espíritu, tendremos más fe.

Hoy quiero que caminemos con Jesús para ver ejemplos de poca fe y de gran fe. Empecemos con ese centurión en Mateo 8:5:

Entrando Jesús en Capernaúm, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. 

No hay nada inusual en lo que hizo el centurión. Había escuchado de Jesús. Sabía algo sobre su ministerio. Y cuando supo que había llegado a Capernaúm, él vino a Jesús. La fe empieza con algún conocimiento sobre Cristo. Por eso Pablo dice que la fe viene por el oír. Por eso compartimos con un inconverso sobre la vida y el sacrificio de Jesús. Pero luego tenemos que actuar sobre ese conocimiento. Hay mucha gente que sabe acerca de Jesús. Pero tenemos que tomar la decisión de venir a Cristo. Para buscarlo. Para acercarnos a Él. Luego tenemos que comunicarnos con Él. El centurión vino rogándole. Vino con audacia, y la confianza de que lo escucharía y que tenía el poder de hacer algo. Y le dijo claramente a Jesús qué fue la situación. Y creo que su obvio amor y cuidado por un criado también tocaron el corazón de Jesús. No pidió nada para sí mismo. Y no le mandó a Jesús lo que debía hacer. Algunos tienen el concepto erróneo de que la fe es mandar a Dios qué hacer. Eso no es fe. Es arrogancia. La fe confía en que Dios sabe exactamente qué hacer. Claro que podemos abrir el corazón y pedirle algo. Recordarle de su palabra. Pero la fe confía en un Dios soberano, que sabe mejor que nosotros qué hacer.

Para nosotros, este primer paso sería acercarnos al Señor en oración y compartir nuestras necesidades con Él.

Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. 

¡Qué bueno sería siempre tener una respuesta tan rápida y agradable a nuestro ruego! No tiene que suplicar mucho o hacer nada especial. Simplemente se acerca a Jesús y le cuenta la situación. E inmediatamente Jesús dice que Él se encargará del problema y lo resolverá.

Pero en lugar de agradecerle e irse a casa a ver el milagro, este romano básicamente dice que Jesús no debería hacer lo que quería hacer. Sanarlo sí. Pero que no vaya a su casa. ¿Por qué?

Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. 

El varón es humilde. No es digno de tener a Cristo en su casa. ¿Quién es digno por sus propios méritos de tener a Cristo en su vida o en su casa? La fe entiende que no es por nuestros méritos que Dios actúa. No compramos su respuesta por un ayuno. La fe claramente reconoce quien soy yo – y quien es Dios. La fe también entiende que opera en otro ámbito. No tienes que estar presente para ver la mano de Dios moverse. También entiende que hay poder en una palabra. Fue por su palabra que Dios creó el universo. La Palabra de Dios es poderosa. Cuando proclamamos esa Palabra en fe, Dios se mueve. Y lo que Dios ha prometido, creemos por fe que lo hará. Por su experiencia en el ejército romano, este centurión entiende la sencillez y la naturaleza de la fe.

Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 

La fe tiene todo que ver con la autoridad. El centurión operaba bajo la autoridad de César. Si un soldado no le obedece, tiene que rendirle cuentas a César. Si no eres realmente sometido al Señorío de Cristo y su autoridad en tu vida, no hay mucho que puedas hacer por fe. Dios quiere que andemos con autoridad. La autoridad que nace en el tiempo a solas con Él. Y la autoridad para proclamar su Palabra.

10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 

Ese entendimiento sencillo pero profundo tocó a Jesús. Se maravilló. Qué bueno sería si Jesús se maravillara de nuestra fe. A veces yo me maravillo también: Que haya gente humilde, completamente inesperada, que tenga más fe que los líderes de la iglesia. Me maravillo ante la fe sencilla de un niño. Es muy fuerte que Jesús dijera que no había hallado tanta fe en el pueblo de Dios. En la gente con el testimonio de los patriarcas y la ley de Dios. Lo que le lleva a decir algo muy controvertido y sorprendente:

11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 

Cristo dice claramente que aquellos que están demasiados confiados de estar en el reino, en muchos casos terminarán en el infierno. Habla de los judíos. Pero los gentiles, gente que no se espera ver en posiciones de autoridad, se sentarán con Abraham e Isaac. Y dice que son muchos. Yo creo que habrá algunas sorpresas en el reino. Qué hermoso tener la oportunidad de sentarnos con Abraham e Isaac y Jacob. ¿Tienes esa esperanza? ¿Esa fe?

¿Crees que hay “hijos del reino”, tal vez hijos de columnas en la iglesia, gente que viene mucho a la iglesia que no son salvos? Creo que sí.

13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

Ya tenía la fe. Ya recibió su respuesta. Pero aún hay algo más que tiene que hacer. Tiene que irse. No puede quedarse allí con Jesus buscando otra confirmación. Rogándole más. Dudando de lo que dijo. Tiene que irse. Creo que a veces perdemos la bendición porque no nos vamos. No obedecemos todo lo que Jesús nos dice.

“Como creíste, te sea hecho.” Sí, hay mucho poder en la fe. Cuando realmente crees en Dios.

Esa tarde, cuando Jesús entró en Capernaúm, fue a la casa de Simón Pedro y sanó a su suegra. Muy conveniente, porque luego ella comenzó a servirle. La noticia de esos milagros se difundió rápidamente, y todos los enfermos acudían a esa casa, con la fe de recibir su milagro. El verso 16 dice: Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y con una sola palabra expulsó a los espíritus, y sanó a todos los enfermos. Todos recibieron su milagro. Pero, como muchas veces, Jesús no quiere tanta publicidad, y va al otro lado del lago con sus discípulos. Yo creo que Cristo los envió para proveer una prueba y una lección para sus discípulos. Era hermoso sanar a la gente, pero esa preparación de los 12 era lo más importante para Jesús. Ya han visto muchas manifestaciones del poder de Dios. Esos testimonios y milagros deberían fortalecer nuestra fe, ¿verdad? A ver.

24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. 

Obviamente Jesús estaba cansado después de todo ese día de ministrar. Si tú has ministrado a la gente así, ya sabes que se cansa. Por eso quería irse de Capernaúm, para descansar. Pero yo creo que sería difícil dormir en una tempestad tan grande en una barca pequeña. A menudo cuando parece que Jesus está “dormido” y no se da cuenta de la tempestad en nuestra vida, es para probarnos y ver cómo vamos a responder. ¿Hay olas cubriendo tu barca hoy? ¿Tienes la fe para manejar esa tempestad en tu vida?

25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 

Ellos hacen exactamente lo correcto, ¿verdad? En la tempestad vamos corriendo al Maestro. Clamamos a El: ¡Sálvame! ¿O es realmente lo que hay que hacer? ¿Puede ser evidencia de poca fe correr así hacia Jesús? Porque mira cómo les responde:

26 Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?

Es obvio que está molesto porque lo despertaron. Jesús espera que ellos puedan ejercer la misma autoridad sobre la naturaleza que vieron en Jesús todo ese día. Cuando andamos en fe tenemos que aplicar lo que vemos a Dios hacer en una instancia a otras situaciones en nuestra vida. ¡Los reprende! ¿Por qué temer? ¡Son pescadores! ¡Conocen ese lago! ¡Pero esto es extremo! Creen que perecerán. Es natural que temamos en esa situación. Pero ya no andamos en lo “natural.” Ya andamos en lo “sobrenatural.” Y el temor es evidencia de poca fe. Jesús tiene todas las expectativas de que después de ver un día lleno de su poder y autoridad, habrán aprendido algo sobre la fe. Pero son hombres de poca fe. ¿Cómo está tu fe? Gracias a Dios, a pesar de nuestra poca fe, y de la poca fe de sus discípulos, no nos deja perecer.

Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. 

Jesus puede reprender la tempestad en tu vida también. Y cuando Él lo haga, hará una gran bonanza. Estarás completamente tranquilo, con una paz sobrenatural.

27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?

¿Creen que es posible que los vientos y el mar te obedezcan? Parece que lo es. Jesús dijo que con fe como una semilla de mostaza podemos mover montañas. Esos discípulos habían pasado bastante tiempo con Jesús. Lo habían escuchado enseñar. Vieron sus milagros. Pero aun así decían: ¿Qué hombre es este? ¿Realmente conoces a Jesús? ¿Sabes quién es? Parece que es posible venir a la iglesia todos los domingos y aun así no conocer a Cristo.

Al día siguiente, allí al otro lado del lago, Jesús liberó a unos gadarenos endemoniados. Después de esa liberación, el capítulo 9 dice:

1Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. 

Mira la fe sencilla de estos amigos del paralítico. No pidieron nada. No declararon nada. Solo le trajeron a Jesús a su amigo, que no tenía manera de ir a Jesús por sí mismo. Y al ver la fe de ellos, Cristo perdonó el pecado del paralítico. Porque a veces el pecado es la fuente de una aflicción física.

Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?

El pobre paralítico. Se encuentra ahora en medio de una discusión teológica. La triste realidad es que cuando andamos en fe, habrá oposición. De familiares. De gente religiosa. A veces de la propia iglesia. Puede ser muy desalentador. La pregunta es si permitirás que las críticas o los ataques de los demás te roben la bendición que Dios tiene para ti. Veamos cómo afectó al paralítico:

5¿Qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? Puems para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. Entonces él se levantó y se fue a su casa. 

Aunque fue la fe de sus amigos que Jesús recompensó, el paralítico aún tiene que manifestar su propia fe. Tiene que creer que por la palabra de Jesús está sano, aunque en ese momento no sienta nada. Él tiene que levantarse. En lugar de acostarse sobre su cama, ahora tiene que tomarla y volver a su casa, posiblemente para testificar a su familia del poder de Jesús.

Puede que Jesús quiera hacer un milagro en tu vida. Ya ha dado su palabra. Pero aun estás en tu cama, temeroso de levantarte. ¡Levántate y anda! Puede que tú conozcas a alguien atado en su pecado o paralizado. ¿Tienes la fe para llevar a esa persona a Jesús? Puede que tengas que unirte con algunos otros de la misma fe, porque el problema es demasiado grande para la fe de una sola persona. Cuando andamos en unidad se edificamos la fe uno al otro.

Ya vimos con el centurión romano más fe en un gentil que Jesús había hallado en todo Israel. No sabemos por qué, pero en Mateo 15 Jesús va a una región gentil. Hay una mujer cananea que suena muy parecida al centurión. Obviamente ella había oído de Jesús. Lo llama Señor. Humildemente le pide misericordia. En este caso es su hija que está atormentada. Ella viene a Jesús y le cuenta la situación:

21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 

Con el centurión, sin decir nada más, Jesús dijo que iría y sanaría al siervo. Mira cómo le responde a esta pobre mujer:

23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 

¿Es machista? ¿Es que no quiere ayudar a una mujer? Ya ayudó al centurión. Pero ahora vemos algo más en esta mujer: perseverancia. Ella va tras ellos, dando voces. Y los discípulos, en lugar de pedirle a Jesús que haga su milagro, muestran su prejuicio y le piden a Jesús que la despida. Ya vieron que Jesús no quiere responderla.

Esta es una situación única. Es la única vez que Jesús negó una curación a alguien que se lo pidió. Hay algo muy importante que tenemos que entender sobre la fe: Jesús quiere sanar. Él quiere liberar. Siempre en los evangelios dice que todos fueron sanados. Nunca vemos a Jesús decir: “Ya son las 10 de la noche. Ya estamos cerrado por la noche. Ustedes pueden volver mañana.” Cuando alimentó a la multitud, nunca dijo: “Solo nos alcanza para 3 mil. Lo lamento.” No, siempre había suficiente para todos – y de sobra. Jesús siempre responde a una petición dada en fe. Así que esta situación tiene que ser algo especial.

24 Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 

Qué frio, ¿verdad? La mujer obviamente tiene fe. Es cierto que Jesús se centró en su llamado a los judíos. Pero ya ministró al siervo del centurión, aunque puede ser que el siervo fue judío. Liberó a los gadarenos endemoniados. Y si solo ministraría a los judíos, ¿por qué fue a Tiro y Sidón?

25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 

¿Cuánta perseverancia tienes? ¿No recibió el mensaje esta mujer? Ella está desesperada. Se postra ante Jesús. Pero no toca el corazón del Señor, que ahora se ve endurecido e incluso cruel:

26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 

La llama una perra. Pero ni siquiera esa deshonra suya la desanima. Sigue rogándole al Señor:

27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 

28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

Jesus no puede negar esa fe. Le responde y ella recibe la curación y liberación de su hija. ¿Respondió tan duramente Jesús para probarla? No sabemos. Pero Jesús reconoce su perseverancia como gran fe.

¿Cuál es la necesidad en tu familia hoy? ¿Te cansas de clamar a Jesús cuando no recibes una respuesta inmediata? ¿Tienes la fe para perseverar durante semanas, meses o años?

Para la próxima lección sobre la fe, en Mateo 17, una vez más hay alguien que viene a Jesús con fe para otra persona. Hemos visto un centurión para su siervo. Unos amigos con el paralítico. Y la mujer cananea para su hija. En este caso es un padre para su hijo. Él sigue el modelo de los otros: viene a Jesús, se arrodilla delante de Él, y le dice su petición. Ya, con esa fe, lo había intentado con los discípulos, porque Jesús estaba en la montaña, transfigurado en toda su gloria.

14 Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: 15 Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. 16 Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. 

Ahora Jesús está realmente molesto con sus discípulos. No reprende al padre, sino a sus propios discípulos por su falta de fe. Jesús honra la fe del padre y sana a su hijo.

17 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. 18 Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y este quedó sano desde aquella hora. 

¿Cómo es que a menudo nosotros somos como esos discípulos? ¿No podemos sanar o liberar a alguien, a pesar de la fe de esa persona?

19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? 20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. 21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

¿Cómo está nuestra fe? Aquí Jesús está casi al final de su ministerio. Los discípulos ya llevaban años con Jesús y habían visto muchos milagros. Pero Jesús dice que ni siquiera tienen fe como un grano de mostaza. No es una cuestión de una fe inmensa. ¿Crees lo que dice Jesús? ¿Qué nada te será imposible si realmente tienes fe? ¿O dice Jesus sobre nosotros: “Oh generación incrédula y perversa”?

Para terminar, volvemos al mar y a la barca, en Mateo 14. Jesús había recibido la noticia de la muerte de Juan bautista y quería estar apartado de la multitud. Pero lo siguieron y Él hizo el milagro de los panes y peces para alimentar a 5 mil hombres, más mujeres y niños. Se supone que eso fortalecería la fe de sus discípulos.

22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. 25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 

Ya sabemos que no es la primera vez que los discípulos encuentran una tormenta en ese mar. Se supone que ya sabrían cómo manejarla. Aquí Jesús los envió sin Él en la barca a propósito. Sabemos que es peligroso ir sin Jesús, pero a veces es una prueba para nosotros.

Estas dos experiencias de los discípulos en la barca nos enseñan algo importante sobre la fe. La tendencia es pensar que si solo tenemos fe, la vida será bendecida y no habrá tormentas. Pero aquí vemos que son los mismos discípulos que encuentran más tormentas. Y alguien con muy poco conocimiento sobre Jesus recibe su milagro de inmediato. La fe no es garantía de una vida sin problemas. Es la clave para soluciones a los problemas en la vida. Y a menudo Jesús puede permitir más problemas en la gente más entregada para ejercer y fortalecer su fe.

26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

Parece que el temor fue un problema para los discípulos. Se turbaron. Dieron voces de miedo. Creo que el temor es un problema para todos nosotros. ¿Hay temor en tu corazón? Jesus te dice a ti también: ¡Ten ánimo! ¡Yo soy! ¡No temas!

28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 

Esta es una situación única. No es para sanar o liberar. No sirve ningún propósito obvio. Pero en ese momento Pedro tiene la fe para hacer algo que ningún otro hombre ha hecho jamás. El vio a Jesús andar sobre las aguas. Y tenía la fe de que si Jesus pudo hacerlo, él puede también. Pero él sabe que sería necio hacerlo sin la palabra de Jesus. Jesus le da la palabra sencilla: Ven. Y Pedro bajó de la barca y anduvo sobre las aguas. Fue para ir a Jesus. ¿Cuánto quieres ir a Jesus? ¿Andarías sobre las aguas para verlo? ¿Bajarías de tu barca para estar con Cristo?

30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 

¿Has tomado ese paso de fe? ¿Alguna vez has bajado de tu barca, lleno de fe? Pero luego viste el fuerte viento. Viste la oposición, la circunstancia. Te diste cuenta de que habías hecho algo tal vez necio. Ya te olvidaste de Jesús y de cuánto quieres estar con Él. Y comenzaste a hundirte. En ese momento, como vimos con las otras personas, clama a Jesús. Es el instinto de todos en esos momentos imposibles clamar: “Señor, ¡sálvame!” Y gracias a Dios, Jesús te salva.

31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 

Pedro tenía gran fe. Bajó de la barca. Anduvo sobre las aguas. Pero no logró lo que quería. No llegó a Jesús. Cristo le extendió la mano para salvarlo. Pero luego le reprendió: Hombre de poca fe.

¿Cómo está tu fe? ¿Tienes poca fe? ¿O fe como un grano de mostaza para mover montañas? ¿Tienes dudas? ¿Empiezas a andar sobre las aguas, solo para hundirte cuando ves la tormenta, y dudas?

32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. 33 Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.

Dios quiere hombres y mujeres de fe. La fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios. También viene cuando vemos los milagros de Dios y escuchamos los testimonios de otros. Te invito a venir a Jesús, como el centurión, la madre de la hija endemoniada, el padre. ¿Tienes la fe para bajar de tu lugar seguro y tomar un paso de fe hacia Jesús? ¿La fe para sanar y liberar en el nombre de Jesús? Dios quiere edificar tu fe.